De vez en cuando creo que vale la pena darse un paseo por el Historial de Google para ser conscientes de la cantidad de información que Google almacena sobre nosotros. Concretamente, en el Historial podemos consultar prácticamente todas las búsquedas que hemos realizado en Google, eso sí, siempre y cuando hayamos iniciado sesión en nuestra cuenta de usuario; un enorme historial que sirve para montar las páginas de resultados de búsqueda y adaptarlas mejor a nuestro propio perfil.

Los resultados de búsqueda de Google cambian de un usuario a otro, ya sea por el historial previo o por la influencia del botón de compartir de Google+, la realidad es que las búsquedas en Google no son anónimas salvo que usemos una ventana de navegación anónima en Google Chrome o en Firefox. Con todo lo que se ha hablado del espionaje de la NSA y las revelaciones de Edward Snowden, parece que ahora somos algo más recelosos de nuestra privacidad en la red y estamos dispuestos a explorar alternativas más seguras a los servicios que usamos a diario.

Dentro del ámbito de los buscadores, DuckDuckGo se está haciendo extremadamente popular porque ha sabido encontrar un valor diferencial con respecto al resto de buscadores existentes: ofrecer búsquedas anónimas. DuckDuckGo promete a los usuarios no guardar ningún dato sobre las búsquedas que estos realizan y, por tanto, no genera ninguna clase de historial sobre las búsquedas realizadas.

Gracias a PRISM, DuckDuckGo se ha hecho extremadamente popular y, la verdad, es que vale la pena probarlo.