El manuscrito de Dante (2026) es toda una rareza en el catálogo de Netflix. La cinta, protagonizada por Oscar Isaac y Gal Gadot, mezcla el thriller histórico con un drama existencialista. Todo, en el terreno de una exploración cuidadosa acerca de la naturaleza del tiempo, el conocimiento y hasta del amor. Si te parece una combinación insólita para una película de la plataforma, es porque lo es en varios sentidos posibles. El más curioso es la forma en que la producción es tanto una obra autoral como una interesante revisión acerca del origen del clásico libro La divina comedia. Todo en un tono retorcido, tenso y con toques de humor. 

Dirigida por el reconocido cineasta y pintor estadounidense Julian Schnabel, la cinta adapta la novela de Nick Tosches del año 2002 del mismo nombre. Pero además hace algo más. Logra que la historia, que transcurre en dos líneas temporales distintas y que por eso mismo se consideró inadaptable, sea apasionante y experimental. Además, una suntuosa propuesta visual que entrelaza épocas distantes, con inteligencia y una dimensión de gran misterio por descubrir. Lo que hace de El manuscrito de Dante una cinta inclasificable para los amantes de un tipo de cine peculiar y que es algo más que puro entretenimiento. 

De la misma que el libro en que se basa, la trama se sumerge en los bajos fondos de la Nueva York del siglo XXI. Todo, para enfocarse en Nick Tosches (Oscar Isaac). Un cínico y erudito escritor cuya vida cambia radicalmente tras ser convocado de su exilio autoimpuesto por un influyente jefe de la mafia italoamericana. El encargo del líder del crimen organizado consiste en examinar y autenticar lo que parece ser un tesoro literario imposible. Las páginas originales de La Divina Comedia escritas del puño y letra del mismísimo Dante Alighieri. Un misterio histórico sin resolver que lanzará a Nick a una travesía misteriosa a través del mundo y a la cinta, a explorar en el origen de una obra universal. 

Una rara mezcla de géneros para ‘El manuscrito de Dante’

Pero El manuscrito de Dante es más que una especie de Código Da Vinci, que solo utiliza un clásico universal como excusa para la acción. Por lo que dedica buena parte de su argumento a reflexionar sobre los alcances de la codicia. En especial, a la luz de un descubrimiento que podría cambiar el curso de la historia para siempre. Consumido por la incontrolable tentación estética y el misticismo del documento, Nick decide traicionar a sus peligrosos empleadores. 

Eso, para iniciar un violento viaje para robar el manuscrito, adentrándose junto a un inestable asesino a sueldo en una oscura cacería de proporciones metafóricas. Un trayecto que emula el descenso a los infiernos del poema original. Pero que más extraño todavía, permite a la película ahondar en la idea acerca de la tentación, el mal contemporáneo y la ambición como un mecanismo retorcido. Mucho más, fuente de todo tipo de desgracias y de situaciones imprevisibles. 

De forma paralela y simétrica, la cinta viaja en el tiempo hacia la Florencia y Sicilia del siglo XIV. Algo que le permite explorar el calvario creativo y personal del propio Dante Alighieri (también Oscar Isaac), mientras intenta componer su obra magna. Eso, atrapado en un matrimonio infeliz con Gemma (Gal Gadot) y asediado por las asfixiantes tensiones políticas impuestas por el Papa Bonifacio (Gerard Butler). Por lo que el poeta emprende un escape físico y espiritual hacia tierras sicilianas. 

Historia y acción en una misma película

En este viaje medieval, el autor busca desesperadamente la iluminación y la inspiración necesarias para inmortalizar a su gran amor perdido y musa eterna, Beatriz. De modo que une simbólicamente su destino con el de su contraparte moderna. Pronto, Nick y Dante llevan a cabo una búsqueda obsesiva compartida por el amor absoluto, la belleza imperecedera y el arte de naturaleza divina. También, por el poder de la necesidad de la trascendencia, de ser reconocido y volverse parte de la historia. Algo que se convierte en el punto más interesante de la cinta. 

Sin embargo, uno de los puntos más interesantes de El manuscrito de Dante son los dobles papeles de su elenco principal. Un juego narrativo en el que destaca el actor Oscar Isaac interpretando lo que parecen ser dos caras de la obsesión y el talento. Lo mismo ocurre con Gerard Butler, quien encarna a un asesino sociópata en la actualidad y al sumo pontífice en los flashbacks de la Edad Media. Completan el elenco John Malkovich, Jason Momoa y Louis Cancelm, que dotan de una inmensa brutalidad a la historia. 

Pero este reparto de estrellas incluye leyendas cinematográficas como Al Pacino y Franco Nero. Además de una participación especial del director Martin Scorsese, en un papel hecho a la medida no solo de su raro humor. También, de su profunda conexión con el catolicismo, la idea del bien y del mal. El realizador es no solo productor ejecutivo de la cinta, sino que también interpreta a Isaiah, el sabio mentor del joven Dante. Una peculiar combinación que convierte a El manuscrito de Dante en una cinta que rompe con los clichés del drama histórico. A la vez, en una de las más curiosas del catálogo de Netflix, que ya puedes disfrutar en la plataforma ahora mismo. 


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