Con frecuencia, un desastre de taquilla deja algo en claro. El público no encontró atractiva una producción por razones que pocas veces están claras. De una historia que no llegó a cautivar a la audiencia, a efectos visuales que decepcionaron a la mayoría de los amantes del cine. Pasando por un elenco poco atractivo e, incluso, todo tipo de conflictos fuera de cámara. Lo cierto es que no hay una razón clara para los frecuentes batacazos financieros que ocurren en Hollywood. Pero algo sí es evidente: el dinero que recauda una película no siempre es una sentencia para que la producción caiga en el olvido. 

Y eso debido a que el cine está lleno de giros inesperados en cuanto a lo que puede significar una baja recaudación. En especial, con respecto al destino de muchas producciones después de fracasar financieramente, solo para renacer como obra de culto. Lo que, por supuesto, es la prueba de que el público masivo de una época no siempre define la inmortalidad de una obra. A lo largo de la historia, directores visionarios han entregado piezas que la audiencia y la crítica de su tiempo rechazaron por completo. Lo que se traduce en pérdidas millonarias para los estudios. 

Sin embargo, con el paso de los años, el mercado doméstico, la televisión, los círculos de entusiastas y ahora el streaming tienen la última palabra. En particular, al rescatar estos largometrajes del olvido. Lo que demuestra que el éxito financiero inmediato no equivale al valor artístico duradero. Para mostrarlo, a continuación te dejamos 10 producciones que sufrieron un rotundo descalabro comercial en las salas de cine. Pero que hoy en día son veneradas a nivel mundial como auténticas piezas de culto.

Blade Runner (1982)

'Blade runner' Rick Deckard (Harrison Ford) pursues the replicant Zhora through the streets of Los Angeles in a scene from Ridley Scott's futuristic thriller 'Blade Runner', 1982. (Photo by Warner Bros./Archive Photos/Getty Images)

La obra maestra de ciencia ficción dirigida por Ridley Scott es uno de los ejemplos más evidentes de cómo el tiempo puede redimir una película. Estrenada en el verano de 1982, la densa atmósfera neo-noir y la narrativa existencialista sobre los replicantes desconcertó a la audiencia. Con un presupuesto estimado que superaba los 28 millones de dólares, la cinta apenas logró recuperar su inversión en la taquilla norteamericana. Mucho, más, enfrentándose a una dura competencia en carteleras, como el clásico E.T. el extraterrestre de Steven Spielberg. 

Para hacerlo todo peor, las críticas iniciales fueron mixtas. En especial, debido a su ritmo lento y una trama excesivamente compleja para los estándares comerciales de la época. Sin embargo, con la llegada del formato de video casero, la película tomó un segundo impulso. Mucho más, con el posterior lanzamiento de la versión del director sin la voz en off impuesta por el estudio. Lo que hizo cambiar la percepción pública de la cinta y le dio un nuevo lugar en la historia del cine. Hoy en día, esta adaptación de la novela de Philip K. Dick se alza como el pilar estético fundamental del subgénero cyberpunk. También una influencia ineludible en el mundo del cine contemporáneo. 

El club de la lucha (1999)

El largometraje dirigido por David Fincher llegó a las salas en un momento de profunda saturación mediática. Por lo que sufrió las consecuencias de una campaña de marketing errónea. La productora 20th Century Fox no supo cómo promocionar una historia tan provocadora sobre el consumismo, la alienación masculina y el anarquismo. Por lo que decidieron enfocar la publicidad casi exclusivamente en las secuencias de combate físico. Esta estrategia ahuyentó al público general. Y además, atrajo a espectadores que se sintieron confundidos por el trasfondo filosófico y los giros psicológicos de la trama. 

A pesar de contar con estrellas de primer nivel como Brad Pitt y Edward Norton, la película recaudó escasos 37 millones de dólares a nivel doméstico. Todo, frente a un costo de producción que rondaba los 63 millones. Pero, a pesar de eso y de la fuerte polarización de los críticos, su lanzamiento en formato DVD fue un fenómeno masivo que disparó las ventas. Con los años, la sátira oscura y subversiva de Fincher se transformó en un retrato generacional icónico. A la vez, en una de las obras más influyentes de finales de los noventa.

Cadena perpetua (1994)

Esta conmovedora adaptación de Stephen King dirigida por Frank Darabont fue, por sorprendente que parezca, un fracaso de taquilla. Durante su estreno original en 1994, la cinta compitió directamente con titanes históricos de la taquilla como Forrest Gump y Pulp Fiction. Algo que redujo drásticamente su visibilidad en las salas. 

A esto se sumó un título que resultaba confuso para el espectador promedio y una premisa carcelaria que no parecía atractiva a simple vista. Por lo que logró recaudar apenas 28 millones de dólares frente a una inversión de 25 millones. A pesar de recibir siete nominaciones a los Premios Óscar, la cinta se fue con las manos vacías de la ceremonia. De modo que pareció destinado al olvido.

La verdadera magia ocurrió cuando la distribuidora Warner Bros. Inundó el mercado de alquiler de videos y cedió los derechos de emisión a canales de televisión por cable. Gracias al constante boca a boca de los espectadores, la emotiva historia sobre la esperanza y la amistad se convirtió en un éxito. A la vez, en la película mejor valorada de la historia en plataformas especializadas como Rotten Tomatoes e IMDb.

La cosa (El enigma de otro mundo) (1982)

The Thing (1982)
Directed by John Carpenter
Shown: Kurt Russell

El aclamado director John Carpenter sufrió uno de los golpes más duros de su carrera cuando presentó esta joya del terror y la ciencia ficción en 1982. Estrenada apenas dos semanas después de E.T. el extraterrestre, la visión nihilista, claustrofóbica y sumamente violenta de Carpenter fue rechazada de forma casi unánime. En especial, por un público fascinado por los alienígenas benévolos. Los críticos de la época destrozaron el largometraje, calificándolo como un ejercicio de efectos especiales repulsivos y carente de humanidad. 

Algo que sepultó su rendimiento comercial con una recaudación de solo 19 millones de dólares frente a un presupuesto de 15 millones. La atmósfera opresiva en la base de la Antártida y la desconfianza mutua entre los personajes no encajaban en la cultura pop optimista de principios de la década de los ochenta. El tiempo, no obstante, terminó por hacer justicia a esta magnífica obra de horror corporal. Las generaciones posteriores redescubrieron el impecable trabajo de efectos prácticos de Rob Bottin y la magistral tensión psicológica de la dirección. Por lo que hoy se le considera una obra maestra indiscutible.

El gran Lebowski (1998)

El gran Lebowski podria tener una secuela y Jeff Bridges quiere volver

La inclasificable comedia de los hermanos Joel y Ethan Coen desconcertó a la prensa y a la audiencia cuando irrumpió en los cines en 1998. Tras el rotundo éxito crítico y comercial de su película anterior, Fargo, las expectativas eran altas. Pero la caótica e irreverente odisea de The Dude no fue comprendida de inmediato. La enrevesada trama criminal, combinada con personajes sumamente excéntricos y un humor marcadamente absurdo, provocó un desastre. Por lo que la cinta apenas alcanzará los 18 millones de dólares en la taquilla estadounidense con un coste de producción de 15 millones. 

De modo que nadie predijo en ese momento que la aburrida apatía y la peculiar filosofía de vida del protagonista se volverían icónicas. Mucho menos, que el personaje encarnado por Jeff Bridges resonaría con tanta fuerza en los años venideros. A través del mercado doméstico, la película desarrolló una devoción pop que dio origen a festivales anuales en su honor. Incluso inspiró la creación de una corriente filosófica y religiosa real llamada dudeísmo, consolidándose como el epítome del cine de culto.

Scott Pilgrim contra el mundo (2010)

Dirigida por Edgar Wright, esta vibrante adaptación de las novelas gráficas de Bryan Lee O’Malley fue un desastre de taquilla. Y de hecho, se le considera una de las mayores decepciones financieras de Universal Pictures en su año de estreno. Eso, a pesar de haber generado un enorme entusiasmo en eventos como la Comic-Con y de contar con un estilo visual revolucionario. Uno además, que fusionaba el lenguaje cinematográfico con los videojuegos y el cómic.

Pero el público general no acudió a las salas. La película se enfrentó en carteleras a propuestas de acción tradicional que acapararon la atención, logrando recaudar globalmente unos 47 millones de dólares. Eso, frente a un costoso presupuesto de producción de 60 millones. La compleja estructura de comedia musical de acción y su ritmo acelerado resultaron demasiado vanguardistas para el espectador promedio de inicios de la década. Afortunadamente, la comunidad cinéfila digital y los aficionados a la cultura pop rescataron la obra de Wright casi de inmediato. Celebrando, además, su pulida edición, su banda sonora icónica y su ingenioso guion, hasta convertirla en un clásico moderno ineludible.

El planeta del tesoro (2002)

El ambicioso proyecto de animación dirigido por John Musker y Ron Clements se transformó en uno de los mayores fracasos en la historia de Disney. Concebida como una reinterpretación futurista de la clásica novela de Robert Louis Stevenson, La isla del tesoro, la producción innovó. Por lo que combinó técnicas de dibujo a mano con escenarios digitales avanzados para la época. 

Sin embargo, una mala estrategia de lanzamiento colocó a la cinta en competencia directa con el estreno masivo de Harry Potter y la cámara secreta. Algo que sepultó por completo sus posibilidades en taquilla. Con un presupuesto de producción descomunal que alcanzó los 140 millones de dólares, la película apenas logró recaudar 109 millones a nivel mundial. Por lo que generó pérdidas masivas para la compañía. El público de principios de los dos mil estaba migrando rápidamente hacia la animación digital en 3D, ignorando esta joya visual. Pero con los años, ganó una inmensa base de seguidores que la consideran una obra maestra incomprendida.

Hijos de los hombres (2006)

Hijos de los hombres

El desgarrador thriller distópico dirigido por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón recibió aclamación de la crítica especializada por su maestría técnica. Pero fue ignorado por la audiencia masiva en las salas de cine. La crudeza de su propuesta visual y una visión pesimista del futuro de la humanidad debido a la infertilidad global resultó demasiado incómoda. En especial, para las fechas navideñas de su estreno. 

La campaña publicitaria de la distribuidora fue deficiente y no logró transmitir la urgencia ni la relevancia de la trama a los espectadores. Con una inversión estimada de 78 millones de dólares, la recaudación mundial se estancó en los 70 millones. Lo que representó una pérdida neta sustancial para el estudio. A pesar del rechazo comercial inicial, el impacto de su cruda narrativa social y política cobró una relevancia profética con el paso de las décadas. Hoy en día, la crítica internacional la considera con frecuencia en las listas de las mejores películas del siglo XXI.

Los amos de la noche (1979)

Esta vibrante producción dirigida por Walter Hill estuvo marcada por la controversia mediática desde el mismísimo día de su estreno. La historia, ambientada en una Nueva York distópica y peligrosa donde diversas pandillas urbanas deben cruzar territorio enemigo para sobrevivir, impactó. Pero además, se vio salpicada por incidentes de violencia real reportados dentro y fuera de algunos cines. Ante el pánico moral generalizado y las presiones de la prensa, la distribuidora Paramount Pictures decidió retirar de forma temporal la publicidad.

Además, permitió que los exhibidores rescindieran sus contratos, lo que truncó drásticamente su recorrido comercial y limitó su recaudación en taquilla. No obstante, esta atmósfera de peligro y marginalidad no hizo más que alimentar una fascinación clandestina sumamente atractiva para la juventud de la época. La estética hiperestilizada de los grupos callejeros, banda sonora a base de sintetizadores y sus diálogos icónicos permitieron que la cinta trascendiera las polémicas temporales. Transformándose en un pilar fundamental de la cultura pop y el arte urbano.

Laberinto (1986)

La deslumbrante película de fantasía oscura dirigida por Jim Henson y producida por George Lucas fue un rotundo fracaso de taquilla. Uno que sumió al creador de los Muppets en una profunda decepción profesional. Eso, a pesar de contar con el magnetismo de la estrella de rock David Bowie en el papel del Rey de los Goblins y de una joven Jennifer Connell. Pero el público familiar de mediados de los ochenta dio la espalda a la propuesta en los cines estadounidenses. 

La producción contó con un presupuesto de 25 millones de dólares, pero su recaudación apenas superó los 12 millones de dólares en suelo estadounidense. Todo debido a que el tono marcadamente surrealista, los escenarios inspirados en el arte de M.C. Escher y las marionetas grotescas resultaron demasiado extraños. En particular, para los estándares infantiles de la época. 

La redención de la película llegó con su masiva distribución en cintas de VHS. También, en las constantes transmisiones televisivas, donde el carisma musical de Bowie y la rica construcción de su universo fantástico. Una combinación que cautivó a millones de niños y adolescentes, elevándola al estatus de clásico de culto imperecedero.


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