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Samsung Galaxy Tab S 8.4

Samsung Galaxy Tab S 8.4

Por
15 de septiembre de 2014

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  • Pantalla: panel Super AMOLED de 8.4 pulgadas
  • Resolución: 1600 x 2560 pixeles, 360 ppp
  • Procesador: Exynos 5 5420 octa-core
  • Memoria RAM: 3 GB
  • Almacenamiento: 16/32 GB + ranura para microSD
  • Cámara: trasera de 8 MP / frontal de 2.1 MP
  • Software: Android 4.4.2 + TouchWiz
  • Batería: 4900 mAh
  • Conectividad: Wi-Fi 802.11 a/b/g/n/ac, Bluetooth 4.0, puerto infrarrojo y microUSB 2.0
  • Medidas: 212.8 x 125.6 x 6.6 mm
  • Peso: 294 g

Hoy analizaremos en Celularis la Samsung Galaxy Tab S 8.4, la última tablet presentada por la compañía surcoreana que, junto con su hermana de 10.5 pulgadas, pretenden de una vez por todas responder de una vez por todas a la pregunta: “¿Hay alguna alternativa real al iPad en Android?”. Con un diseño recurrente a lo que vimos en el Galaxy S5, una espectacular pantalla y una delgadez impresionante, en este análisis veremos si la Galaxy Tab S 8.4 está a la altura de lo que promete: la tablet Android definitiva.

Tras la presentación del primer iPhone tres años atrás, el 27 de enero de 2010 volvía a sorprender al mundo con un nuevo formato de dispositivo orientado al público: el iPad. No era el primero intento de realizar una tablet, pero si fue el primero que le dió un enfoque adecuado, un enfoque que consiguió conectar con el público y darle un motivo para comprar uno: una gran pantalla manejada únicamente mediante tus dedos, sin necesidad de stylus ni nada parecido, destinado para leer, ver vídeos o responder tu correo, todo ello con un dispositivo mucho más ligero que un portátil.

Evidentemente su principal competidor, Android, no se quedó parado y, al igual que vimos antes y vemos actualmente en el terreno de los smartphones, el mercado se inundaron con tablets de todos los formatos y precios. Sin embargo, esta fórmula no resultó tan efectiva como pudimos ver con los smartphones: el iPad ha seguido siendo sin interrupción el rey en su territorio, y ningún fabricante que utilice el sistema operativo de Google ha sido capaz de aportar ese aura de calidad que acompaña a los tablets que fabrica Apple.

Ojo, no estamos hablando de especificaciones, ya que el iPad no siempre ha contado con las mejores especificaciones del mercado, ni la mejor pantalla, ni la mejor cámara (algo absurdo en esta clase de dispositivos en mi opinión), ni nada de eso. Estamos hablando de esa gran unión entre hardware y software, un genial catálogo de aplicaciones para dar aún más potencial a un dispositivo bueno de por sí. Para Android, esta es su gran asignatura pendiente, el hecho de mejorar urgentemente su catálogo de aplicaciones.

Mientras esperamos a que esto mejore estamos actualmente en 2014 y, aunque hemos visto buenas tablets Android, como la Nexus 10, la LG G Pad 8.3 o la Galaxy Tab 10.1 (2014 Edition), la situación no mejora demasiado, y no será por el esfuerzo de las OEM, especialmente el de Samsung. Tras presentar un total de 9 modelos distintos de tablets -y esto sin incluir las variantes de memoria interna o capacidad de utilizar redes 3G-, el pasado junio presentó el último gran esfuerzo en el terreno de las tablets con Android, las nuevas Galaxy Tab S. ¿Son estas tablets la respuesta definitiva al todopoderoso iPad? Vamos a averiguarlo.

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La Galaxy Tab S es lo más cercano al iPad en calidad hasta la fecha.

Diseño y Sonido

Si estás pensando en adquirir una Galaxy Tab S, lo primero que debes saber es que hay dos modelos, uno de 10.5 pulgadas y otro de 8.4 pulgadas. Salvo el tamaño de la tablet y de la pantalla, la disposición de los botones capacitivos y la batería, son iguales en todos los sentidos. Este modelo en concreto, el de 8.4 pulgadas, tiene unas medidas de 212.8 x 125.6 x 6.6 mm y un peso de 294 gramos. Estas medidas son ya un primer indicativo de lo que nos vamos a encontrar, una tablet sorprendentemente ligera y delgada para su tamaño, lo cual nos ayuda en un uso más cómodo de la misma.

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Su diseño es una clara inspiración a lo que pudimos ver con el Galaxy S5 a principios de año, especialmente en la cubierta trasera donde vemos una carcasa llena de pequeñas hendiduras, suponemos que para mejorar el agarre. Sin embargo, este diseño, al igual que pasa con el flagship de Samsung, peca de que aporta falsas apariencias para el usuario: no deja de ser una tablet cuyo principal material es el plástico, aunque encontremos unos bordes metálicos en los bordes del terminal, en un intento por mejorar la calidad al tacto de la Tab S. El resultado final no es del todo malo, pero se queda atrás con respecto a otros diseño más premium como el iPad mini de Apple o la Z2 Tablet de Sony. La elección de colores tampoco me parece muy acertada, especialmente en el modelo blanco y dorado, aunque el modelo en negro si es mucho más bonito y elegante.

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Particularmente, me ha encantado la reducción de bordes a la que Samsung ha sometido a sus nuevas Tab S. El hecho de poder meter una pantalla lo más grande posible en un tamaño relativamente contenido es todo un acierto, y más teniendo en cuenta que el apartado protagonista de una tablet es precisamente la pantalla, de la que hablaremos más adelante en profundidad. Sin embargo esta reducción de bordes viene ligada a esos botones capacitivos con los que cuenta la Tab S, la cual al agarrar la tablet para ver un vídeo o jugar a un videojuego, con frecuencia pulsabas esos botones por accidente y acabas por cerrar la aplicación o abrir la multitarea, algo un poco molesto.

En las nuevas Tab S también encontramos un puerto de infrarrojos en el borde superior, lo cual es especialmente útil si estás viendo la TV y quieres cambiar de canal automáticamente, y es una incorporación que estamos viendo en cada vez más dispositivos de gama alta. En cuanto a la funda que acompaña a la Tab S, me ha sorprendido su buen tacto y calidad; sin embargo la forma de colocar y quitar la funda es horrible y da la sensación de que en cualquier momento se va a romper. Quizás un uso de imanes hubiera sido la opción más lógica, en lugar de utilizar dos agujeros en la parte trasera activados por muelles, los cuales además estropean la estética de la tablet.

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Pasando al apartado del sonido, me sigo quedando con la sensación de que Samsung podría haber hecho algo más, utilizando unos altavoces más grandes para aportar un mayor volumen de sonido. No obstante, la disposición de los altavoces es perfecta, así como su calidad de sonido, y si además tenemos en cuenta el combo de la excelente pantalla, la posibilidad de utilizar microSD y sus buenos altavoces, es el dispositivo perfecto para ver series o películas en cualquier lugar.

Pantalla

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¿He dicho ya lo buena que es la pantalla? Generalmente en mis análisis hago siempre un apartado exclusivamente para la pantalla, ya que considero que en una tablet o en un smartphone es un apartado importantísimo hoy en día. Pero en este caso la pantalla de la Galaxy Tab S se merece incluso un análisis aparte, y ni siquiera estoy seguro yo mismo de hacerle justicia. Con un tamaño de 8.4 pulgadas y una resolución de 1600 x 2560 píxeles, la Galaxy Tab S 8.4 tiene el honor de tener una de las pantallas con mayor densidad de píxeles por pulgada del mercado, por encima de su hermana de 10.5 pulgadas (con la misma resolución), del iPad Mini, el iPad Air o la Xperia Z2 Tablet, por lo que llegaba con una buena fama antes incluso de llegar a los usuarios.

Pero como no todo son números, también diré mi experiencia personal: es la mejor pantalla que he visto nunca en una tablet. Más allá de resoluciones o tamaño de pantalla, su contraste de brillo es espectacular, estando con un brillo mínimo bajísimo, ideal para situaciones nocturnas, hasta subir a un brillo máximo espectacular, lo cual me permitía ver la pantalla en la playa de forma decente, con muchísima luz ambiental. Mi uso para una tablet suele ser eso, consumo de multimedia, ya sea ver vídeos o jugar a videojuegos, y esta tablet cumple de manera genial. La respuesta táctil es también excepcional, lo cual a la hora de jugar videojuegos como Modern Combat 5 o GTA: San Andreas es algo que se agradece.

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Sus ángulos de visión también son excelentes, y no pierde calidad de imagen salvo en ángulos en los que nunca cogerías una tablet. Además, al ser un panel AMOLED su reproducción de colores negros son muy profundos y el contraste de colores es espectacular. Samsung ha hecho un excelente trabajo en pantallas en estos dos últimos años y, si el Galaxy S5 y el Note 3 eran ya exponentes de este buen trabajo, las Galaxy Tab S pueden unirse ahora a esta lista de ejemplos. Y si quieren pruebas más científicas de esta pantalla, siempre pueden ver el análisis pormenorizado que hicieron los chicos en DisplayMate, que consideran esta pantalla la mejor que se ha visto jamás en una tablet.

Cámara

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En futuros análisis así como en este me oirán decir lo siguiente: no entiendo el propósito de las cámaras en las tablets. Las tablets llegaron para sustituir algunas tareas de nuestros portátiles, no de nuestros smartphones, por lo que si tenemos un cámara en nuestro dispositivo móvil, no veo dicha necesidad de quitar espacio en una tablet para incorporar un sensor. Pero sí acepto que la gente las utilice, por lo que mi obligación era probar la cámara de la Tab S para ver su comportamiento.

Y no decepciona. Evidentemente, no tiene una capacidad de procesado tan buena como podemos ver en el Galaxy S5, pero su post procesado es en muchas ocasiones adecuado y su sensor es tremendamente rápido, mucho más de lo que me esperaba. Tiene algunas dificultades a la hora de realizar un buen contraste en diferentes condiciones de luz, como por ejemplo enfocar una zona con sombra sacando una foto desde un lugar ampliamente iluminado. Sin embargo, puede sacarte de un apuro si quieres inmortalizar un momento y tienes la tablet más a mano que tu smartphone.

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De noche es donde la cámara da su peor versión. El flash es meramente testimonial y aunque puede sacar fotos decentes en interiores, en exteriores el nivel de ruido y bajo detalle es un lastre para el resultado final de la imagen. Pasando al apartado de vídeo, la lente cumple con su cometido aunque, al igual que con la cámara en sí, no espere milagros. En cuanto al software, la cámara cuenta con los mismos modos que encontramos en los smartphones de Samsung, como la doble cámara, el disparo automático con detección de caras y similares.

Software y Rendimiento

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Al igual que con sus pantallas, Samsung ha mejorado muchísimo su capa de personalización en los últimos dos años. TouchWiz ha pasado de ser algo imposible de soportar a una molestia en puntuales ocasiones. Con Android 4.4.2 de fábrica y una capa de personalización muy reducida comparada con versiones anteriores, esperaba una fluidez y rendimiento perfecto. Y así ha sido… la mayor parte del tiempo. A la hora de encender el dispositivo o pasar de una aplicación que consumía mucha RAM a otra similar, la capa de personalización tenía cierto lag y tardaba medio segundo o un segundo en responder.

Esto, con el nuevo procesador Exynos 5 Oct 5420 y una memoria RAM de 3GB, es incomprensible. Con esta potencia de fuego, la gente esperaría una fluidez el 100% del tiempo, y no el 95%. Sí, es un 5% únicamente, pero si pagas 400€ por este dispositivo esperas un rendimiento de gama alta en todo momento. Y antes de ponernos a echar la culpa al procesador Exynos, me aseguré de que era culpa de la capa de personalización instalando Nova Launcher ¿Conclusión? Con un software adecuado, la tablet es fluida y con un rendimiento estupendo, ya sea navegando o jugando a juegos que tiren mucho de procesador y RAM.

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Además, el software en sí viene recargado de aplicaciones y funciones un tanto absurdas que muchos usuarios ni se plantean en abrir, aunque hay otras interesantes como Magazine UI, donde podemos tener controlado todas nuestras secciones de interés, desde vídeos de YouTube, nuestro correo, o las últimas noticias. También es interesante el apartado de productividad, concretamente el sistema de multiventana. Samsung sigue mejorando esta utilidad y en estas tablets basta con deslizar desde el borde derecho de la pantalla para desplegar un pequeño panel para poder escoger las aplicaciones que queramos utilizar a la vez, y una vez elegidas podemos dimensionarlas para aportar distintos porcentajes de pantalla ocupada.

Puede mejorar aún más, pero la Tab S impresiona en todos los sentidos.Sin embargo, TouchWiz tiene mucho camino por mejorar, al igual que el resto de capas de personalización de otros fabricantes, y un aspecto crítico que deberían mejorar sobre todo sería la integración de hardware con software. Con esto nos referimos al escáner de huellas dactilares que incorpora la Tab S, cuyo funcionamiento es mucho peor que el Touch ID que existe en el iPhone y, aunque es algo bueno que lo hayan incorporado en sus tablets, deben trabajar mucho este aspecto y expandir su uso más allá del desbloqueo y el pago con PayPal.

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La autonomía es otro de los puntos fuertes de la Galaxy Tab S. Con una batería de 4900 mAh, más que sus competidoras de tamaño similar, esperaba una buena autonomía, y la Tab S respondió con una autonomía cercana a las 3 días con un uso moderado y con una alguna que otra conexión a redes Wi-Fi, algo que seguramente tiene que ver la combinación de un panel AMOLED y una buena optimización del software. Su modo de ahorro de energía es impresionante, manteniendo la batería a un 29% durante más de 12 horas. Sin embargo, los tiempos de carga son un poco lentos, necesitando unas 4 horas para cargar del 2 al 100%.

Conclusión

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Las tablets en Android me recuerda a la situación de Windows Phone con Nokia: Nokia no para de sacar buenos dispositivos y, sin embargo, el software y el catálogo de aplicaciones son asignaturas pendientes en Windows Phone. Con las tablets en el sistema operativo de Google pasa lo mismo: los fabricantes sacan geniales (que no perfectos) dispositivos como esta Tab S, la Xperia Z2 Tablet o la LG G Pad 8.3, y sin embargo sigue sin haber buenas aplicaciones adaptadas con una interfaz para tablets como podemos encontrar en el iPad de Apple, claro que esto particularmente no es culpa de los fabricantes, sino de Google, y esto puede ser un handicap para aquellos usuarios que vayan a comprarse una tablet.

Si aún así estás pensando en una tablet con Android, la Galaxy Tab S es la mejor opción posible. Personalmente no soy fanático de los tamaños mayores de 9 pulgadas, por lo que mi elección sería la de 8.4 pulgadas, aunque la opción de 10.5 pulgadas es interesante también si está en búsqueda de un mayor tamaño. Evidentemente, no es perfecta, y algunas características pueden ser pulidas, pero la sensación que me deja en general es que la Tab S es la tablet más cercana en calidad al iPad, y decir esto no es moco de pavo. La pantalla y delgadez de esta tablet es sorprendente, así como una autonomía que te permite estar lejos de un enchufe por más de dos días. Samsung ha hecho todo lo posible por cambiar las tornas de juego en el terreno de las tablets. Google, ahora es tu turno.

Pros

Pantalla: Prácticamente perfecta. Se nota la mejora de Samsung en este apartado y es muy de agradecer.

Autonomía: Un ejemplo claro: 3 días de batería con uso moderado y brillo al 50%. Espectacular.

Sonido: Aunque los altavoces podrían ser un poco más grandes, el sonido es mucho mejor de lo que esperaba en un principio.

Cámara: Aunque sigo sin ver la utilidad de utilizar cámaras en tablets, la de la Tab S te puede sacar de un apuro.

Tamaño y peso: Fácil de coger con una mano y tremendamente ligera. El tamaño de 8.4 pulgadas es el idóneo.

Contras

Capa de personalización: Samsung ha mejorado, pero tener en ciertas ocasiones lag con 3G de RAM es inadmisible.

Diseño: Aunque mejora con respecto a sus predecesores, sigue lejos de diseños como los de Apple o Sony.

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