La Odisea de Christopher Nolan llegará al cine el próximo 17 de julio y, por supuesto, ya se anuncia como un evento cinematográfico de alto calibre. Pero además, la oportunidad ideal para revisionar el cine histórico de la mano de un director conocido por su atención al detalle y personalidad visual. Algo que promete que la cinta será no solo asombrosa a nivel cinematográfico, sino de una densa reinvención de un clásico fundacional para la cultura occidental.
Pero con dos avances estrenados, la superproducción se enfrenta a un enorme, considerable y cada vez más complicado inconveniente. Complacer tanto a los fanáticos del cine de Nolan (y del séptimo arte en general) como a los lectores del poema épico original y hasta a los historiadores. Todos atentos hasta el menor detalle de la forma en que Nolan trasladó a la pantalla un relato cargado de mitología, que redefinió la forma en que la religión y la acción pueden mezclarse. Mucho más, que es el ejemplo perfecto del equilibrio entre la fantasía en estado puro y un drama histórico que refleja la Edad de bronce.
Ahora bien, el más reciente tráiler de La Odisea trajo consigo una polémica considerable en redes sociales. Todo por mostrar finalmente y de forma más amplia, todo lo que Christopher Nolan ha añadido a la historia para hacerla más contemporánea o artística. Lo que ha supuesto una controversia a gran escala que se extiende desde el uso del idioma inglés, efectos especiales y hasta la paleta de color. Puntos debatidos como críticas directas a la futura película y que te contamos a continuación.
El idioma y el acento en ‘La Odisea’

Uno de los puntos más controversiales a los que se enfrenta La Odisea y que se ha podido ver en el tráiler es complicado por necesidad. Y se trata del uso de la ambientación épica y el lenguaje utilizado. Según reporta Variety, el avance muestra que la cinta tendrá estilo visual oscuro y ambicioso. Uno, además, saturado de tonos azules y fríos, muy lejos del brillo que se supone podría tener una historia cuyo escenario central ocurre en el mar Mediterráneo.
Otro punto que ha llamado la atención (y no para bien) es el que menciona EuroNews, que explora los anacronismos de vestuario y ambientación. Desde barcos y botes con aspecto nórdico, hasta las diversas armaduras, buena parte del tráiler parece sugerir que Nolan tomó la decisión de apostar a la espectacularidad. Eso, en detrimento del detalle de investigación de la época o, al menos, un aire más cercano a la idea sobre una historia en suelo griego.
Otros de los elementos que han sido criticados duramente, son los anacronismos lingüísticos. SlashFilm subraya que el uso de acentos estadounidenses y frases modernas, como el grito de Let’s go! de Matt Damon o Robert Pattinson llamando daddy a Odiseo, resta la solemnidad necesaria para una obra de Homero. Lo que hace que la elección de diálogos sea considerada como sorprendentemente amateur para el calibre de Nolan.
El dilema del realismo histórico

Más complicado aún es que esta falta de precisión histórica en el diseño de producción podría jugar en contra de la ambientación de la cinta. No Film School destaca que las armaduras de cuero y los cascos estilo Batman de personajes como Agamenón no guardan relación con la Edad del Bronce griega. Además, como señala Yahoo Entertainment, se critica que los barcos mostrados carecen del espolón frontal histórico y se asemejan más a drakkares vikingos. Algo que ha llevado a un debate sobre si Nolan está priorizando su estética cinematográfica personal sobre el respeto al material de origen.
Por si eso no fuera suficiente, el más reciente tráiler también trajo consigo una considerable polémica sobre el casting y la diversidad. The Hollywood Reporter y Variety exploraron las controversiales declaraciones de Elon Musk, que acusó a Nolan de perder su integridad. Todo, tras los rumores de que Lupita Nyong’o interpretaría a Helena de Troya. Este debate sobre la representación racial en personajes de la mitología europea ha dividido a la opinión pública en plataformas como Reddit. En específico, porque a pesar de que se trata de una obra de fantasía, lo cierto es que la mayoría exige que Christopher Nolan debió atenerse a la fuente principal. ¿Un dato curioso? No hay descripción de Helena de Troya en La Odisea, más allá de llamársele “la de los brazos blancos”.

Incluso el tráiler, que muestra un puñado de escenas que van desde el asedio a Troya hasta el encuentro con criaturas míticas, ha sido acusado de genérico. Eso, a pesar de que The Hollywood Reporter menciona que el director ha insistido en filmar íntegramente con cámaras IMAX de nueva generación. Pero los problemas en el apartado de producción técnica no terminan ahí.
Criaturas van y criaturas vienen

También, hubo polémica sobre la decisión de utilizar efectos prácticos para las criaturas mitológicas. En el tráiler, puede verse al Cíclope, con una estatura monstruosa y su conocido único ojo, pero de una forma novedosa que provocó señalamientos. Den of Geek comenta sobre el diseño, torpe y en especial, levemente caótico, que desentona con el tono general del resto de las escenas.
Lo que ha generado escepticismo sobre si la producción podrá lograr una representación convincente de diosas o las sirenas. Todo, sin depender excesivamente del CGI, algo que sus detractores temen que convierta la obra en un blockbuster genérico. Un punto que destaca The Independent, al cuestionarse si una obra de fantasía pura admite un tono sobrio y melodramático como el escogido por Nolan.

Por último, la controversia se extendió a la duración y el formato de estreno. Según confirmó el propio director en declaraciones citadas por DPReview, la película tendrá una duración de menos de tres horas. Todo limitado por la capacidad física de los proyectores de película IMAX de 70 mm. Rotten Tomatoes sugiere que esta decisión técnica, sumada a la estructura de acción y aventura descrita por la producción, es un problema en sí mismo.
¿El motivo? Podría indicar una versión de La Odisea mucho más acelerada de lo que los puristas literarios esperaban. Lo que parece demostrar la idea de que Christopher Nolan busca redefinir el mito fundacional para una audiencia moderna acostumbrada a un ritmo cinematográfico frenético.

