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Moto X

- May 5, 2014 - 15:17 (CET)

Ficha técnica

Moto X en Latinoamérica

  • SoC: Qualcomm Snapdragon S4 Pro
  • CPU: Dual-Core Krait 300 1.7 GHz
  • GPU: Adreno 320
  • Pantalla: 4.7 pulgadas SuperAMOLED HD
  • Memoria: 16/32 GB
  • RAM: 2 GB
  • SIM: NanoSIM
  • Cámara principal: 10 megapixels + flash LED
  • Cámara secundaria: 2 megapixels
  • Peso: 130 gramos
  • Dimensiones: 129,3 × 65,3 × 10,4 mm
  • Software: Android 4.4 KitKat

Hace varios meses, Motorola presentó el Moto X, el primer smartphone creado por la compañía estadounidense tras ser adquirida por Google (aunque pocos meses después esta sería vendida a Lenovo). Supuso un cambio de rumbo en la forma de operar y de crear dispositivos para Motorola, algo que se vio reforzado con el Moto G meses después y que inspiró a la competencia para la creación de sus siguientes dispositivos. Pero, ¿qué tiene este Moto X para ser tan especial e influenciar tanto a la plataforma Android? ¿Sigue siendo una buena compra a pesar de que tiene varios meses de antigüedad? Las respuestas a esas preguntas y a muchas más sobre el Moto X, las podrás encontrar aquí, en nuestra reseña a fondo del Motorola Moto X. Let’s go!

Tras ser adquirida por Google, Motorola dio un giro radical. Cerró varias de sus divisiones en diversos países (entre ellos, por ejemplo, se incluyó la de España), dejó de comercializar sus productos en numerosos países y desapareció del mapa. Así estuvo varios meses, hasta que, a mediados de 2013, la compañía comenzó a crear ruido de fondo con un dispositivo llamado “X Phone”. Poco a poco fueron filtrándose detalles sobre ese “X Phone”, hasta que en el mes de agosto de ese mismo año, la compañía estadounidense desveló oficialmente ese “X phone”, que, como es evidente, fue el Moto X que conocemos hoy en día.

Las primeras sensaciones fueron encontradas, pues Motorola anunció el Moto X como un smartphone de gama alta (e inicialmente lo comercializó a precio de gama alta, $199 con contrato en EEUU), pero sus componentes no estaban a la altura de smartphones como el HTC One o el Samsung Galaxy S4. Este Moto X montaba un panel de menor resolución (720p), un SoC inferior a lo que estábamos viendo en la gama alta, un tamaño de pantalla relativamente contenido y una cámara que, si bien contaba con 10 Mpx. y tecnología ClearPixel, ofrecía unos resultados estándar. A priori, nada hacía especial a este Moto X, aparte de la personalización vía MotoMaker.

No obstante, las primeras pruebas y los primeros análisis comenzaron a llegar, y se desveló el mensaje que Motorola pretendía dar con este Moto X: “es el iPhone con Android”. ¿Por qué? Porque seguía la misma línea que Apple con sus iPhone, en la cual lo importante es la experiencia de usuario que proporcionaba el producto, independientemente de los componentes internos que este lleve. De hecho, a pesar de que estaba un paso por detrás de los gamas altas del momento en especificaciones técnicas, el Moto X era capaz de igualar en rendimiento y prestaciones a estos. Eso fue posible gracias a un excelente trabajo de optimización de la compañía estadounidense.

Moto X

Como parte de esa premisa de “lo importante es la experiencia de usuario”, Motorola también incorporó novedades interesantes en el software. Desechó su capa de personalización y optó por una versión limpia de Android, a la cual solo añadió pequeñas funciones como Active Display y Touchless Control, las cuales sí aportan valor añadido al dispositivo (a diferencia de la mayoría del crapware que montan los fabricantes en sus dispositivos). Eso tenía una triple ventaja: menos carga para el procesador y la RAM, menos software que modificar cuando una futura versión de Android se lanzase (permitiendo actualizaciones más rápidas) y satisface a los usuarios que buscan una experiencia pura de Android.

Pero de todo eso hacen ya varios meses, y muchos dispositivos han sido lanzados en este tiempo. Así pues, ¿sigue mereciendo la pena adquirir un Motorola Moto X? ¿Ha funcionado esa línea de “la experiencia de usuario es lo que importa” o era mejor seguir la línea del resto de fabricantes y apostar por lo último en hardware? ¿Cómo se comporta este Moto X en el día a día? Pongan sus dispositivos en silencio, agarren sus palomitas y demos comienzo a este análisis a fondo del Moto X para descubrirlo.

Moto X

Diseño sobrio y eficaz, construcción sólida

El Motorola Moto X fue diseñado claramente para atacar al iPhone y atraer a todos los usuarios de la manzana mordida a Android. Es por ello por lo que el tamaño de este Moto X ha sido tan cuidado y medido. No se podía quedar en un panel de solo 4 pulgadas, pero el tamaño total del dispositivo no debía ser mucho mayor que el que encontrábamos, por ejemplo, en el iPhone 5. ¿La solución? Un panel de 4.7″ con botones on-screen y unos marcos alrededor de la pantalla extremadamente delgados. Gracias a esa fórmula, el Moto X cuenta con unas dimensiones de 129.3 x 65.3 x 10.4 mm, unas cifras que superan a las del iPhone 5 por muy poco (123.8 x 58.6 x 7.6 mm). Asimismo, el peso se mantiene bastante contenido, con solo 130 gramos tras pasar por la báscula.

Moto X

Estas reducidas dimensiones, junto con la curvatura de la parte trasera y el hoyuelo para posicionar el dedo índice, hacen que el Moto X resulte realmente cómodo en la mano. A pesar de tener un panel de 4.7 pulgadas, es posible manejarlo con una mano relativamente fácil. Y en el bolsillo no es incómodo en ningún momento, a diferencia de otros dispositivos de 4.7 pulgadas, los cuales cuentan con una mayor superficie y en ocasiones resultan molestos.

Moto X

La posición de los elementos es muy acertada también. Botones de volumen en el lateral izquierdo, botón de bloqueo y encendido en el lateral derecho, puerto microUSB en la parte inferior y jack de 3.5mm para auriculares en la parte superior. Quizá este último hubiese estado mejor en la parte inferior, aunque eso es un detalle menor y, sobre todo, gusto personal, pues así es más fácil introducir el terminal en el bolsillo cuando tenemos los auriculares conectados. El resto de elementos (cámara, altavoces, flash LED y demás), se encuentran en las posiciones habituales, ninguna sorpresa.

Un aspecto que debemos tratar detenidamente en el Moto X son los materiales empleados y los colores. Como muchos ya sabrán, Motorola ofrece la posibilidad de personalizar el Moto X a nuestro gusto gracias a MotoMaker, una utilidad disponible en la web de Motorola. De esta forma, podemos cambiar el color de la parte frontal, de la parte trasera, de los botones… etc. Es decir, podemos personalizar el terminal a nuestro gusto, cambiando, por ejemplo, la parte trasera de policarbonato mate por otra de madera. No obstante, esto solo está disponible en EEUU, mientras que en el resto del mundo tendremos que conformarnos con los clásicos colores blanco y negro.

En nuestro caso, hemos probado la unidad negra del Moto X, cuya parte trasera imita estéticamente a la fibra de carbono. Este material (una variante de policarbonato) mantiene un balance perfecto entre suavidad, agarre y resistencia. Además, estéticamente encaja a la perfección con el diseño del dispositivo, el cual es bastante sobrio y atractivo –aunque eso es una cuestión de gustos–. Eso sí, no alcanza los niveles de excelencia del HTC One (M8) o el iPhone 5s, los cuales, en mi opinión, cuentan con los mejores diseños y acabados de la actualidad.

Pantalla

La pantalla es una de las partes más importantes en un smartphone, pues es el componente a través del cual interactuamos con el dispositivo y visualizamos la información. En el caso del Moto X, nos encontramos con una pantalla muy “resultona” y atractiva en la mayoría de situaciones, a pesar de que técnicamente no está entre las mejores del mercado actual.

El panel tiene 4.7 pulgadas de diagonal y cuenta con una resolución HD (1280 x 720) que otorga 312 pixeles por pulgada. La tecnología empleada es SuperAMOLED, la cual ofrece grandes ventajas y, al mismo tiempo, grandes desventajas. Para que tengan una referencia, el panel es exactamente el mismo que el que Samsung empleó en el Samsung Galaxy Note 2, exceptuando el tamaño y la densidad de pixeles, obviamente.

Moto X

Este panel, a diferencia de otros paneles AMOLED creados por Samsung, no cuenta con la matriz PenTile, sino que su organización de subpíxeles se basa en la matriz S-Stripe RGB. ¿Esto en qué se traduce? Al no ser PenTile, no apreciaremos esas pérdidas de resolución características de esa matriz y obtenemos unos colores relativamente más fieles a la realidad gracias a la eliminación de ese subpíxel verde extra (RGB vs. RGBG). No obstante, seguimos hablando de un panel AMOLED, por lo que algunas de sus desventajas siguen estando presentes a pesar de ese cambio de matriz: la sobresaturación de los colores está ahí y se aprecia un ligero tono morado cuando se baja el brillo del panel a valores muy bajos mientras se muestran tonos grisáceos (ejemplo: con el tema grisáceo de Fenix, si reduces el brillo a valores mínimos, se aprecia un ligero tono morado).

El brillo máximo de este Moto X es de 318 nits, una cifra que se sitúa en la media actual. Smartphones como el iPhone 5s y el Samsung Galaxy S4 se encuentran por encima, con niveles que rondan los 600 nits, pero no por ello la cifra alcanzada por el Moto X es un valor decepcionante. Además, a pesar de esa ligera desventaja en lo que a nits se refiere, el Moto X ofrece una visibilidad en exteriores bastante buena, por lo que no debemos de estar preocupados por ello.

Moto X

En el apartado de la resolución, la historia vuelve a repetirse. Sobre el papel, la pantalla del Moto X es bastante menos nítida que la de otros smartphones de su misma gama (los cuales montan paneles Full HD). Sin embargo, la densidad de píxeles del Moto X es de 312, una cifra que supera los 300 píxeles por pulgada que son capaces de captar el ojo humano, por lo que, para a simple vista, la diferencia de resolución entre el Moto X y cualquier otro smartphone con pantalla Full HD (véase el HTC One, por ejemplo), será mínima. Si nos acercamos y miramos con mucho detenimiento, probablemente sí apreciemos una ligera diferencia de nitidez entre el Moto X y cualquier otro smartphone con pantalla Full HD, pero insisto: es mínima a simple vista, por lo que en nuestro día a día esa diferencia será casi imperceptible.

Los ángulos de visión del Moto X son muy buenos, siendo casi de 180 grados. Eso sí, en determinados ángulos de inclinación se aprecia un ligero tono azul (sobre todo cuando se muestra una imagen blanca en la pantalla), el cual es característico en las pantallas con tecnología AMOLED. No obstante, ese tono solo es apreciable en unas situaciones muy concretas, por lo que pasará desapercibido para la gran mayoría de usuarios.

El contraste, por su parte, es excelente, como en la gran mayoría de paneles AMOLED del mercado actual. Y por último, la temperatura de color, aunque no está lejos de los valores ideales, sí tiende a ser más fría (tonos azules), lo que hace que los colores no siempre sean 100% fieles a la realidad.

Como hemos visto, el panel que monta este Moto X está lejos de ser el mejor que hemos visto en la industria recientemente, pero también está muy lejos de ser el peor. El hecho de tener unos colores tan saturados y un ratio de contraste tan amplio hacen que las imágenes luzcan genial en esta pantalla, aunque no siempre sean fieles a la realidad. Asimismo, los problemas clásicos de las pantallas AMOLED no son tan apreciables en este Moto X (bien porque han desaparecido, como la pérdida de nitidez provocada por la matriz PenTile, o bien porque se han “camuflado”).

Rendimiento

Moto X

El hardware interno de este Moto X es una de las partes más interesantes del terminal. Para empezar, la unidad de procesamiento principal se denomina “X8 Mobile Computing System”, que, según comenta Motorola, es un chip de 8 núcleos, cada uno destinado a una tarea concreta. No obstante, ese nombre es más que nada una estrategia comercial, pues, en realidad, nos encontramos con un SoC Qualcomm Snapdragon S4 Pro junto a otros dos núcleos de bajo consumo independientes. Estos dos núcleos independientes se encargan de procesar señales de audio y los movimientos que realiza el dispositivo, sin necesidad de que la CPU principal intervenga en ello (ahorrando energía, por lo tanto). Esos dos núcleos independientes son los que harán funcionar a Touchless Control y Quickcamera, dos funciones de software incorporadas en este Moto X y que trataremos más tarde.

Dejando a un lado esos dos núcleos independientes, nos encontramos con un SoC Qualcomm Snapdragon S4 Pro, pero no nos dejemos engañar por el branding, pues este Qualcomm Snapdragon S4 Pro montado en el Moto X no tiene absolutamente nada que ver con los S4 Pro que vimos a finales del año 2012. De hecho, tiene muchas más similitudes con los Qualcomm Snapdragon 600 de comienzos de 2013 que con los del semestre anterior. Más concretamente, el modelo que monta es el MSM8960DT, el cual está construido en 28 nanómetros y cuenta con una CPU de dos núcleos Krait 300 a 1.7 GHz, una GPU Adreno 320, Bluetooth 4.0, LTE Categoría 3, Wi-Fi a/b/g/n/ac, GPS y GLONASS. Es decir, componentes similares a los del Qualcomm Snapdragon 600, siendo la única diferencia el número de núcleos de la CPU (que pasa de 4 a 2).

En la práctica, este Moto X es capaz de desenvolverse como la seda en la mayoría de ocasiones. Las aplicaciones se abren con velocidad, todo es bastante fluido y en ningún momento tendremos quejas sobre el rendimiento en nuestras tareas cotidianas. Eso sí, cuando ejecutamos juegos exigentes como Riptide 2, hay zonas en las que se aprecia una ligera bajada de FPS que, si bien no llega a impedir la jugabilidad, puede resultar molesto en determinadas ocasiones. Exceptuando esas situaciones concretas, el Motorola Moto X vuela.

Cuando el Moto X se lanzó oficialmente, a muchos nos sorprendió de que llegase con una CPU de “solo” dos núcleos, teniendo en cuenta que vivimos en una era en la que todos los gamas altas montan CPUs de cuatro núcleos –exceptuando el iPhone y algún smartphone con Windows Phone, claro–. Y es que, a priori, eso parecía dejarle en desventaja respecto a la competencia del momento. Pero, una vez más, no debemos dejarnos llevar por los números, pues este Moto X es capaz de ofrecer un rendimiento similar a muchos de sus rivales contemporáneos.

¿Cómo ha logrado Motorola igualar el rendimiento de terminales con SoCs más potentes? Muy resumidamente, con dos pasos:

  • Una versión limpia de Android. Al eliminar la capa de personalización y todo el crapware clásico de los fabricantes, la CPU y el resto de componentes tienen que ejecutar un menor número de procesos, por lo que el terminal se siente más fluido y “suelto”.

  • Optimizar al máximo el software. Entre otras medidas, Motorola optimizó al máximo la máquina Dalvik (en la cual se ejecutan las aplicaciones de Android), obteniendo unos resultados muy buenos. De hecho, se portó esa máquina Dalvik modificada del Moto X al Nexus 5 y se lograron resultados mucho mejores que con la máquina Dalvik normal.

Así pues, el Moto X es un terminal rápido y fluido como muy pocos, pero por mucho que Motorola haya optimizado el software del dispositivo, las diferencias de hardware están ahí y, en algunas ocasiones (mayormente cuando ejecutamos juegos exigentes) se apreciará esa ligera desventaja. Dejando a un lado esas ocasiones muy concretas, insisto: el Moto X es bastante rápido y fluido.

Cámara

Moto X

La cámara del Moto X es probablemente su punto más débil. No es una cámara mala ni mucho menos, pero la cámara de 10 megapixeles con tecnología ClearPixel y un tamaño de pixeles de 1.4 µm, no alcanza los mismos niveles que otros smartphones contemporáneos.

En condiciones de buena luminosidad, es capaz de capturar buenas fotografías, con unos buenos niveles de nitidez y un contraste. Asimismo, el rango dinámico de la cámara es muy bueno, pudiendo tomar fotografías a contraluz casi sin problemas. En cambio, los colores son bastante irregulares (a veces muy apagados, a veces muy saturados) y, si ampliamos las imágenes, se aprecia como el procesado de las imágenes tiende a eliminar detalle en los bordes. No obstante, eso último solo es apreciable cuando alcanzamos un nivel de zoom considerable.

En baja luz, la cámara del Moto X deja bastante que desear. Está lejos de ser de las peores, pero su rendimiento es considerablemente más bajo que en el resto de condiciones y, lo que es más importante, peor que su competencia directa. Tiende a elevar la ISO, lo que conlleva un aumento de ruido en las imágenes. Asimismo, el procesado, para eliminar ese ruido provocado por el aumento de ISO, elimina detalle de las imágenes, dejándolas muy “difuminadas” y muy poco nítidas.

Moto X

Las fotografías en modo macro sí me han sorprendido gratamente. La cámara del Moto X es capaz de enfocar correctamente incluso a distancias muy pequeñas del objeto, y en todo momento logra un efecto de profundidad de campo bastante bueno. Perfecto, por ejemplo, para los que nos encanta fotografiar plantas, animales pequeños y otro tipo de objetos pequeños de nuestro día a día.

En el apartado del vídeo, encontramos un punto positivo, uno negativo y uno normal. El punto positivo es para los micrófonos, que hacen un trabajo excelente, demostrando la experiencia de Motorola en este campo. El punto negativo es para el vídeo en cámara lenta, el cual está lejos del que encontramos en terminales como el iPhone 5s. Y por último, la grabación de vídeo (1080p @ 30FPS) es bastante aceptable.

En resumen, la cámara del Motorola Moto X cumple con lo que puede pedir un usuario normal, pero aquellos que hagan uso intensivo de la cámara, quizá tengan que mirar otros dispositivos en el catálogo. Tanto iPhone 5s (e incluso iPhone 5), como HTC One, Galaxy S4 y otros terminales contemporáneos están por encima en este aspecto.

Software

El software es uno de los apartados donde más énfasis ha hecho Motorola, y eso es apreciable desde el primer momento en el que encendemos el Motorola Moto X.

Para empezar, nos encontramos con Android 4.4.2 KitKat, la última versión de Android disponible en el momento en el que escribo estas líneas. Pocos dispositivos pueden presumir de ello, pero este Moto X lo hace. Y teniendo en cuenta la gran fragmentación que existe en Android, es de elogiar que Motorola tenga la última versión de Android en su flagship.

Moto X

De la misma forma, es elogiable el soporte de Motorola en lo que a software se refiere. Y es que, basta con remontarnos unos meses atrás para descubrir que Motorola actualizó el Moto X a Android 4.4 KitKat unos 20 días después de ser presentada oficialmente junto al Nexus 5. De hecho, llegó antes al Moto X que al resto de la familia Nexus, la cual tuvo que esperar unas semanas más. Y no es algo exclusivo del Moto X, pues Motorola está aplicando esa misma filosofía a todos los dispositivos de su gama, entre los que se incluye el Motorola Moto G.

Como dijimos anteriormente, este Moto X incorpora una versión limpia de Android, lo que, en mi opinión, es un auténtico acierto. La experiencia es exactamente la misma que en un terminal de la familia Nexus, a excepción del launcher por defecto, pues en el caso del Moto X no se incorpora el Google Now Launcher, sino el básico de AOSP. No obstante, encaja con el resto de la interfaz del sistema y no rompe esas líneas continuistas, como sí hacen la mayoría de capas de personalización de la plataforma Android.

Moto X

Encima de esta versión limpia de Android, Motorola ha incorporado algunas características de software muy interesantes, las cuales aportan valor añadido al dispositivo y son de gran utilidad en nuestro día a día, a diferencia de la mayoría del crapware al que las compañías nos tienen acostumbrados en Android. Las tres funciones más destacables son:

  • Touchless Control. Esta funcionalidad nos permitirá hacer uso de Google Voice Search y Google Now sin necesidad de tocar el terminal. Bastará con decir la frase “OK Google Now” para que el dispositivo comience a escuchar nuestras preguntas (incluso estando bloqueado). Para ello, el Moto X hace uso de uno de los núcleos independientes citados anteriormente, el cual es de bajo consumo y está escuchando todo el tiempo la frase “OK Google Now” para mandar la señal a la CPU central y activar el dispositivo. Lo mejor de todo es que el Moto X solo reconoce nuestra voz, de forma que si un amigo o familiar dice “OK Google Now” no se activará.

  • Active Display. Haciendo uso de la pantalla AMOLED (que apaga los píxeles cuando se muestran fondos negros y, por lo tanto, ahorra energía), Motorola ha incorporado esta función que nos permite visualizar las notificaciones sin desbloquear el dispositivo. Cuando recibimos una notificación, una porción de la pantalla se enciende y nos avisa de ello, pudiendo ver detalles de la misma sin ni siquiera desbloquear el Moto X. Esta característica es tan útil que ya se ha intentado portar a otros dispositivos con aplicaciones como DynamicNotifications (aunque el resultado no es tan bueno).

  • Motorola Assist. Básicamente, Motorola Assist es un asistente que, en función de la situación en la que nos encontremos, realiza diferentes tareas. Por ejemplo, si nos encontramos en una reunión (algo que el móvil sabrá automáticamente accediendo a nuestro calendario), este se pondrá en silencio y dejará de estarlo cuando acabemos. Si estamos conduciendo, nos dirá en voz alta quién nos está llamando y nos leerá las notificaciones. Y así con muchas más situaciones.

Así pues, el software de este Moto X es sin duda uno de los apartados clave. Motorola ha sabido aportar valor añadido con pequeñas funciones, dar al usuario lo que quiere, ofrecer un buen soporte de actualizaciones y, sobre todo, optimizar al máximo la experiencia de usuario. Es probablemente el punto más fuerte de este dispositivo.

Autonomía y sonido

Moto X

El Motorola Moto X incorpora una batería de 2.200 mAh, una cifra relativamente baja en comparación con otros dispositivos de la competencia. No obstante, esta es capaz de dar una autonomía más que suficiente para llegar al final del día con un uso medio. En cambio, si hacemos un uso intensivo del terminal, tendremos serios problemas para llegar al final del día.

En el tiempo que he estado probando, con un uso medio, he podido acabar la jornada (unas 15 horas y 3 aproximadamente de pantalla) con un 10% restante. Mientras tanto, el Xperia Z1 lograba llegar al final del día con un 30-40% haciendo exactamente el mismo uso. El iPhone 5s, en cambio, se mantiene en los mismo niveles que el Motorola Moto X, llegando al final del día con un 10% aproximadamente.

Esto nos indica que la autonomía del Moto X es buena, pero no es genial. Otros smartphones de gama alta son capaces de ofrecer periodos más prolongados lejos del cargador. No obstante, se encuentra en la media, por lo que no podemos decir que sea una autonomía mala.

Por último, el sonido del Moto X es bastante bueno. Cuenta con un volumen máximo bastante elevado y una calidad de sonido muy aceptable, tanto con el altavoz trasero como con el auricular de las llamadas. Eso sí, no está al mismo nivel que el sistema BoomSound del HTC One (M8), por ejemplo.

Conclusión

7.5
10

Los días que he podido pasar con el Moto X me han hecho vivir una especie de amor ciego. Al comienzo, todo parecía ser genial. Un diseño sólido, un rendimiento muy bueno, buen sonido, software excelente… etc. Sin embargo, conforme pasaban los días, comencé a descubrir sus pequeños fallos, como si de un desengaño amoroso se tratase. Pequeños fallos como los citados de la pantalla o las ligeras bajadas de FPS en juegos exigentes.

No obstante, esos pequeños fallos no empañan a un terminal tan bueno como el Motorola Moto X. Y es que quizás, si lo medimos apartado por apartado, el Moto X no sea un smartphone deslumbrante, pero la suma de sus partes sí lo es. Es un caso similar al que podemos ver el Atlético de Madrid este año: individualmente ninguno es el mejor del mundo, pero en conjunto, son uno de los mejores equipos, y así lo demuestran los resultados de esta temporada. Es decir, la suma de sus partes es mayor que estas individualmente.

Motorola quería hacer un smartphone Android pensado en el usuario clásico de iPhone, y el Moto X es el primer paso en esa dirección. La lástima es que haya llegado tan tarde al resto del mundo, pues con la llegada de los Samsung Galaxy S5, Sony Xperia Z2 y HTC One (M8), difícilmente podrá atraer los focos que reclama.


Pros

  • Software. Tanto la política de actualizaciones como las funciones extras son un punto muy positivo.
  • Rendimiento. En las tareas cotidianas es rápido y fluido como pocos. Pocas tareas se le resisten.
  • Sonido. Motorola siempre se ha caracterizado por un buen sonido, y en este Moto X lo ha demostrado.
  • Construcción. El Moto X se siente sólido hasta en los detalles más mínimos como los botones. Asimismo, han hecho un gran trabajo reduciendo el tamaño total del móvil.

Contras

  • Cámara. Claramente el punto más negativo del Moto X. En buena luz es bastante aceptable, pero en baja luz deja mucho que desear.
  • Pantalla. Aunque está lejos de ser de las peores, la pantalla del Moto X tiene mucho margen de mejora.