El Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha protagonizado multitud de decisiones polémicas. Ya solo el hecho de que el máximo mandatario en temas de salud sea un antivacunas da bastante de lo que hablar. Pero la última de sus polémicas decisiones no tiene nada que ver con vacunas, sino con nutrición, ya que ha decidido darle la vuelta a la pirámide nutricional. Sí, literalmente.
Una parte de lo que antes era la base de la pirámide nutricional ha pasado al vértice, para después colocar en la base algunos componentes que anteriormente estaban mucho más arriba. La realidad es que la pirámide nutricional no era demasiado acertada. Muchísimos nutricionistas y otros expertos en salud lo han alertado. Sin embargo, la solución no estaba en darle la vuelta sin más. Al menos eso es lo que siguen asegurando muchos entendidos sobre el tema.
Tras comprobar que la pirámide nutricional estaba bastante desfasada, en nutrición se comenzó a tomar como estándar el plato de Harvard. Este es un esquema de la proporción de nutrientes que debe haber en una ración para que sea nutricionalmente completa. Había un gran consenso en torno a esta medida, pero Kennedy Jr. ha dejado atrás el plato de Harvard para traer de nuevo la pirámide a la vez que le daba la vuelta. Está claro que le encantan los giros dramáticos de los acontecimientos.
De la pirámide nutricional al plato de Harvard
La primera pirámide nutricional fue publicada precisamente por el gobierno de los Estados Unidos. En 1991, su Departamento de Agricultura, el USDA, publicó una primera pirámide en cuya base se encontraban el pan, los cereales, el arroz y la pasta. Justo encima iban las frutas y verduras, aunque con algo más de espacio y raciones para las verduras, y en un piso superior la leche, el yogur, el queso, la carne, el pescado, el pollo, las legumbres, los huevos y los frutos secos. En definitiva, las proteínas. Finalmente, en el vértice estaban las grasas y los dulces, destinados a un consumo ocasional.

Esta pirámide se mantuvo vigente durante más de una década. Sin embargo, ya en los 2000 se empezaron a añadir algunas modificaciones. Por ejemplo, en 2005 la propia USDA publicó una nueva pirámide en la que, en vez de dividirse los grupos de alimentos en escalones horizontales, se situaban en cuñas verticales de menor o mayor tamaño. Con ello se indica que todos los grupos de nutrientes son necesarios todos los días, aunque quizás no en la misma proporción.
Ese fue un adelanto del plato de Harvard, diseñado en 2011. En él, se representa en un plato cómo debería ser la ración ideal de alimentos. Una mitad dirigida a frutas y verduras y, de la otra mitad, un cuarto para las proteínas saludables y otro para los granos integrales. Esto va bastante en contra de la pirámide nutricional tradicional, ya que esta colocaba en la base los cereales, sin ni siquiera indicar que deberían ser integrales. Además, estos se colocaban por encima de las frutas y las verduras.

¿Qué ha hecho Kennedy Jr.?
Para Kennedy Jr., incluso el plato de Harvard estaba obsoleto, porque, para él, se le quita importancia a la proteína. Por eso, ha vuelto al formato de la pirámide nutricional, pero dándole la vuelta. Literalmente. Pone en la base la proteína, a la misma altura que las verduras, mientras que en el vértice sitúa los granos integrales, bastante cerca de algunas frutas.
Es cierto que la proteína es esencial, siempre que sea saludable y de fuentes de calidad. Es necesario que esté en todas nuestras comidas, ya que nos aporta aminoácidos muy necesarios para nuestra salud y, según la fuente, también algunas vitaminas o grasas saludables, por ejemplo. Sin embargo, el consenso científico es que la base principal del plato debe ser la verdura. Además, relegar los granos integrales al vértice de la pirámide nos lleva a pensar que estos no son tan necesarios, cuando su fibra, así como otros nutrientes que pueden aportarnos, es muy necesaria para nosotros.
Por otro lado, muchos expertos alertan que los gráficos se contradicen con los textos publicados por el Departamento de Salud. Se dice que se deben reducir las grasas saturadas, pero una de las principales representaciones proteicas que vemos en la base es un filete de carne roja. Igualmente se recomiendan entre 2 y 4 raciones de cereales al día, pero en la gráfica los vemos en el vértice, donde antes se encontraban los dulces.
Por todo esto, la pirámide nutricional invertida parece más un intento por eliminar las decisiones científicas pre Trump que una verdadera decisión consensuada y meditada. Visto lo visto, es algo que ya no debería sorprendernos.
