La escasez de agua es un hecho cada vez más frecuente en todo el mundo. Por eso, un equipo de científicos chinos ha querido compensarla con un experimento de lo más innovador: la construcción de un estanque artificial de agua en el desierto. No solo han logrado mantener e incluso utilizar ese agua con fines agrícolas. También han logrado criar peces de varias especies en ella.

Este estanque artificial se ha construido en el desierto de Taklamakán, en la región autónoma de Xinjiang. Si bien es un lugar con precipitaciones especialmente escasas, hace años que se sabe que tiene una cantidad considerable de agua subterránea. 

Esa agua del desierto tiene cualidades similares a las del agua del mar, por lo que una compañía de comercialización de mariscos, Qiemo, decidió poner a sus científicos a trabajar para comprobar si podría utilizarse en la fabricación de un estanque artificial. Y no solo han logrado construir uno, sino varios de estos estanques, algunos con más de 10.000 metros cuadrados de superficie

¿Qué se necesita además del agua del desierto?

Para construir un estanque en un terreno tan árido y usarlo tanto en acuicultura como en agricultura no se necesita solo el agua del desierto. También se ha utilizado agua procedente del deshielo de las montañas cercanas. De este modo, se garantiza que el agua se vaya reponiendo. 

Tras excavar y acceder a las bolsas de agua subterránea, estas se comunicaron con la del deshielo. Para que esa agua no sea reabsorbida de nuevo por el suelo, los estanques se rodean de membranas impermeables. Hecho esto, solo queda dar vida al agua. Puesto que el objetivo es introducir peces y mariscos en los estanques y que, además, es lógico que crezcan algas y otras formas de materia orgánica, el agua debe recircularse, limpiarse y oxigenarse. Si no se hiciese, se acumularía demasiada materia orgánica y podría producirse algo conocido como eutrofización. Ocurre cuando se acumulan tantos nutrientes que proliferan muchas algas, que absorben todo el oxígeno del agua, asfixiando a otras especies acuáticas. 

Para que eso no ocurra, esta empresa china ha utilizado sensores de temperatura, salinidad y oxígeno, junto a sistemas de filtrado y limpieza, compuestos mayormente por microorganismos capaces de descomponer la materia orgánica que se va acumulando. Por otro lado, el agua se reutiliza con fines agrícolas a medida que se va reponiendo, lo que permite una oxigenación aún mayor.

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El marisco del desierto está siendo muy valorado por los consumidores. Crédito: Pau Casals (Unsplash)

¿Qué especies se están criando ya en estos estanques artificiales?

De momento, se ha logrado criar en estos estanques de agua del desierto peces como el mero y el mugil, así como crustáceos como los camarones y moluscos como las ostras. Todo esto ya ha sido bautizado como marisco del desierto y está teniendo muy buena acogida entre los consumidores de China y Singapur.

La idea es ir introduciendo poco a poco cada vez más especies. Los resultados para la compañía de acuicultura están siendo bastante favorables. Fueron buscando un oasis en el desierto y han encontrado un negocio de lo más rentable.