El asesino de TikTok, el nuevo true crime de Netflix, relata en dos episodios la tétrica historia de José Jurado Montilla. Este, el criminal español condenado inicialmente a 123 años de prisión por cuatro asesinatos cometidos en Málaga entre 1985 y 1987. Pero lo hace evitando caer en la simplicidad de solo relatar sus crímenes o lo que llevó a ser descubierto por otros tantos. En lugar de eso, explora cómo, tras quedar en libertad en 2013 por la anulación de la doctrina Parot, reinventó su imagen como un senderista influencer en redes sociales. Un giro tétrico, que resume su forma de matar: compartir vídeos de sus viajes mientras cometía nuevos asesinatos. 

De hecho, la producción de Héctor Muniente retrata la macabra circunstancia, intentando indagar cómo José Jurado Montilla pudo tener éxito en engañar a semejante escala. No solo al ocultar sus crímenes, sino al mantenerse alejado de sospechas y señalamientos, a pesar de sus antecedentes. Todo, hasta que finalmente, en mayo de 2024, la policía lograra lo que parecía imposible: relacionar una serie de muertes inexplicables. Lo que puso fin no a una larga estela de violencia, sino también a la aparente capacidad de Jurado Montilla de pasar desapercibido y engañar a las autoridades. 

Eso, tras vincularse su ADN con el asesinato de un joven de 21 años en 2022. Para luego hacerlo con la desaparición (y posterior hallazgo del cadáver) de la sevillana Ester Estepa en 2023. La producción que detalla cómo sus propias publicaciones ayudaron a los investigadores a capturarlo, no solo explora el terrorífico comportamiento del asesino. También, a través de una detallada exploración de la época y su largo historial criminal, cómo le beneficiaron una serie de circunstancias inexplicables. De la incapacidad de las autoridades para dar con su panadero hasta múltiples problemas en la investigación. 

La importancia de la víctima

Por explorar en el caso, la docuserie toma una decisión interesante. En lugar de seguir exclusivamente a José Jurado Montilla, enfoca su interés en su víctima más conocida. Por lo que sigue cada suceso que llevó a Esther Estepa, una mujer de 42 años originaria de Sevilla, a tropezarse con el asesino. De hecho, la desaparición en 2023 de Estepa activó una cadena de sospechas y se convirtió en un suceso determinante para detener al siniestro criminal. Pero además, mostró cuál era el método que Jurado Montilla usaba y que había perfeccionado a través del tiempo. La de perseguir, acosar y finalmente matar a senderistas en mitad de lo que parecía una ruta segura. 

De modo que la serie sigue la huella con cuidado y poniendo énfasis en que el último individuo que estuvo con ella fue Jurado Montilla. El asesino de TikTok, además, indaga en la idea de que el criminal se mostraba a sí mismo como un caminante que documentaba sus recorridos por España a través de la plataforma. Lo que permite entender lo que, con toda probabilidad, tuvo que enfrentar la víctima. Además, que probablemente jamás sospechó, estaba en grave peligro. 

Más tétrico todavía: la serie relata cómo la cuenta del asesino había ganado cierta popularidad porque no era el típico influencer. A sus sesenta años, Montilla mostraba un rostro curtido, una sonrisa desdentada y amable, además de una forma pausada de hablar que parecía sacada de otro tiempo. Pero en realidad, el giro de mayor interés sigue siendo cómo esa popularidad circunstancial fue el anzuelo que condujo a Esther Estepa a un destino aterrador. 

Una historia bien contada para ‘El asesino de TikTok’

Uno de los elementos altos de la producción es que, desde los primeros minutos, establece el misterio con rapidez y sin desviarse en posibles interpretaciones tempranas. Por lo que relata lo ocurrido en sus puntos básicos. En agosto de 2023, Pepa (madre de Esther) comenzó a recibir mensajes extraños desde el teléfono de su hija, que por entonces, se encontraba de excursión. 

En ellos se menciona un supuesto viaje a Buenos Aires, un detalle poco creíble que termina por preocupar a Pepa y con razón. No había la menor explicación acerca de qué podía haber hecho que Esther tomara la decisión precipitada de cruzar el Atlántico. Cuando Pepa enseñó los textos a Raquel (hermana de Esther), el pequeño enigma toma un trasfondo aterrador. Eso, cuando madre e hija concluyen que los mensajes no parecieran haber sido escritos por Esther. 

A partir de ahí, la serie se interesa además por lo que ocurrió no solo en la familia Estopa bajo la sospecha de que una tragedia había ocurrido. También, cómo afrontó su círculo más cercano la posibilidad. Por lo que incluye entrevistas con familiares y amigos que dibujan a detalle un retrato complejo de Esther. No se presenta como una víctima idealizada. Era una mujer inquieta, acostumbrada a moverse de ciudad en ciudad. Rara vez permanecía más de un año en el mismo lugar. Ese estilo de vida nómada la llevó a cruzarse con relaciones complicadas y, en algunos casos, violentas. Un hecho que se explora sin exagerar o mucho menos sugerir que algo de ese comportamiento ocasionó la desgraciada circunstancia que llevó a Esther a la muerte. 

Un 'influencer' improbable

Para indagar en el crimen y el método del criminal, El asesino de TikTok evita caer en el cliché complaciente. Por lo que dedica tiempo y esfuerzo en profundizar en José Jurado Montilla y el crítico tema de su huella digital. Que es, de hecho, lo que terminó por descubrir su vida criminal. Por lo que dedica una interesante investigación a su presencia en TikTok, que se construía alrededor de caminatas largas y reflexiones sobre los pueblos que atravesaba. No había coreografías virales ni retos absurdos. Solo un hombre mayor hablando frente a la cámara mientras avanzaba por carreteras secundarias.

La docuserie utiliza fragmentos de esos videos para reconstruir su personaje público. Jurado Montilla comentaba detalles históricos de los lugares que visitaba. A veces hablaba de literatura, otras de arquitectura local. Su tono era cercano, casi didáctico; una mezcla inesperada terminó generando una audiencia fiel. De hecho, cuando Esther aparece en su vida, Jurado Montilla comienza a mencionarla en algunos videos. En retrospectiva, esos momentos adquieren un peso extraño y, en especial, indican hasta qué punto el asesino se creía impune y fuera del alcance de la ley. 

Por supuesto, el documental cambia de dirección y tono cuando comienza a examinar la historia personal de Jurado Montilla. Hasta ese momento, la narrativa se centra en el presente y, en especial, en la desaparición de Esther Estopa. Después, en la búsqueda y las dudas de la familia. Pero pronto aparece un dato que transforma el caso y también la forma del documental de narrar la historia: el extenso prontuario criminal del influencer. 

El asesino de TikTok parece entonces dar una vuelta entera, para unir tanto el relato acerca de la víctima desaparecida como el de su criminal. Todo a través de la huella digital que deja a su paso Jurado Montilla. Y que sería lo que al final le llevaría a ser descubierto como el autor de una serie de crueles asesinatos, entre ellos el de Estopa. 


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