Hace apenas un lustro, el "face swap" (el intercambio digital de rostros en fotos y vídeos) era un truco de laboratorio reservado a estudios de efectos especiales con presupuestos millonarios o a comunidades de entusiastas dispuestas a pasar horas entrenando modelos en sus propios ordenadores. Hoy, esa misma tecnología cabe en el navegador de un […]
