Tres años después de aquella gloriosa Godzilla Minus One, por fin llega a los cines de medio mundo su ansiada secuela, Godzilla Minus Zero. La primera entrega de esta dilogía arrasó en taquilla pese a su limitado presupuesto, convirtiéndose para muchos en la mejor película jamás realizada sobre el monstruo. Incluso ganó el primer Oscar de la historia de la franquicia en sus más de 70 años gracias a sus espectaculares efectos especiales.

Ahora, Godzilla Minus Zero tiene la difícil tarea de continuar con ese legado. Para ello, el mismo director, Takashi Yamazaki, vuelve a ponerse manos a la obra. Esta vez, eso sí, con un presupuesto algo mayor (en cualquier caso, muy alejado de las grandes superproducciones de Hollywood). Para que nos hagamos una idea de su magnitud, es la primera película de la historia de Japón rodada para IMAX.

En Godzilla Minus Zero han pasado dos años desde la devastadora batalla del monstruo que destruyó Ginza. Japón ha conseguido recuperarse y volver a la normalidad. Pero una nueva amenaza llega para poner de nuevo al país -y al mundo- patas arriba. Y, por si fuera poco, parece que Godzilla ha resurgido de sus cenizas. Con ambos frentes abiertos, el caos está servido.

Godzilla Minus Zero

A lo bestia

De las dimensiones de Godzilla Minus Zero uno se da cuenta nada más empezar la película, cuando se nos presenta el brutal ataque de un nuevo monstruo con un espectacular (falso) plano secuencia de varios minutos. Toda una declaración de intenciones del director, que quiere dejarnos claro a lo que venimos. Esto va a ser aún más grandioso, más colosal, más épico. Y vaya si lo es.

De Godzilla Minus Zero podrán decirse muchas cosas. Pero si por algo destaca la película es por sus escenas de acción. Si su predecesora dejó el listón alto, esta nueva entrega se permite ir todavía más allá. La destrucción es aún más catastrófica. Cuenta con secuencias asombrosas, desde batallas aéreas con aviones, por tierra con bombas y explosivos y hasta las mejores y más increíbles peleas de kaijus que se han visto nunca en el cine. Cualquier espectador que vaya buscando eso, saldrá realmente encantado.

Es evidente que Takashi Yamazaki ha duplicado su empeño para hacer que la cinta sea aún más impactante que la anterior. Al menos en términos de espectáculo. Las infernales imágenes de la devastación total pasan ante nuestros ojos mientras el prodigioso diseño de sonido retumba incesante en nuestros oídos a todo volumen. En la sala del pase de prensa la pantalla incluso llegó a vibrar físicamente por la potencia de los altavoces. Puro cine de palomitas hecho a lo grande y con gusto.

Godzilla Minus Zero

Menor carga emocional

Eso sí, Godzilla Minus Zero es también mucho más imperfecta que la anterior. Porque lo que consiguió Minus One fue algo prácticamente milagroso. Que la historia de los protagonistas y el componente humanitario del filme importasen tanto como ver al propio monstruo. Esta vez, la nueva cinta trata por todos los medios de replicar aquella sensación. Pero con una segunda película de monstruos, ya alcanzada la excelencia en la primera, es mucho más difícil reflexionar sobre los traumas de un país aniquilado en la guerra a base de bombas atómicas.

Sí, es cierto que Godzilla Minus Zero nos lanza algunas reflexiones muy interesantes. Por ejemplo, esa crítica nada sutil a los estadounidenses que tratan de apropiarse del monstruo. Lo mismo que ha hecho Hollywood durante décadas. También indaga en asuntos como la venganza, la reconstrucción, la familia o la necesidad del sacrificio intergeneracional para dejar un mundo mejor el día de mañana. Pero, por lo general, son temas tratados con menor acierto, de una manera más típica y poco original.

No ayuda tampoco que muchas de las subtramas de los humanos se alarguen hasta la extenuación, llevando la duración de la película por encima de las dos horas de manera totalmente innecesaria. Hay veces en las que Godzilla Minus Zero sí da en la diana con algunas escenas que emocionan verdaderamente. Y ahí es donde la película se vuelve mejor, se acerca al nivel de Minus One. Pero en líneas generales su ritmo es más irregular. Entretenidísima, en cualquier caso. Pero peor.

Godzilla Minus Zero

En definitiva, Godzilla Minus Zero es la multiplicación de esfuerzos de lo que fue la entrega pasada. Más monstruos, más acción, más drama, mayor escala. Pero aunque sí es un espectáculo épico y apoteósico, también tiene más problemas en su aspecto narrativo y en su impacto emocional. Con respecto a Minus One, esta secuela sale perdiendo. Eso sí, Takashi Yamazaki logra otra vez una de las mejores películas de Godzilla que se han hecho jamás. Porque, a pesar de sus problemas, es uno de los blockbusters del año.


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