Desde 1972, ningún ser humano ha viajado a la Luna. Fueron 3 años intensos, con numerosos viajes e incluso paseos sobre nuestro satélite. Sin embargo, con el fin del programa Apolo se decidió dejar pasar un buen periodo de tiempo hasta volver a la Luna, básicamente para aprovechar las tecnologías emergentes para estudiarla desde la distancia y hacer que los viajes, cuando vuelvan, sean más seguros y provechosos. Y ya están a punto de volver. El programa Artemis será el nuevo Apolo. Tras un primer lanzamiento en 2022 en el que se comprobó la viabilidad del cohete y la nave Orión para dirigirse a nuestro satélite, este mes de febrero está planeado un nuevo lanzamiento, esta vez con tripulación.
Este tipo de lanzamientos necesitan mucho trabajo previo, por lo que esta misma semana ya se llevarán el cohete y la nave a la plataforma de lanzamiento. Si todo va bien, el 17 de enero saldrán del Edificio de Ensamblaje de Vehículos de la NASA, con rumbo a la Plataforma de Lanzamiento 39-B en el Centro Espacial Kennedy. Solo hay 6,8 kilómetros de distancia entre ambas instalaciones, pero el traslado no será sencillo. El SLS, el cohete que propulsará la nave con los cuatro astronautas a bordo, es uno de los cohetes más grandes que se han construido jamás. Por eso, para su transporte se utilizará un vehículo especial que pesa como 80 ballenas azules.
El traslado no es fácil, por lo que para hacer ese trayecto tan corto se invertirán aproximadamente 12 horas. De todos modos, es algo que ya se ha hecho antes. No debe haber ningún problema. Una vez en la plataforma de lanzamiento, empieza lo bueno. Los humanos estamos un pasito más cerca de volver a la Luna con el programa Artemis.
¿Cuánto pesa el cohete del programa Artemis y cómo lo moverán?
Para impulsar las cápsulas de Artemis hacia la Luna se utilizan los cohetes SLS de la NASA. El cohete más grande del mundo es el Starship de SpaceX, con 123 metros de alto y 5.000 toneladas de peso. Sin embargo, el SLS no se queda demasiado atrás. Mide 98 metros de alto y pesa 2.600 toneladas. No se puede transportar fácilmente. Por eso, la NASA recurrirá a sus transportadores oruga.
Este no es un simple camión para mercancías gigantescas. Es un complejo sistema de transporte, para cuyo uso se requiere un equipo de 30 ingenieros, técnicos y operarios. Se diseñó precisamente para el transporte de los cohetes y naves del programa Apolo, el antecedente del programa Artemis. No obstante, después se ha usado con otras muchas misiones.

El propio vehículo pesa 8.000 toneladas. Dado que una ballena azul pesa una media de 100 toneladas, estaríamos ante 80 de estos mamíferos marinos. Mover eso es una maniobra imponente, pero también muy certera. Y es que, gracias a un sistema de acoplamiento láser, la carga de los transportadores oruga se deposita milimétricamente en el lugar exacto, tanto en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos como en la plataforma de lanzamiento.
¿Qué pasará una vez que el cohete y la nave estén en la plataforma de lanzamiento?
Una vez que los vehículos de la misión Artemis II estén en su lugar de lanzamiento, se pondrá en marcha algo conocido como ensayo húmedo. Se trata de un procedimiento de prueba en el que los propelentes y combustibles se cargan en sus tanques, pero sin encender los motores ni poner en marcha el lanzamiento. En este proceso, el equipo de Tierra aprovecha para ensayar la cuenta atrás. Si hubiese algún problema en estas pruebas, tanto el SLS como la nave Orión tendrán que volver al Edificio de Ensamblaje de Vehículos para las reparaciones pertinentes.
En cambio, si todo va bien, el siguiente paso ya sí sería el lanzamiento. Dado que el cohete tiene que estar en una orientación adecuada para dirigirse a la órbita de la Luna, no puede hacerse cualquier día. Esos momentos en los que la órbita de la Luna y la de la Tierra permiten un encuentro son lo que se conocen como ventanas de lanzamiento. En febrero habrá 5, en los días 6, 7, 8, 10 y 11. Si hubiese algún problema en el ensayo húmedo o la meteorología fuese adversa en todos esos días, quizás habría que pasar a marzo, cuando las ventanas de lanzamiento se sitúan en los días 6, 7, 8, 9 y 11. También se han calculado las de abril, en los días 1, 3, 4, 5 y 6. Pero, con suerte, no habrá que esperar hasta tan tarde.

En esta ocasión los astronautas no alunizarán. Sin embargo, la tripulación, compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, orbitará nuestro satélite casi 60 años después de que alguien lo hiciese por primera vez y más de 50 años más tarde de la última ocasión en la que alguien viajó rumbo a la Luna.
