Con este calor que estamos pasando en el hemisferio norte, hay pocas cosas que apetezcan más para comer que un buen helado. Incluso sabiendo que, en realidad, dan más calor del que quitan. Y si nosotros disfrutamos tantísimo de este rico postre, ¿cómo vamos a privar de él a nuestros amigos peludos? Cada vez es más habitual darle helados a los perros. De hecho, se ha convertido en una moda tan habitual que los veterinarios han comenzado a alertar de los peligros que supone.

Los helados que normalmente comemos los humanos contienen muchos ingredientes peligrosos para los perros. Algunos no son tóxicos como tal, sino que pueden provocarles algunas molestias estomacales. Es el caso de la leche, por ejemplo. Sin embargo, hay otros que sí pueden ser realmente malos para los canes. Por ejemplo, el xilitol, un edulcorante muy común en los helados, es absolutamente tóxico para ellos.

Por ese motivo, actualmente se comercializan helados para perros. Pueden ser una buena opción, aunque no está de más revisar los ingredientes y consultarlo con el veterinario. Además, hay algunas recetas de helados caseros que sí que podemos darles a nuestros amigos peludos. Quizás no sean tan deliciosos como ese helado de chocolate que tanto nos gusta, pero seguro que ellos pasan un buen rato saboreándolo.

¿Por qué no debes compartir tu postre con tu amigo peludo?

Hay varios motivos por los que no debemos dar nuestros helados a los perros. En primer lugar, la mayoría de helados que solemos comer los humanos tienen grandes cantidades de grasas, azúcares y leche. Los canes no digieren bien ninguna de estas sustancias. Suelen suponer un exceso de energía, teniendo en cuenta sus requerimientos, y pueden acumularse en su organismo, produciendo a la larga obesidad o diabetes, entre otras afecciones.

En el caso de la leche, el problema es que los perros adultos no pueden digerir la lactosa. Los cachorros sí que pueden, ya que toman leche cuando sus madres les amamantan. Pero, dado que evolutivamente no se han acostumbrado a seguir bebiendo leche, como los humanos, la digieren bastante mal, por lo que les causa molestias estomacales. Hay algunos perros que la digieren mejor que otros, pero lo mejor es evitarla siempre.

Tampoco deberíamos dar helados con leche a los cachorros. Ellos sí pueden digerir la lactosa, pero les estaríamos creando unas expectativas que ya no podríamos cumplir cuando sean adultos. 

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Los cachorros sí pueden digerir la leche. Crédito: Sophia Kunkel (Unsplash)

Por otro lado, muchos helados están edulcorados con xilitol o cuentan con ingredientes tóxicos como las uvas pasas o el chocolate. En el caso de este último, la sustancia tóxica en cuestión es la teobromina. Se trata de un componente que no se encuentra en la misma cantidad en todos los tipos de chocolate; pero, de nuevo, lo mejor es evitarlo por completo.

Recetas de helados para perros

Está claro que no debemos dar nuestros helados a los perros, pero sí que podríamos prepararles nosotros mismos algo parecido. Por ejemplo, se puede congelar puré de manzana o de calabaza en moldes de silicona y luego sacar las porciones. Es un helado refrescante, que sí que tendrá los azúcares de la fruta, pero si no se abusa no llegará a ser peligroso. También hay algunas recetas más complejas. Por ejemplo, se puede triturar plátano congelado, yogur bajo en grasas (o leche de coco para evitar por completo la lactosa) y mantequilla de cacahuete sin azúcares. El resultado es delicioso incluso para los humanos, pero se convierte en unos helados para perros que les encantarán.

¿Se pueden comprar helados para perros?

Si no queremos preparar nosotros mismos el helado, siempre está la opción de comprar helados para perros. Algunas marcas de alimentación para mascotas ya los comercializan. Se supone que deben ser libres de todos los ingredientes mencionados; pero, por si acaso, lo mejor siempre será comprobar la etiqueta.

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Los helados que solemos comer los humanos tienen mucha leche, grasa y azúcar. Crédito: Callum Blacoe (Unsplash)

En cuanto a los helados que se comercializan para humanos, los únicos que podrían ser aptos para nuestros amigos peludos son los sorbetes de frutas. Pero, ojo, pueden contener xilitol o frutas como las uvas. Antes de probar estos helados, lo mejor sería consultar a un veterinario.

Ahora bien, si solo queremos que se refresquen, sin miedo a usar ingredientes peligrosos, podemos simplemente darles unos cubitos de hielo. A ellos les encantan y nosotros podremos quedarnos tranquilos. Desde luego, hay muchas opciones para elegir, aunque la realidad es que los helados para perros no son indispensables.