Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing, el nuevo documental de Netflix, es mucho más que un true crime o, en cualquier caso, el relato de un crimen. Dirigido por Rory Kennedy, en realidad es una producción mucho más cercana a una denuncia. Y una lo suficientemente grave como para marcar un hito dentro del mundo aeronáutico mundial. Todo debido a que expone de manera implacable una de las crisis corporativas más graves del siglo XXI. A saber: los accidentes mortales del avión Boeing 737 MAX.
Para eso, la producción de Netflix disecciona cronológicamente los fallos de diseño y las decisiones ejecutivas que provocaron dos gravísimos accidentes de aviación. Las tragedias del vuelo 610 de Lion Air en 2018 y el vuelo 302 de Ethiopian Airlines en 2019. Y lo hace desde el testimonio de expertos, periodistas y hasta víctimas. Por lo que la producción incluye los desgarradores testimonios de los familiares de las víctimas, análisis de expertos en aviación y exempleados de la propia compañía.
Algo que permite explorar en una premisa terrorífica: ¿sabían los grandes ejecutivos a cargo de la empresa lo que ocurría? Mucho peor, deja entrever que, de ser afirmativa la respuesta, no hubo estrategia alguna para evitar los accidentes y la pérdida de vidas humanas. De modo que el largometraje trasciende el formato de la crónica de sucesos para convertirse en una severa radiografía sobre la codicia y la negligencia empresarial. Todo enfocado en el sector aeronáutico mundial. También, en la idea de que la mayoría de las corporaciones prestan poca o ninguna atención a directrices de seguridad si amenazan su seguridad económica. Una idea inquietante que Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing analiza a detalle.
La crónica de una tragedia en ‘Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing

Por lo que la trama se enfoca en el MCAS (Sistema de Aumento de Características de Maniobra) y su funcionamiento. Este, un software de control de vuelo diseñado en secreto para corregir la tendencia de los aviones Boeing 737 MAX de volverse incontrolables. Todo debido a la nueva posición de sus motores, ubicados más adelante y arriba en las alas. El documental revela cómo este sistema se basaba en la lectura de un solo sensor exterior de ángulo de ataque, lo que creaba un punto único de fallo catastrófico.
Lo que provocaba que, cuando dicho sensor fallaba, el MCAS interpretara erróneamente que la aeronave estaba entrando en despresurización mecánica. De modo que activaba repetidamente un mecanismo automático que empujaba la nariz del avión hacia el suelo de forma violenta. El problema se volvía mucho más grave, debido a que los pilotos carecían por completo de entrenamiento en simuladores sobre esta nueva función.
Una responsabilidad que recaía totalmente en Boeing. La compañía había ocultado deliberadamente el problema para reducir costes y acelerar las ventas. Por lo que, cuando ocurría el desperfecto, la tripulación se encontraba atrapada en una batalla mortal contra los comandos del propio ordenador de a bordo. Lo que es aún peor, encontrarse en medio de una situación esencialmente mortal, para la que ningún miembro del equipo a bordo estaba preparado para afrontar. Mucho menos, manejar o solucionar de manera efectiva.
Una peligrosa decisión corporativa

Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing explora la hipótesis de que los cambios de política de seguridad de la compañía tienen un origen claro. La transformación cultural dentro de la empresa tras su fusión con McDonnell Douglas en 1997. El documental explica una transformación inquietante y de consecuencias imprevisibles: la corporación. De tener una cultura de ingeniería impecable, obsesionada por la seguridad, pasó a adoptar una mentalidad estrictamente financiera dominada por Wall Street.
Bajo el nuevo liderazgo, la prioridad absoluta de la junta directiva se desvió hacia la maximización del valor de las acciones y el recorte masivo de costes de producción. Todo para favorecer la velocidad de entrega en las cadenas de ensamblaje. Este cambio drástico subordinó los estrictos controles de calidad de la aviación comercial tradicionales de la marca a las presiones competitivas del mercado. Especialmente ante la amenaza comercial que representaba el lanzamiento del Airbus A320neo de su rival europeo.
Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing muestra la estrategia de comunicación y encubrimiento que la corporación desplegó. Todo inmediatamente después del primer siniestro en Indonesia. Boeing intentó desviar la atención pública culpando de manera sistemática a la supuesta falta de pericia de los pilotos extranjeros. Un giro que el documental desmonta al demostrar que incluso los tripulantes más experimentados habrían sido incapaces de reaccionar sin la información técnica necesaria.
Un conjunto de errores corporativos de enorme gravedad en ‘‘Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing

Además, la producción saca a la luz la alarmante complicidad de la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos. Este, el organismo regulador que había delegado gran parte de sus funciones de inspección y certificación de seguridad en los propios ingenieros de Boeing. Lo que debilitó los mecanismos de supervisión pública institucionales. Más complicado, provocó que Boeing tuviera control sobre la forma en que se llevaban a cabo revisiones y comprobaciones esenciales.
De hecho, Caída libre: Toda la verdad sobre Boeing es una advertencia moral sobre el capitalismo tardío y la desregulación industrial extrema. Por lo que investiga cuidadosamente los fallos en la ética corporativa. También, las consecuencias irreparables y trágicas. Además, el documental es a la vez un homenaje a las 346 víctimas mortales de ambos accidentes. Una denuncia universal sobre cómo la obsesión corporativa por el beneficio económico inmediato puede corromper las instituciones y comprometer la seguridad pública mundial.

