Los Bridgerton estrenaron los cuatro primeros capítulos de su muy esperada cuarta temporada con algunas sorpresas que explorar. Por un lado, la forma en que la nueva guionista Jess Brownell explora en el argumento de la novela original. An Offer from a Gentleman, publicada originalmente en 2001, es considerada unánimemente la mejor historia de la saga. En especial, por profundizar en un tema poco corriente en los diferentes libros: la diferencia aristocrática y la clase social en contraposición con el amor. Por lo que hay una considerable expectativa para profundizar en cómo la escritora encajó los puntos más complicados del relato.
Al otro extremo, la forma en que la nueva entrega explora un romance que es, en gran medida, un retelling del cuento de hadas La Cenicienta. Por lo que, más allá de los habituales dimes y diretes entre el chisme de Londres, las trampas y divertidas situaciones, hay un punto central que tratar. La forma en que el amor puede ser un escenario que pueda rescatar del maltrato y el dolor a cualquiera. Qué es, de hecho, lo que podría suceder en el caso de Sophie Baek (Yerin Ha), maltratada por su madrastra y en busca de un lugar seguro. Un matiz que brinda a Benedict (Luke Thompson) la posibilidad de redimir su vida frívola y despreocupada.
Pero, ¿será eso lo que suceda? En realidad, Los Bridgerton toman algunas decisiones en su interesante cuarta temporada, que brindan mayor sustancia a los dilemas que deben enfrentar sus protagonistas. Pero que llevan al argumento por direcciones nuevas con respecto al libro original. Para ahondar en el tema, te contamos cinco diferencias entre la nueva temporada de ‘Los Bridgerton’ y el libro en que se basa. Da algunas sutilezas con respecto a su protagonista hasta la orientación sexual de varios personajes. Todo para entender mejor el enfoque de la serie durante esta temporada.
Sophie, desde un nuevo punto de vista

Por supuesto, el cambio más notorio es la identidad étnica de Sophie. En el libro, conocida como Sophie Beckett, el personaje es una chica blanca que debe enfrentar su destino de ser una bastarda en medio de la Londres de La Regencia. Ahora bien, los creadores de Los Bridgerton jamás han tenido grandes inconvenientes en ser audaces al momento de ser más inclusivos con sus personajes. Para el recuerdo, las frecuentes discusiones acerca de qué tan lícito era añadir personajes negros con títulos de nobleza en una Inglaterra conocida por su racismo.
El tema se zanjó con la explicación de Shonda Rhimes de que la ficción es, en realidad, una reinvención libre de la época en que se ambientan los libros en que se basa la serie. Que, de hecho, los diversos anacronismos —ropa, música, modos de hablar— se usan para acentuar una que otra idea en el argumento.
Un punto hace la decisión de cambiar a la Sophie blanca por una asiática, especialmente interesante. En la novela —y ahora en la serie— el personaje sufre por la marginación, el aislamiento y la exclusión de su condición social. Un elemento que su identidad étnica — que la misma trama admite como poco común — hace más complicado y doloroso. Un elemento que permite, además, profundizar en el motivo por el cual debe ir disfrazada al ya famoso baile de máscaras. ¿Cuántas familias coreanas podría haber en Londres? Un giro que agrega capas de complejidad al personaje y su dilema.
Benedict y ser el hijo aventurero de una familia rica

No es un cambio reciente, pero sí uno que ahora tendrá mayor importancia. Durante las anteriores temporadas de Los Bridgerton, el temperamento libertino, hedonista y despreocupado del segundo hijo de la familia marcó la pauta de su desarrollo. También, la forma en que se exploró en su idea sobre el deseo, el amor y el compromiso. Para la tercera temporada, quedó claro que Benedict, además de ser el eterno soltero entre sus hermanos, era también bisexual.
Pero en la nueva temporada, el personaje tendrá ojos solo para su amada Sophie. Lo que supone un cambio total al personaje. Uno, curiosamente, que deja al descubierto uno de los grandes problemas de cómo se había explorado hasta ahora al protagonista. Benedict parecía estar atravesando el proceso de autodescubrirse, por lo que un amor formal y en específico, no tradicional, no parecía estar en planes.
Pero ahora, la serie retoma el argumento del libro de un Benedict heterosexual y monógamo. Que es, de hecho, la forma en que se le describe en el libro. Toda la reflexión sobre la sexualidad libre del personaje, su búsqueda de emociones amatorias y su erótica manera de afrontar la vida son detalles agregados especialmente para la producción de Netflix.
Esos amores complicados en ‘Los Bridgerton’

Otro de los cambios que se verán a lo largo de la temporada es, por supuesto, uno que ya causó impacto al final de la anterior. El cambio de género de Michael Stirling, interés amoroso de Francesca (Hannah Dodd). Ahora, el primo del marido del personaje pasa a ser una chica: Michaela, interpretada por Masali Baduza, por lo que todo el arco de la relación entre ambos personajes cambiará por completo.
No solo por el elemento sáfico evidente. También, porque en adelante todo el trayecto de Francesco, tendrá que enfrentar una doble presión. La de encauzar su vida después de una sorpresiva viudez y, además, tener hijos, un tema de interés primordial para el personaje en adelante.
En el libro de Julia Quinn, When He Was Wicked, el primo de John es Michael Stirling. Y es, de hecho, una presencia amorosa que termina por convertirse en el protector de Francesca en medio de su duelo. Pero lo que al final, los unirá, es que ella deseará convertirse en madre, por lo que aceptará el amor que el caballero ocultó por ella. Un giro que Los Bridgerton deberán resolver a su manera.
La clase social importa en ‘Los Bridgerton’

En los libros de Julia Quinn y en especial en el que se basa la cuarta temporada, la clase social es un hecho que, aunque importante, sirve de un escenario más o menos complejo. Pero, sin embargo, no es especialmente complicado. Una vez que Sophie y Benedict se enamoran, la batalla por rescatar a la protagonista del maltrato, está más enfocada en su sufrimiento moral y espiritual. Por lo que todo lo relacionado con su clase social, importa, pero no es un elemento en especial determinante.
Pero la serie subsana ese pequeño bache argumental y ofrece una brillante exploración sobre el miedo, el dolor y la exclusión que sufre Sophie. De hecho, uno de los puntos más altos de temporada es lograr que el pasado y la inevitable discusión de la clase y la escala social, sean de interés. Sin embargo, no es solo un decorado que permite sostener la acción: es parte integral de cómo el personaje se enfrenta al futuro. Un cambio bienvenido que les brinda a Los Bridgerton una nueva madurez.
El ritmo de la historia

Para los fanáticos de los libros, esta puede ser una buena noticia, según cómo se mire. Para su nueva temporada, Los Bridgerton toman la decisión de incluir detalles de los libros venideros y además, mezclar diversos escenarios.
Por lo que Francesca adquiere preponderancia —aunque su vida se relatará más adelante—, lo mismo que la forma como Penélope (Nicola Coughlan) sigue su trayecto como escritora. También, como madre y esposa. Ahora bien, en los libros, una vez descubierta por Colin (Luke Newton) y no Eloise (Claudia Jessie), Penelope abandona toda aspiración como escritora. Algo que cambia por completo en la serie.

