Una mujer acatarrada puede preparar el desayuno, llevar a los niños al colegio, ir a trabajar, recoger a los niños del colegio, preparar la comida, comer, poner una lavadora, llevar a los niños a las extraescolares, tender la lavadora, ordenar un poco la casa, preparar la cena y meter a los niños en la cama. Un hombre resfriado es capaz de ver dos temporadas seguidas de una serie en un día o pasarse por completo el videojuego que se acaba de comprar. No lo digo yo, lo dice el término man flu con el que se hace referencia a que, por lo general, las mujeres experimentan los resfriados o gripes de una forma más leve, de tal manera que pueden seguir con su día más fácilmente que los hombres, quienes, al encontrarse peor, apenas pueden salir de la cama o el sofá.

Habrá quien lea esto y asienta con una sonrisa o quien se enfade, ¿pero qué dice la ciencia sobre los resfriados de los hombres?

Bien, la ciencia dice que quizás no deberíamos ser tan drásticos, pero que sí que hay ciertas distinciones entre cómo cursan este tipo de infecciones en los hombres y las mujeres. Todo lo relacionado con el man flu empezó en 2017, cuando un investigador llamado Kyle Sue publicó una revisión en el número de navidad del BMJ, exagerando a modo cómico la investigación existente sobre los resfriados de los hombres. Era un número en forma de parodia, pero sí que es cierto que en él mencionaba estudios reales.

Por ejemplo, detalló las conclusiones de un estudio en el que se observa que el recuento de anticuerpos, así como las reacciones locales y sistémicas después de recibir la vacuna de la gripe, son peores en hombres que en mujeres. Además, al analizar los niveles de testosterona, se observa que los resultados son aún peores cuando dichos niveles son elevados. Parece ser que, de algún modo, la testosterona impide que el sistema inmunitario se ponga en marcha contra el virus. Por lo tanto, podría ser que esas acampadas en el sofá no sean exageraciones. Quizás sea un punto débil asociado a lo que muchos consideran el mayor indicador de la virilidad. 

Entonces, ¿los resfriados de los hombres son peores o los de las mujeres mejores?

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Según algunos estudios, las mujeres también tienen cierto nivel de protección frente a la gripe y otras infecciones similares. Y es que, según un estudio publicado por científicos de la Bloomberg School of Public Health de Johns Hopkins, los estrógenos tienen un efecto protector. 

Estos investigadores vieron que dicha hormona era eficaz tanto cuando actuaba de forma natural como cuando se administraba por vía exógena. Pero solo en mujeres. Si se administraba a hombres, no ejercía este efecto protector. 

mujer trabajadora
A veces, una mujer puede estar haciendo mil cosas a pesar de estar resfriada. Aunque no debería hacer eso, sino descansar. Crédito: Freepik

¿Puede ser el man flu una cuestión de dolor?

También existen muchos estudios que exploran si las mujeres son más resistentes al dolor que los hombres. Tradicionalmente se ha dicho que sí, que las mujeres han evolucionado para resistir mejor el dolor, puesto que a lo largo de sus vidas pueden exponerse a situaciones tan dolorosas como un parto. Sin embargo, los estudios más recientes apuntan a que esto no es del todo cierto. De hecho, hay muchos que señalan que el umbral del dolor de las mujeres puede estar incluso más bajo que el de los hombres. La diferencia está en que el impacto del dolor es mayor en ellos que en ellas. Es decir, las mujeres sienten más dolor, pero lo expresan menos.

Y no nos olvidemos de la cuestión social...

Tradicionalmente se les ha dicho a los hombres que no deben llorar, que eso es de mujeres. Quejarse o mostrar vulnerabilidad se ha vendido como falta de hombría. Sin embargo, a la hora de la verdad, el dolor de los hombres siempre se toma más en serio que el de las mujeres. Es algo que se ve, por ejemplo, en un estudio de 2016 en el que se analizaron las manifestaciones de dolor de hombres y mujeres.

Los encargados de categorizar estas declaraciones vieron vídeos preparados para la ocasión, en los que hombres y mujeres en situaciones similares manifestaban cómo se encontraban. Generalmente, se tendió a minimizar el dolor de las mujeres, considerándolo exagerado. De hecho, cuando se preguntó a los voluntarios qué deberían tomar las personas que aparecían en los vídeos, los hombres tenían más probabilidades de recibir la recomendación de analgésicos y las mujeres de recibir tratamiento psicológico. Tal y como en la vida misma.

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Es más habitual que por un mismo dolor a un hombre se le receten analgésicos y a una mujer psicofármacos. Crédito: Freepik

¿De qué sirve manifestar el dolor si posiblemente nadie lo tome en serio? Puede que las hormonas femeninas y el bajo nivel de hormonas masculinas ayude a que las mujeres cursen mejor los resfriados y gripes. Sin embargo, también puede que lleven a los niños al colegio, trabajen limpien y ordenen sin quejarse porque saben que, si lo hacen, no les servirá de gran cosa. Puede que el man flu exista y, por supuesto, es justo que se estudio y considere a la hora de hacer diagnósticos y pautar tratamientos. Pero, igual que eso es lo justo, también lo sería que el dolor de las mujeres se evalúe a la misma altura que el de los hombres y que si ellas deciden fundirse una serie en 24 horas no tengan que sentirse culpables ni observadas. Eso también es justicia médica.