análisis

Sony RX100 Mark III

- Sep 4, 2014 - 18:30 (CET)

Ficha técnica

Sony rx100 MkIII

  • Sensor: CMOS Exmor R® tipo 1,0 (13,2 x 8,8 mm) de 20,1 Mp
  • Procesador: BIONZ™ X .
  • Rango ISO: 125-25600
  • Objetivo: ZEISS® Vario-Sonnar® T* 8,8-25,7mm (24-70 mm) F1,8-2,8
  • Pantalla: TFT de 3″ (7,5 cm) de proporción 4:3. 1.228.800 Mp.
  • Formato de grabación: RAW y jpeg.
  • Vídeo: 1920×1080 50p formato AVCHD/mp4
  • Tarjetas: SD/SDHC/SDXC.
  • Peso: 290 gr.
  • Tamaño: 101,6 x 58,1 x 41 mm.
  • Conexiones: WiFi, NFC, HDMI, USB de alta velocidad

La pequeña Sony RX100 Mark III se ha hecho mayor. Mantiene todo lo que le ha dado el buen nombre que se merece, pero ha añadido una serie de mejoras que la convierten en un objeto de deseo mayor todavía. Su visor electrónico, es una maravilla de la tecnología. Estamos casi ante una cámara redonda.

Novedades de la Sony RX100 Mark III

La nueva Sony RX100 Mark III fue presentada en mayo de 2014, hace apenas unos meses. Este verano la hemos podido probar y descubrir que todo lo que decían de ella es cierto. Probablemente estemos ante una de las mejores cámaras que ha construido Sony jamás, otra vez. Parece que lleva años en el mercado como sus más directos competidores, que ya sienten su aliento en la espalda.

Incorpora pocas novedades, pero son tan importantes que realmente estamos ante otra cámara, no una mera evolución de modelos anteriores. Todavía no sabemos cómo han sido capaces de tal ejercicio de ingeniería para meter, en un cuerpo tan pequeño, semejante visor electrónico. Por este pequeño gran detalle ya tiene muchos más puntos que sus competidoras.

El objetivo zoom que incorpora es nuevo. En este caso es un ZEISS® Vario-Sonnar® T* 24-70 mm F1,8-2,8. Son palabras mayores, y más si lo comparamos con el objetivo que llevaban las versiones anteriores, un Carl Zeiss Vario-Sonnar T* 28-100 mm f/1,8-4,9. Las diferencias son notorias. El nuevo objetivo es más luminoso en todas sus distancias focales, tiene más angular y pierde posición tele. Tiene diez elementos y nueve de ellos son aesféricos, lo que supone una mayor calidad de imagen, por no hablar de los multirrevestimientos antirreflejos que incorporan, lo que le da la categoría T*.

El visor electrónico también tiene la famosa y exclusiva categoría T*, que proporciona una calidad de visión sin igual. Tiene 1,44 millones de píxeles y un curioso sistema de puesta en marcha que a muchos sorprenderá al principio, como me pasó a mi cuando hice las primeras fotos. Es increíble cómo se esconde en el cuerpo y no dejas de preguntarte que habrán quitado para conseguirlo.

Sony rx100 MkIII

La Sony RX100 Mark III en la calle

Cuando la tienes en la mano no te puedes imaginar que algo tan pequeño sea tan bueno. Parece que tenemos una sencilla compacta de 100€. Pero pronto te das cuenta de que tienes un equipo que puede cumplir perfectamente como segundo cuerpo en caso de un fallo de tu equipo principal.

A pesar de ser tan pequeña, es muy sólida. Parece hecha de una pieza. Cuando la enciendes y ves la calidad de imagen de la pantalla, empiezas a entender el precio que has pagado. Como no, la pantalla es inclinable 180º y es perfecta para esa moda que casi no se oye que se llama selfie o algo así.

Enseguida quieres mirar por el visor, que está escondido como si fuera un enorme flash retráctil. La sorpresa es mayúscula cuando accionas el botón lateral Finder y sale de golpe el visor electrónico. Si miras inmediatamente por él verás todo desenfocado y maldecirás al fabricante hasta que te das cuenta de que hay que desplegar el ocular a la misma línea de la pantalla. Entonces todo va bien. Son los problemas del diseño en miniatura. Puestos a pedir estaría bien que saltara mecánicamente cuando alcanza la posición de trabajo. Y que no se apague la cámara cuando lo guardas.

Por lo demás, la Sony RX100 Mark III se maneja sin problemas. A pesar de ser tan pequeña, y yo tener las manos grandes, no he tenido ningún problema de uso. Todos los controles están bien situados y no hay que hacer malabarismos extraños para tocar algún que otro botón.

Por supuesto, una cámara de estas características no tiene sentido usarla en formato jpeg y en modo automático, aunque cosas más raras se han visto. Para aprovechar toda la calidad que tenemos entre las manos, hay que disparar en RAW. Es la única manera de simplificar el uso de una cámara con muchas funciones como el ya clásico barrido panorámico y otras historias que, en las manos equivocadas, pueden convertir a la fotografía en un simple juego sin sustancia.

Otra cosa que hay que valorar es la vuelta a los orígenes, como ya hemos visto en la Canon G1X Mark II. Por fin se han dado cuenta los diseñadores (o ahora hacen caso a los fotógrafos) y han vuelto a poner de moda el anillo de control alrededor del objetivo. Además es configurable, por lo que podemos decidir que es más cómodo para nuestro quehacer diario.

La calidad de imagen

Y de nuevo dejamos para el final la calidad de imagen, que es lo que nos hace cambiar de cámara, espero. Llama la atención que el sensor de 1″ que tanto está dando que hablar sea el mismo que el del modelo anterior. Parece que no tiene sentido, pero si nos damos cuenta de que lo que ha cambiado realmente es el procesador, el BIONZ™ X que llevan todas las Sony de gama alta en estos momentos, podemos entender que no haga falta.

Su presencia es tan apabullante que permite hablar de una vida totalmente nueva del antiguo sensor. No sólo es más rápido, pues alcanza 10 fps sin despeinarse, sino que permite un mejor tratamiento del ruido y una mejor calidad en general, aunque en esto último mucho tiene que ver el nuevo objetivo.

Después de analizar las fotografías hechas en la calle y las pruebas con la carta de color, que cada vez estamos intentando mejorar más, podemos decir que la respuesta del sensor es perfecta hasta los 1600 ISO, en lo que respecta al ruido. Si somos aventureros, o no nos queda más remedio, nos podemos aventurar hasta los 6400 ISO pero asumiendo el ruido que genera tal sensibilidad en esta cámara. No es desagradable, pero no permite grandes ampliaciones, algo que se hace muy poco últimamente. Como no podía ser de otra manera, el ISO final sólo sirve para presumir en la publicidad, pero en este caso llama la atención lo que se puede conseguir con un sensor tan pequeño.

Sony-RX100-MkIII

Respecto a la reproducción del color, hay que decir que casi no se resiente por subir la sensibilidad. Los tres colores primarios RGB, por ejemplo, se mantienen inalterables a lo largo de todo el rango ISO. Esto que a muchos no les puede parecer importante es símbolo de la buena calidad del procesador.

Conclusión

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Conclusión final

Parecía imposible mejorar el concepto de la Sony RX100 original, una cámara que se ha convertido en un clásico digital. Fue cuando las cámaras compactas empezaron a hacerse mayores, en 2012. Desde entonces podemos confiar en nuestros equipos de bolsillo para trabajos profesionales con altas sensibilidades.

La Sony RX100 Mark III es una de las mejores revisiones de una cámara que han pasado por nuestras manos. Es increíble cómo se puede mejorar algo que parecía perfecto. Y eso es lo que han conseguido con esta cámara.

Se puede llevar en el bolsillo, no llama la atención por su discreto acabado en negro (qué manía en ponerle colorines a las máquinas), y gracias a su sensor de 1″ consigue brillar en el apartado técnico como pocas. Otra cosa es que en nuestras manos logre buenas fotografías.

Señalar por último el tema del vídeo. Gracias al procesador, esta cámara es capaz de grabar con calidad profesional todo lo que se le ponga por delante. Parece mentira que podamos almacenar nuestros recuerdos o hacer nuestra película en Full HD a 50p en formato XAVC-S a 50 Mbps, algo que está al alcance de muy pocas máquinas.

Es una cámara cara (850€), un precio mucho más alto que algunas de las estupendas cámaras CSC de la casa con un sensor más grande. Pero vale lo que cuesta, y no creo que nadie la devuelva una vez comprada. Eso sí, si tienes cualquiera de los modelos anteriores, y puedes prescindir del visor electrónico, no tiene mucho sentido comprarla. De hecho, en la página oficial se siguen ofreciendo la RX100 original y la segunda versión, lo que prueba que Sony cree que hay clientes para los tres modelos.


Pros

  • Tamaño, diseño y ergonomía.
  • Calidad de imagen.
  • Visor electrónico.

Contras

  • Por decir algo, que no sea más barata.