Las marcas de ropa deportiva cada vez están más implicadas en el desarrollo de productos que no sean simples prendas. Buen ejemplo de ello son los bañadores de Speedo fabricados con tecnología espacial. Nike también lleva tiempo subiéndose al carro de estas prendas de nueva generación. Por ejemplo, con el desarrollo de zapatillas motorizadas. Pero ahora han ido un paso más allá, pues aseguran haber creado las primeras zapatillas de deporte capaces de controlar tu mente.
Esto suena tan rompedor como disparatado. Por eso, el profesor de neurocirugía de la Universidad de Drexel Atom Sarkar ha querido hacer varias aclaraciones al respecto. Ha hablado sobre ello en un artículo para The Conversation en el que aclara la ciencia en la que se sostienen estas zapatillas de Nike, pero también los motivos por los que el concepto se les ha ido de las manos.
Y es que, sí, es cierto que manipular las sensaciones en la planta del pie puede cambiar mucha de la información que fluye desde y hacia el cerebro. Sin embargo, de ahí a que te concentres más en el entrenamiento o la competición, como señala la marca, va un camino demasiado grande.
¿Qué prometen las zapatillas de Nike que te controlan la mente?
Según Nike, las Mind 001 y las Mind 002 son el primer calzado capaz de conectar la mente y el cuerpo mediante la activación de los receptores sensoriales en los pies.
Esto se debe a que contienen 22 nodos independientes de espuma por zapato unidos a un material flexible y resistente al agua que les permite actuar como pistones mientras los atletas se mueven. De este modo, la sensación e incluso la textura del suelo justo debajo se detectan con tal nivel de detalle que aumenta mucho la conciencia sensorial, ayudando así a eliminar distracciones y mejorar la concentración.

¿Qué hay de cierto en todo esto?
Sarkar explica que por supuesto que hay una relación muy estrecha entre los pies y el cerebro. Es muy útil transmitir una cantidad adecuada de información sensorial. Pero las consecuencias no serían las que promete Nike.
Este experto en neurocirugía cuenta en su artículo que las plantas de los pies contienen miles de mecanorreceptores que detectan presión, vibración, textura y movimiento. Las señales de estos receptores viajan a través de los nervios periféricos hacia la médula espinal y la corteza somatosensorial. Esta última es una región del cerebro que se encarga de procesar e interpretar toda la información de carácter sensorial que procede de la dermis, los músculos y las articulaciones. Es decir, analiza las señales relacionadas con los sentidos que se recogen a través de la piel o el movimiento. Esto abarca desde las sensaciones de dolor, temperatura y presión hasta la propia percepción del cuerpo. Es decir, nos ayuda a saber dónde estamos y cómo nos ubicamos respecto a todo lo que nos rodea. Dónde están apoyados nuestros pies, en qué posición y postura nos encontramos, etc.
Cuanta más información llegue a la corteza somatosensorial, más detallado será ese mapa sobre la ubicación de nuestro cuerpo. Por eso, Sarkar asegura que la elección del calzado es muy importante para personas con problemas de equilibrio o de marcha. Un buen calzado les ayuda a colocarse mejor. En cierto modo, a los atletas les podría ayudar a mejorar su marcha, pero no les ayudará a concentrarse mejor ni hará nada positivo por su cognición, como asegura Nike. De hecho, para el autor del artículo de The Conversation puede ser incluso contraproducente.

¿Por qué puede ser algo negativo?
Sarkar señala que las personas que no estén acostumbradas a un calzado que permita palpar las superficies con tanto detalle podrían recibir una sobrecarga de información en su cerebro. De golpe, se enviarían muchas más señales sensoriales de las que el cerebro está acostumbrado a procesar. Esto no sería bueno, pues podría incluso producirse cierta fatiga mental. En vez de mejorar la concentración, disminuiría.
Como mucho, habría que mejorar la estimulación sensorial, pero solo un poco. “La estimulación sensorial puede aumentar la conciencia, pero hay un umbral más allá del cual se convierte en ruido”, aclara en el artículo.
Por otro lado, el científico recuerda que el enfoque, la atención y la función ejecutiva dependen de redes distribuidas que involucran otras áreas del cerebro, como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal y el tálamo. Además, dependen de hormonas que modulan el sistema nervioso, como la dopamina y la noradrenalina. Manipular solo los pies no aportaría un gran beneficio o sería demasiado pequeño.
Quizás sí que podría haber algo de efecto placebo
Tanto la concentración como la motivación y, como consecuencia, el rendimiento de los deportistas pueden ser fácilmente sugestionables. Está más que comprobado que el efecto placebo puede afectar mucho a todos estos parámetros. Por eso, es posible que, si Nike insiste en las propiedades beneficiosas de sus zapatillas, los deportistas que las usen acaben percibiendo esos beneficios. Puesto que el placebo no es perjudicial en absoluto y que no se hace daño a nadie usando unas zapatillas u otras, en esos casos quizás no sea tan mala opción. Sea como sea, la realidad es que las zapatillas por sí mismas no van a mejorar la cognición ni la concentración. Una cosa es el márketing y la sugestión que pueda aportar y otra muy distinta lo que dice la ciencia.
