En las últimas semanas se han hecho varios avistamientos en las costas españolas de la medusa Pelagia noctiluca, conocida también como clavel del mar. Sobre todo se ha observado en playas de Málaga. Se trata de una medusa típica del Mediterráneo, aunque normalmente no se encuentra tan cerca de la costa. Las causas de este acercamiento no están del todo claras, pero se sospecha que posiblemente tenga que ver con la presencia de corrientes que la arrastran a la costa y, sobre todo, al calentamiento del agua.
Como otras medusas, las picaduras del clavel del mar causan una sensación de quemazón e inflamación, que puede ser más grave en personas alérgicas. Más allá de eso no es mucho más peligrosa que otras medusas, aunque sí que tiene una cualidad que la hace algo más preocupante: la longitud de sus tentáculos.
Pelagia noctiluca cuenta con unos tentáculos cubiertos de células urticantes, que pueden llegar a medir hasta 2 metros. Por eso, muchas personas sufren su picadura sin ni siquiera llegar a ver la medusa. Se hace más complicado huir de ella.
¿Cómo podemos reconocer la clave del mar?
El clavel del mar es una medusa de color violeta rosáceo brillante. Su parte superior, conocida como umbrela, es semiesférica, algo aplanada y con lóbulos alargados y redondeados. Puede llegar a alcanzar hasta 20 cm de diámetro. El borde contiene 16 lóbulos periféricos, entre los que se encuentran de forma alterna 8 órganos sensoriales y 8 tentáculos marginales. También tiene 4 tentáculos largos y robustos en la boca, que se conocen, como no podía ser de otra forma, como tentáculos orales. Pero los que causan más preocupación son sus otros 16 tentáculos marginales, que suelen ser más largos que la propia medusa, llegando a superar los 2 metros de longitud. Toda ella está cubierta de una especie de verrugas compuestas por las famosas células urticantes de las medusas: los cnidocitos.
Finalmente, uno de los mayores puntos distintivos de esta medusa es la razón por la que se conoce como Pelagia noctiluca: su bioluminiscencia. Es capaz de iluminarse en un característico color azul tanto cuando se siente amenazada como cuando se desplaza.

¿Qué hacemos si nos pica una Pelagia noctiluca?
En realidad, si nos pica un clavel del mar debemos actuar como con cualquier otra medusa. Para empezar, no debemos frotar ni poner hielo directamente sobre la picadura, ya que ambas acciones podrían activar los cnidocitos que queden en la piel y causar más picazón. Sí que se debe limpiar la picadura, pero nunca con agua dulce. Se debe utilizar directamente agua de mar.
Una vez limpia la zona, si aún quedan restos de los cnidocitos adheridos a la piel, deberán retirarse con unas pinzas. Si vamos a usar directamente las manos, que sea con guantes. Después, se debe desinfectar la picadura con alcohol yodado. La desinfección debe ser regular hasta que ya no haya herida. Si es necesario, se pueden tomar fármacos contra el dolor.
Hecho esto, deberá observarse la evolución de la picadura. Si esta muestra mal aspecto o aparecen síntomas de alergia, deberíamos acudir a un médico cuanto antes. De todos modos, si nos pica la medusa en un lugar con puesto de socorrismo, también es aconsejable que nos acerquemos para que nos den las pautas pertinentes.
