Baltasar (nombre ficticio) lleva 86 días de racha en Duolingo. Hace tiempo lo usaba, pero lo había abandonado. Recientemente decidió volver y, con el objetivo de no perder su racha, no falla ni un día, así esté ocupado, cansado o enfermo. La racha la está manteniendo en inglés, aunque esporádicamente también juega en italiano. Ya tenía un nivel medio/alto de ambos idiomas y, aun así, cree que este entrañable búho verde le está ayudando a mejorar o, como mínimo, aprender palabras o gramática nuevas. Por su parte, Mabel lleva 9 años usándolo tanto en esperanto como en italiano. No tenía nivel previo en ninguno, pero gracias a Duolingo considera que ha aprendido bastante. Actualmente su mayor racha es de 115 días.
Ambos son usuarios de una aplicación que no para de crecer en ingresos y usuarios. Muchas de estas personas, como el propio Baltasar, no llegaron a engancharse tanto en su día, pero está claro que actualmente los programadores de Duolingo lo han sabido pulir muy bien para que atraiga, entretenga y enseñe a los usuarios. Sobre todo para que los atraiga, ya que se aprovecha de muchos de nuestros mecanismos cerebrales para que queramos seguir jugando día tras día.
En definitiva, Duolingo es una aplicación creada por y para las personas de nuestros días. Personas que necesitan aprender idiomas, pero que no tienen tiempo para centrarse en una clase convencional. Personas con vidas ajetreadas y acostumbradas a ese ritmo vertiginoso al que nos exponen las nuevas tecnologías. Un ritmo que nos mantiene enganchados a los pulsos de dopamina, los vídeos cortos y las tareas que solo necesitan nuestra atención durante unos pocos minutos. Es discutible si es bueno seguir perpetuando esto, pero la realidad es que Duolingo ha sabido adaptarse a este ritmo de vida. Por eso triunfa tanto.
¿Cuáles son los puntos fuertes de Duolingo?
Duolingo es una aplicación que enseña idiomas a través de la gamificación. Los usuarios no sienten que están en una clase, sino más bien que se encuentran jugando. Todo lleva a ello: los colores, los sonidos, las distintas pruebas, las barras de progreso, las rachas, las recompensas…
Esto, de por sí, es muy útil para atraer usuarios, pues se aprovecha de muchos de nuestros mecanismos cerebrales. Para empezar, nuestro cerebro funciona a base de recompensas. La simple posibilidad de lograr una recompensa ya nos genera un anticipo de placer en forma de dopamina. Cuando logramos la recompensa la dopamina es aún mayor y necesitamos más, por lo que volvemos a llevar a cabo esa misma tarea en busca de una nueva recompensa.

Todo esto es en lo que se basa el condicionamiento operante de Skinner, un principio de la psicología que señala que las conductas que son seguidas de reforzadores, como una recompensa, tienden a fortalecerse. A la hora de crear un hábito, por ejemplo, es ideal que visualicemos las consecuencias positivas de llevarlo a cabo, pero también que nos propongamos pequeños subobjetivos que finalicen con una recompensa. Así es más fácil llegar a crear una rutina.
Duolingo se basa en todo esto, ya que ofrece una amplia variedad de recompensas, desde simples felicitaciones hasta el desbloqueo de nuevas funciones o la obtención de monedas virtuales. La curiosidad de no saber exactamente cuáles serán las recompensas también ayuda a generar esa adhesión al juego. Y eso es solo el principio.
La clave está en la racha
En economía y teoría de la decisión se habla mucho de la aversión a la pérdida. Este es un fenómeno por el cual los humanos damos más prioridad a evitar una pérdida monetaria que a ganar exactamente lo mismo. Nos da más miedo perder que placer ganar.
Este es justamente el motivo por el que triunfan tanto las rachas de Duolingo. Los usuarios no quieren perder esa sensación de victoria que les aporta mantener la racha. Por eso, siguen jugando día tras día, incluso en momentos en los que puede que no les apetezca tanto. Es algo de lo que se aprovechan también otros juegos, como los pasatiempos incorporados hace poco en la red social Linkedin.
Todo está hecho para los cerebros de hoy en día
Duolingo se basa también en el microaprendizaje. Las lecciones son muy cortas, porque hoy en día nos cuesta cada vez más centrar nuestra atención en tareas largas. Los vídeos cortos de TikTok e Instagram, las noticias resumidas y todo tipo de contenidos digitales han acostumbrado a nuestro cerebro a sentirse atraído continuamente por nuevos estímulos. Acaba un vídeo y empieza otro. Si es demasiado largo, nos abandonamos de nuevo al scroll.

Todo esto nos ha llevado a perder la capacidad de centrar la atención durante mucho tiempo. Las consecuencias son dramáticas en niños y adolescentes, pero los adultos también estamos empezando a experimentarlas. Por eso, Duolingo utiliza lecciones muy cortas, para aprovechar ese reducido periodo de tiempo en el que nuestro cerebro aún es capaz de mantener la atención. Así, cuando vemos que finalizamos la tarea con éxito, sin distracciones, nos sentimos realizados, experimentamos un nuevo pulso de dopamina y nos quedaremos con ganas de seguir jugando.
Los puntos no tan positivos de Duolingo
Ya hemos visto que, a grandes rasgos, Duolingo está hecho para enganchar a sus usuarios. Por eso, no podían faltar los recordatorios. El entrañable búho se pone en contacto directo con los jugadores cada día para recordarles que deben realizar su lección. Si no lo hacen, insiste cada vez más e incluso llegar a manifestarse dolido, como un amigo al que no le haces caso.
Hay personas a las que esos recordatorios les llegan a resultar incómodos. Es cierto que son útiles, pues les ayudan a no perder su racha y, en última instancia, a conseguir sus recompensas. Sin embargo, consideran que pueden llegar a ser muy demandantes.
En el caso de Baltasar, por ejemplo, señala que no le molestan los recordatorios en sí, pero sí el formato. Considera que serían mejores los recordatorios más impersonales, en vez de esos avisos que hacen que parezca que le estás fallando al búho virtual. Mabel no tiene problema con eso, pero sí con los avisos para hacerse la aplicación de pago al final de cada lección.

De cualquier modo, tanto uno como otro ven a Duolingo más puntos fuertes que débiles. Les ayuda a mejorar sus conocimientos de idiomas y les entretiene, todo ello sin un horario encorsetado ni clases eternas. Por eso triunfa tanto. Es una aplicación diseñada para el éxito.
