Stranger Things fue un fenómeno desde su primer episodio. Eso debido a que la que probablemente sea la serie más popular en la historia de Netflix comenzó obsesionando al público. De hecho, la primera temporada se considera un hito en el streaming. La producción dio inicio al hábito de consumo más popular de la era de los servicios por suscripción: el maratón por entregas. Por lo que esos primeros episodios fueron algo más que un éxito arrollador. También demostraron que un nuevo tipo de producción acababa de irrumpir en el mundo del espectáculo.
Algo de lo anterior forma parte de la premisa del documental Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5, el detrás de las cámaras de la polémica temporada final de la historia. De hecho, buena parte del recorrido al último año de producción de la serie demuestra la envergadura y escala del mundo construido por los hermanos Duffer. De comenzar como un proyecto relativamente pequeño que mezclaba la esencia de la aventura juvenil de la década de 1980, Stranger Things culmina como una filmación de categoría cinematográfica.
Mucho más y, como hace énfasis la directora Martina Radwan, en una historia intergeneracional que, con diez años de transmisión, cosechó un público fiel que creció con los queridos protagonistas. De modo que el final, que incluyó hasta una mayúscula teoría de la conspiración que teorizaba sobre un último capítulo secreto, es más que una despedida. También es, una forma de cerrar una etapa, no solo para Netflix, sino también para los millones de fanáticos en todo el mundo, obsesionados con la vida de los heroicos vecinos de Hawkins, Indiana.
No obstante, además de un homenaje, Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5 deja a su paso datos desconocidos sobre la laboriosa filmación. Para ahondar al respecto, te contamos las cinco cosas nuevas que revela el documental sobre el mundo de Stranger Things. De una controversial decisión en el rodaje, pasando por el ambiente dentro del set y hasta los detalles sobre la creación de su villano. Todo para complacer a los fanáticos de hueso rojo de uno de los programas más queridos de la historia.
El guion de la entrega final no estaba completo cuando se comenzó a grabar la temporada

Una de las revelaciones más sorprendentes de Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5, llega casi al comienzo del documental y de los hermanos Duffer. Aunque ambos escritores tenían una idea vaga sobre cómo debía culminar la historia, lo cierto es que el guion no estaba completo. De hecho, Matt y Ross Duffer admiten que la premura de Netflix por culminar la producción trastocó su método de trabajo. Por lo que decidieron comenzar a rodar sin que todavía tuvieran claras cuáles serían las últimas escenas.
“Comenzamos la producción sin tener un guion terminado para el final”, explicó Matt en el documental. “Fue aterrador porque queríamos que saliera bien. Era el guion más importante de la temporada. Fue la situación de escritura más difícil en la que nos hemos encontrado. No solo por la presión de asegurarnos de que el guion fuera bueno, sino porque nunca había habido tanto ruido al mismo tiempo”, detalla en el programa.
Además, los escritores explican que debieron planear algunos detalles sobre la marcha, en específico porque temieron no completar los rígidos plazos de Netflix. Por supuesto, también se enfrentaron al problema de un equipo de producción con miles de trabajadores a su cargo. De modo que la posibilidad de un retraso en el calendario no estaba entre las opciones. Con todo, los Duffer insisten en que tenían claro cómo culminaría la serie y que solo debieron aumentar el ritmo para lograr el objetivo.
Se decidió que las escenas centrales de temporadas tendrían set físicos

Si te sorprendió el nivel de escala de la última temporada en cuanto al apartado visual, hay una razón para eso. Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5 revela que buena parte de los escenarios son sets reales hechos por un equipo de artesanos de más de 100 miembros. Y aunque todavía hubo una buena cantidad de efectos digitales involucrados en la producción, el centro de la historia volvió a la producción artesanal.
El documental sigue la construcción no solo de una parte del pueblo de Hawkins, que abarca las casas y edificios que rodean a los personajes. Además, el llamado Árbol del dolor, centro mismo de El abismo, la dimensión en que transcurre la batalla final. El laborioso proceso incluye meses de construcción, planeación y también la inversión en un plató de filmación que, según los Duffer, tiene el tamaño de un campo de fútbol americano.
Claro está, la construcción provocó que varias de las escenas más emblemáticas, tuvieran que ser planeadas y monitoreadas por separado. Algo que ocasionó que la filmación se llevara a cabo de manera desordenada y sin seguir el orden de la historia. Y aunque se trata de una práctica común en Hollywood, algunos miembros del equipo explicaron que la decisión hizo más complicada la actuación de su grupo de actores. Parte de ellos, todavía muy jóvenes, y algunos, como en el caso de Jake Connelly, encargado de encarnar a Derek, debutantes en el oficio.
El documental muestra los problemas de continuidad y lógica de la historia

¿Te pareció que la última temporada de Stranger Things tuvo errores imperdonables? Puede que el documental confirme tus sospechas. La producción, que muestra paso a paso los extenuantes meses de filmación, incluye escenas en el cuarto de guionistas y entre cámaras. Por lo que, en un punto específico, la cámara sigue el debate de los Duffer con un grupo de guionistas acerca del final.
Lo sorprendente es que un miembro del equipo insiste en que no incluir Demogorgons o Demobats en el Abismo, no tiene sentido. Pero los Duffer finalmente optan por la opción sencilla de no añadir más tensión a una escena a escala monumental. Todo el tenso momento, parece sugerir que algunas decisiones básicas sobre continuidad, lógica o coherencia, se tomaron sobre el camino. O en el peor de los casos, ateniéndose a la facilidad para filmar en medio de las exigencias del proyecto.

Por otro lado, y en la ya icónica secuencia en la que Lucas (Caleb McLaughlin) salva a Max (Sadie Sink) del ataque de los dermagogons, también se nota el descuido en algunos detalles. En específico, cuando Lucas encuentra a Robin (Maya Hawke) y Vickie (Amybeth McNulty) y todos juntos corren para esconderse. En un descanso de filmación, se puede escuchar claramente a Hawke recordando que Lucas no sabe de su relación con Vickie. Por lo que pide que se añada un detalle que lo muestre, en beneficio de hacer más lógica la escena y el lenguaje corporal de su personaje. Un detalle no menor que, al parecer, los Duffer —presentes en el rodaje— habían pasado por alto.
Los mil rostros de Vecna

Uno de los puntos más interesantes de Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5, es mostrar la evolución del villano central, interpretado por Jamie Campbell Bower. El personaje, introducido en la temporada cuatro y que tuvo un papel cada vez más importante, atravesó un largo proceso para llegar al plató. Algo que abarca desde cientos de diseños de criaturas desechados hasta las pruebas de vestuario del Sr. Qu. Eso pasando por ensayos completos que le permitieron vivir emocionalmente el papel.
Y tal como se ha promocionado en las distintas redes sociales de Netflix, se muestra el laborioso proceso de maquillaje del actor. No obstante, un punto nuevo es entender hasta qué punto la apariencia de Vecna era de capital importancia para el desarrollo del villano. Los Duffer tomaron decisiones más o menos complejas acerca de cómo debía verse la oscura figura. Por lo que sus escenas se encuentran entre las más planificadas dentro de la producción.
Una larga y, al final, emotiva despedida

Otro dato desconocido que deja claro Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5 es la duración del rodaje de la gran temporada final de la producción. Al final, concluir una de las historias más queridas de la plataforma llevó un total de 237 días de rodaje, 6.725 montajes y 630 horas de metraje.
Y si te lo preguntas, la última escena que se filmó con los queridos protagonistas fue la del salón de juegos de Mike (Finn Wolfhard). Una despedida emotiva que el documental presenta a detalle y que deja claro el valor de la serie, no solo para la plataforma, sino para su público.

