En 1889, Julio Verne publicó Del Revés, una novela en la que un grupo de expertos en cálculo busca la forma de desplazar el polo norte para que los magnates que les han contratado puedan explotar los depósitos de hulla sin hielo que les moleste. Más allá de una novela de aventuras, en esta obra el escritor francés hacía una llamada al activismo en contra de la destrucción del planeta y el medio ambiente. Ahora, un equipo de científicos acaba de reunirse para desplazar el polo sur, pero por suerte no tiene absolutamente nada que ver con lo que describió Julio Verne. Ni han movido el eje de la Tierra ni lo han hecho con fines económicos y sin escrúpulos. Simplemente, han movido un poste porque ya tocaba.
El polo sur geográfico está en la Antártida, sobre una capa de hielo a una altitud de aproximadamente 2.835 metros sobre el nivel del mar. El punto de la corteza terrestre que se encuentra justo al sur, al borde del eje de rotación terrestre, no cambia. Sin embargo, el hielo se desplaza poco a poco durante el año, de manera que los científicos de la estación de investigación más cercana se encargan de mover cada 1 de enero el poste que indica dónde se encuentra ese polo sur geográfico.
Solo se trata de sacar el poste, calcular cuánto se ha movido el hielo y volver a colocarlo en el lugar correcto. Sin embargo, es algo tan importante y necesario que incluso lo hacen como parte de una ceremonia.
¿Cómo se indica el polo sur cada año?
En el Polo Sur se encuentra la base estadounidense Amundsen-Scott, un centro de investigación en el que se llegan a reunir hasta 200 personas. La mayoría son científicos dedicados al estudio de áreas como la glaciología, la geofísica, la meteorología, la física de la atmósfera superior, la astronomía, la astrofísica y los estudios biomédicos. Buena parte de estas personas abandonan las instalaciones desde febrero hasta octubre, cuando las temperaturas empiezan a caer en picado para dar comienzo el invierno austral.

Durante ese periodo solo permanece allí algo de personal dedicado a labores de mantenimiento, para que las instalaciones estén listas para la llegada del verano austral, cuando se llevan a cabo la mayor parte de las maniobras de investigación. Pero, en realidad, el momento por el que es más conocida esta base científica es el día de año nuevo. Es entonces cuando se realiza la ceremonia de desplazamiento del polo sur geográfico.
Dicho lugar se indica con una estaca sobre la que se encuentra un pedestal con una esfera metálica. A su alrededor, todas las banderas de los firmantes del Tratado Antártico. El polo sur geográfico se mantiene constante cada año, pero el hielo, y con él la propia base de Amundsen-Scott, sí que se desplaza poco a poco. Puede haber un desplazamiento de hasta 10 metros.
Por eso, el 1 de enero los científicos de la base retiran la estaca, localizan dónde se encuentra el polo sur geográfico rocoso bajo el hielo y vuelven a colocarla en su nueva ubicación.
¿Por qué no se hace lo mismo con el polo norte?
En realidad, como bien explican en un artículo sobre este tema publicado en IFLScience, no sería posible hacer lo mismo con el polo norte geográfico, ya que este se encuentra en mitad del océano Ártico. En el polo sur hay hielo, pero bajo él se encuentra el continente rocoso. El norte también está cubierto de hielo, pero un hielo que flota sobre el agua.

Los protagonistas de Del Revés sí que movían el polo norte, pero, como ya hemos adelantado, lo suyo era otra cuestión muy diferente. Por suerte, también una cuestión bastante ficticia, aunque con lo loco que se está volviendo el mundo, esperemos que no nadie tenga la idea de intentarlo. El mundo no está gobernado precisamente por personas con grandes dotes para la ciencia.
