Groenlandia es un lugar fascinante, tanto por los recursos naturales que ofrece su historia geológica como por su ubicación, cercana al polo norte. Además, ahora que Donald Trump se ha interesado en ella, llama la atención su gran tamaño. Si la toma como tiene en mente, tendría ante sí un terreno del tamaño de África repleto de piedras preciosas, tierras raras o combustibles. Eso es lo que parece mirando el tamaño de Groenlandia en el mapa, ¿no?
Lo que podría hacer Donald Trump con Groenlandia sigue siendo terrorífico, pero la realidad es que el tamaño no es el que pensamos. Aunque en el mapa la veamos igual de grande que África, es muchísimo más pequeña.
De hecho, la extensión total de Groenlandia, hielo incluido, es de poco más de 2 millones de kilómetros cuadrados. África, en cambio, tiene casi 30 millones de kilómetros cuadrados. Entonces, ¿qué es lo que pasa en el mapa?
La clave del tamaño de Groenlandia en los mapas
El motivo por el que el tamaño de Groenlandia se ve tan similar al de África en los mapas es que, a la hora de aplanar algo que es casi esférico, algunas zonas se acaban distorsionando.
La mayoría de mapas que usamos hoy en día se basan en algo conocido como proyección de Mercator. Esto consiste en colocar el globo terráqueo en un cilindro y, después, proyectar cada punto del mapa en un punto correspondiente del cilindro. Los meridianos, que son líneas verticales imaginarias que atraviesan la Tierra desde el Polo Norte hasta el Polo Sur, se dibujan como líneas verticales igualmente separadas en el mapa, y los círculos de latitud, que son las líneas horizontales de este a oeste, se dibujan como líneas horizontales igualmente separadas.
Este es un modelo útil en navegación, ya que no requiere que los barcos tengan que corregir mucho el rumbo por la curvatura de la Tierra. Ya están las medidas contempladas. Sin embargo, a la hora de dibujar el terreno, las zonas cercanas al ecuador no varían, pero a medida que nos acercamos a los polos sí que se ven distorsionadas.
Otros intentos no han cuajado
Aunque ha habido otros intentos de representar la Tierra en un mapa, como los mapas de dos caras, no han terminado de cuajar. Ya nos hemos acostumbrado a esas distorsiones que hacen que el tamaño de Groenlandia parezca el que no es. Sabiéndolo, y teniendo en cuenta las sobrerrepresentaciones cuando sea necesario, no debería haber ningún problema. Lo que no sabemos es si Donald Trump se asustará cuando llegue allí y no encuentre el tamaño que buscaba.
