Es posible que uno de tus propósitos de año nuevo sea convertir la lectura en un hábito. Incluso aquellas personas que fueron devoradoras de libros en su pasado pueden tener problemas para encontrar tiempo para leer en sus ajetreadas vidas del presente. A veces esto no es un problema, pues se dan cuenta de que ya no echan de menos la lectura, pero otras veces sienten que están incompletos y que les gustaría encontrar la forma de volver a introducir el hábito de la lectura en su rutina. 

Este es uno de los mejores hábitos que podemos proponernos, pero antes de ver algunos trucos para lograrlo debemos tener algo muy importante en cuenta: leer no es una competición. Vivimos en una época en la que todo se ha convertido en una competición contra los creadores de contenido o incluso contra nosotros mismos. Si un bookstagrammer celebra que ha logrado leer 140 libros en un año, como ha hecho recientemente el influencer Fernando Bonete, sentimos que nosotros, con nuestros dos libros, no somos nadie. Sin embargo, nos olvidamos de que para muchas de estas personas leer libros forma parte de su trabajo. Nos olvidamos también de que leer es un placer. Una distracción que enriquece nuestra mente a la vez que hace florecer en nosotros todo tipo de sentimientos. Es algo tan visceral, tan personal y tan poderoso que jamás debería convertirse en una carrera.

Leer a fuego lento, asentar los conocimientos y saborear la agradable distracción de la lectura es mucho más enriquecedor que leer corriendo sin interiorizar el contenido. Partamos, por lo tanto, de ese disclaimer. Dicho esto, si quieres disfrutar todo lo que te ofrecen los libros, pero no consigues asentar en tu vida el hábito de la lectura, estos son algunos de los trucos con los que puedes lograrlo.

Todos los hábitos constan de las mismas fases

Para crear un hábito podemos hablar de muchas fases distintas; pero, en general, suele bastar con tres pasos. El primero consiste en describir nuestros objetivos, el segundo en diseñar la rutina con la que los vamos a llevar a cabo y el tercero en darnos algún tipo de recompensa cuando logremos cada una de las metas establecidas en ese modo de acción.

Nuestro cerebro valora mucho las recompensas. Por eso, es importante que al diseñar la rutina para alcanzar ese hábito establezcamos muchas metas pequeñas que sepamos que somos capaces de alcanzar. 

hábito de la lectura
Se debe comenzar con retos alcanzables. Crédito: Freepik

¿Cómo extrapolamos todo esto al hábito de la lectura?

Si queremos crear el hábito de lectura, como con cualquier hábito, lo primero que debemos hacer es fijarnos un objetivo. Podemos establecer una cantidad de libros determinada al año. Hay aplicaciones que nos animan a tener un reto de lectura y que incluso nos enseñan poco a poco el avance. Incluso se han puesto de moda los adornos de estantería en los que podemos ir poniendo los libros leídos en un año, de manera que podamos revisitar la evolución de nuestros objetivos. De todos modos, el objetivo tampoco tiene que ser algo obligatorio ni que nos cause ansiedad. Si por circunstancias de la vida no se llega a esa cifra, no pasa nada. Aun así, para evitar frustraciones, es importante que sea un objetivo alcanzable y realista.

A continuación, para diseñar el plan de acción podemos establecer una hora al día que dediquemos únicamente a la lectura. Colocarlo en el calendario. Eso nos ayudará a convertir el hábito de la lectura en una rutina con su tiempo adjudicado. Ese tiempo, además, puede empezar siendo muy pequeño. La científica especialista en ciencia del comportamiento Kristen Lee propone en un artículo para Psychology Today comenzar con periodos muy cortitos, por ejemplo de 15 minutos. Después se puede ir subiendo, pero empezar siempre con poco.

También recomienda llevar siempre el libro encima, ya que así se pueden buscar aún más momentos. Por ejemplo, durante un descanso en el trabajo, un trayecto de metro o la espera en la peluquería.

Por otro lado, en el plan de acción se pueden añadir pequeñas metas con su respectiva recompensa. Al llegar a un número de páginas determinado, por ejemplo, podemos tomar un café que nos guste mucho o darnos algún capricho similar. Otra recompensa interesante, propuesta por el doctor Oscar Sam Knight en Medium, es ver una película. Él recomienda leer libros que se hayan llevado a la gran pantalla, de manera que, al acabar el libro, nos recompensamos viendo la historia desde esa otra perspectiva.

Leer en compañía
Leer en compañía es un truco excelente. Crédito: Freepik

Para finalizar, puesto que los humanos somos animales sociales, siempre puede ser una buena idea compartir la lectura con otras personas. Podemos apuntarnos a un club de lectura o hacer lecturas conjuntas con amigos o familia. Incluso en pareja. Así, tendremos a alguien con quien compartir impresiones mientras pasamos un buen rato. Esa también es una recompensa que nos ayudará a crear el hábito de lectura. Aunque la mayor recompensa ya nos la ofrece el propio libro, con todo lo que nos enseña o nos divierte. ¿Cómo no va a ser un gran propósito de año nuevo?