Más de quince años después del éxito de La red social, la película de David Fincher tiene por fin una secuela. Y es que llega a los cines El precio de la red, un filme de nuevo escrito por Aaron Sorkin, que esta vez asume también la dirección. En ella, se nos presenta otro de los puntos de inflexión de Facebook, mucho más reciente y aún más perturbador.
Inspirada en hechos reales, El precio de la red nos presenta a la denunciante que desencadenó la crisis actual de las redes sociales, Frances Haugen. Esta joven ingeniera de Facebook recurrió a la ayuda de Jeff Horwitz, un periodista del Wall Street Journal, para embarcarse en un peligroso viaje que sacaría a la luz los secretos mejor guardados de la red social.
Una historia de David contra Goliat en la que Haugen decidió hacer lo correcto al descubrir los peores males de Facebook. Y es que la compañía era plenamente consciente de los efectos negativos de sus plataformas. Provocaban radicalización, aumento de la violencia, deterioro democrático y graves problemas mentales y sociales entre los adolescentes. Frente al silencio de la empresa de Mark Zuckerberg en la que ella misma trabajaba, la protagonista optó por contar la verdad.

Una historia de terror
Lo mejor que tiene El precio de la red es, sin duda, su temática. Aaron Sorkin ha decidido ponernos cara a cara frente al monstruo. Un monstruo del que ya vimos su nacimiento en la película anterior, pero que ahora ha crecido totalmente descontrolado. Los peligros de las redes sociales son algo que cualquier adulto entiende y que la gran mayoría asumimos. Es el precio a pagar por no quedar desconectados.
Sorkin, inteligentemente, no se detiene en contarnos cada detalle de esos peligros. Lo que hace en su lugar es enfrentarnos a ese precio asumido. En la butaca del cine no hay escapatoria a la oscura e incómoda realidad. Como usuarios, aceptamos la terrible deriva del mundo. El director, con esta película, busca encender en nosotros aunque sea una pequeña chispa de rebelión frente a todo eso.
Para hacerlo, no se corta a la hora de enseñarnos las consecuencias que pueden producir las redes sociales y sus algoritmos. Una persona que parecía cabal y con el tiempo se vuelve ultra, radical y extremista. Una adolescente que sufre de ciberbullying hasta el punto de empujarla al intento de suicidio. El fatídico 6 de enero en el que se asaltó el Capitolio de Estados Unidos. Todo eso es lo que nos cuenta El precio de la red. Es, por desgracia, el terror real. No el de demonios y criaturas espeluznantes. El de las corporaciones, como la de Mark Zuckerberg, que de verdad nos dominan y controlan a su antojo con tal de ganar más dinero.

Más spin-off que secuela
Aunque El precio de la red se ha vendido desde el principio como una secuela de La red social, en realidad es una película muy diferente. Si aquella fue un frenético thriller empresarial sobre el nacimiento de uno de los conglomerados digitales más importantes del planeta, esta vez Sorkin nos lleva por un camino completamente distinto. Y es que este nuevo filme es abiertamente un thriller periodístico.
En su tono y sus formas, El precio de la red no es tanto heredera de La red social como sí lo es de películas como Los Archivos del Pentágono o Spotlight y series como The Newsroom. La investigación que une a Frances Haugen y Jeff Horwitz se convierte en el elemento central de la narrativa, dejando las propias reacciones y actuaciones de Facebook en un segundo plano. Mucho más que el liderazgo de Zuckerberg y sus decisiones con la compañía, a Sorkin lo que le interesa cómo se sacaron a la luz los documentos que a la postre se conocerían como The Facebook Files.

De esta forma, el cineasta plantea un verdadero drama de suspense, irregular pero que por fortuna va de menos a más. En primera instancia, su ritmo es algo lento y pesado. Y la infinidad de tecnicismos sobre tecnología, internet y redes sociales hacen difícil que el público menos experto consiga conectar y comprender del todo de lo que se habla, aunque el mensaje de brocha gorda sea bastante sencillo y cristalino.
Pero poco a poco El precio de la red va ganando ritmo y brillantez. Sus diálogos afilados y la potencia de su mensaje logran enganchar y querer llegar hasta el final. Aun cuando es un hecho real de sobra conocido y que sucedió hace ya cinco años. Sorkin es mejor guionista que director. Por eso, aunque detrás de las cámaras está correcto y solvente, donde destaca una vez más es en la propia historia y en la forma en la que la cuenta. Una vibrante carrera a contrarreloj que funciona mejor cuanto más se acelera. Sacar esos documentos. Exponer la cruda realidad detrás de Facebook.

Un nuevo Mark Zuckerberg para el cine
El Mark Zuckerberg de Jesse Eisenberg en La red social es sin duda uno de los grandes personajes que el cine nos ha dado en los últimos veinte años. Pero para esta continuación, el actor se negó a regresar. Por eso, el peso de un papel tan importante en El precio de la red recayó en Jeremy Strong. Y lo cierto es que el actor de Succession no deja indiferente. No es ni mucho menos el protagonista, de hecho su presencia en pantalla es más reducida de lo esperado.
Pero logra dejar esa impronta turbia, fría e inexpresiva, casi inhumana, que Zuckerberg suele producir en sus apariciones públicas. La línea entre la imitación y la parodia era muy fina. Pero Strong ha logrado mantenerse en todo momento en la línea del personaje, sea o no exagerado.
En cuanto a los dos verdaderos protagonistas, Mikey Maddison y Jeremy Allen White, sus papeles también son sólidos y muy creíbles. Maddison, que venía de ganar el Oscar, deja una actuación más introvertida, que no le permite brillar tanto. Pero tiene las tablas suficientes, pese a su juventud, para llevar el peso de la película sobre sus hombros. Y en cuanto al actor de The Bear, se mueve como pez en el agua en el registro que más le gusta. El de una persona, en este caso el periodista Jeff Horwitz, curiosa pero discreta. A estas alturas es un tipo de papel que tiene de sobra dominado.

En definitiva, El precio de la red es un thriller periodístico más que solvente que refleja la cruda verdad que hay detrás de Facebook, ahora Meta. Su ritmo es irregular y eso le pesa, sobre todo en su primera mitad. Pero a medida que va ganando fuerza y sus diálogos e hacen más afilados, logra convencer. Es evidente que, si la tratamos como secuela, está a años luz de La red social. Pero si se trata como una película independiente de aquella, cumple más que de sobra.
El precio de la red se estrena en cines el 9 de octubre.

