análisis

Moto G (2014)

- Nov 6, 2014 - 13:11 (CET)

Ficha técnica

Moto-G

  • SoC. Qualcomm Snapdragon 400
  • RAM. 1 GB
  • Pantalla. 5 pulgadas IPS HD
  • Cámara. 8 mpx, flash LED y f/2.0
  • Cámara secundaria. 2 megapixeles.
  • Conectividad. Wi-Fi a/b/g/n, dual-SIM, microUSB, A-GPS, GLONASS, Bluetooth 4.0.
  • Batería. 2070 mAh
  • Dimensiones. 141.5 x 70.7 x 11 mm
  • Peso. 149 gramos
  • Software. Android 4.4 KitKat (actualizable a Lollipop)

El Moto G cambió el paradigma por completo en la plataforma Android. Inspirado por el gran Nokia Lumia 520, Motorola creó el Moto G uniendo una excelente experiencia de usuario con un precio reducido, algo inédito hasta entonces entre los smartphones con sistema operativo Android. Hoy analizamos la siguiente generación del Moto G, el cual llega con el objetivo de corregir los pocos fallos de su predecesor y al mismo tiempo, conservar ese puesto entre los mejores smartphones calidad/precio.

Hubo un tiempo en el que un smartphone de gama baja significaba comprometer enormemente la experiencia de usuario. Un tiempo no tan lejano, por cierto. De hecho, la elección en la gama baja se basaba en ¿Cuál tiene menos compromisos? en lugar de ¿Cuál se adapta mejor a lo que quiero y cuál es mejor?. Todos tenían peros.

Afortunadamente, el mercado ha ido evolucionando. Los componentes que empleaban los gama alta de hace dos años y que tanto admirábamos en aquel momento, ahora se encuentran en la gamas media y baja gracias a su abaratamiento con el paso del tiempo. El software cada vez es más eficiente (Android 4.4 KitKat, por ejemplo, supuso un gran paso hacia delante en se sentido), de forma que no es necesario incorporar un hardware extremadamente potente para obtener un rendimiento bueno. Y así con cada aspecto que compone un smartphone.

Pero eso es solo la base. Unir todas esas piezas en un mismo producto, hacer que funcionen correctamente simultáneamente, conseguir un precio reducido y, al mismo tiempo, mantener un margen de beneficios (algo esencial, aunque de cara al usuario sea invisible), es mucho más difícil. Y eso, hasta la llegada de Motorola, era algo que nadie había logrado hacer en el ecosistema Android.

Moto G

Por esto, la trascendencia del Moto G fue enorme en su momento. Mayor de la que muchos pueden imaginar. Trajo consigo la dignidad que los usuarios de gamas media y baja se merecían desde hace años. Porque el no invertir más de 250€ en un smartphone no significa que no tengan derecho a una experiencia de usuario decente.

Ese respeto al usuario fue la clave del éxito del Moto G durante este último año. Y, aprendiendo de los pocos errores que cometieron, Motorola ha vuelto con el Moto G (2014), la siguiente generación de ese smartphone que tanto ha marcado a la industria. ¿Repetirá el impacto que tuvo su predecesor? ¿Es una buena compra? ¿Existen alternativas mejores? Las respuestas, en esta reseña a fondo.

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Diseño y construcción: más grande no siempre es mejor

En términos de diseño, este Moto G (2014) es un Moto E con esteroides. O un Moto G (2013) con esteroides y altavoces frontales. El diseño no dista mucho de estos dos modelos. Queda claro que Motorola no ha querido modificar en exceso una fórmula que ya le ha dado buenos resultados. Si ya funciona, ¿para qué tocarlo?

La verdad es que, en este caso, la decisión me parece acertada. El Moto G original se sentía sólido y robusto a pesar de estar hecho en policarbonato y tener un precio por debajo de los 200€. Además, resultaba realmente ergonómico gracias a su reducido tamaño y a su curvatura en la zona trasera. Era un móvil que me encantaba tener en la mano todo el día, incluso cuando no necesitaba usarlo.

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Este Moto G (2014), como ya he dicho, repite esa sensación y ese gusto. Eso sí, con dos alteraciones (una buena y otra mala):

  • Trasera mate. Por fin Motorola nos ha escuchado. La trasera del Moto G (2014) es algo más gomosa y más mate, lo que ayuda a que las huellas no queden tan marcadas. Resultaba muy desagradable dar la vuelta al Moto G original y ver huellas marcadas. Por suerte, en este nuevo modelo no se repite esa situación –al menos no tan frecuentemente–.

  • El tamaño aumenta y la ergonomía se ve perjudicada. Este Moto G trae consigo un sistema de altavoces duales frontales y una pantalla de 5 pulgadas (un incremento de 0.5 pulgadas respecto al modelo anterior), lo que implica inevitablemente un crecimiento del terminal que, a su vez, hace que la ergonomía del mismo se vea perjudicada. Además, el grosor es muy similar al del modelo anterior (11 milímetros frente a 11.6), algo que tampoco ayuda. Si el Moto G era un terminal que me encantaba llevar en la mano y usar simplemente por cómo se sentía, este Moto G (2014) pierde un poco de ese encanto.

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Estéticamente también ha perdido algo de encanto. Los altavoces duales en la zona anterior no acaban de convencerme. Se pierde esa sensación de “todo pantalla” que el Moto G original lograba y que también colaboraba a ese encanto que ya hemos citado. Eso sí, creo que merece la pena sacrificar un poco de ese encanto por los muy buenos altavoces que Motorola ha incorporado y que comentaremos más tarde.

No me malinterpreten. Este Moto G (2014) sigue siendo realmente bueno en lo que a construcción y estética se refiere –sobre todo si tenemos en cuenta su precio–. Simplemente, parte de ese encanto que tenía su predecesor ha desaparecido.

Software, rendimiento y pantalla: un sabor agridulce

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Mi compañero Javier Lacort escribió hace meses las diversas lecciones que Motorola dejó al resto de fabricantes de la plataforma Android. Una de ellas estaba relacionada con el software, aspecto en el que Motorola demostró con su gama 2013 que lo más sencillo es siempre lo mejor.

Con este Moto G (2014) –y, obviamente, el resto de la gama de este año–, Motorola ha vuelto a confirmar esa teoría. Vuelve a apostar por una versión limpia de Android, respetando el trabajo de Google y solo mejorándolo en algunos aspectos clave que sí aportan valor diferencial y que mejoran la experiencia de usuario del terminal.

Seguimos sin tener Active Display ni escucha activa –dos funciones que, personalmente, me encantan–, pero mantenemos una versión pura de Android (4.4 KitKat durante la prueba, aunque está confirmada su actualización a Lollipop en pocas semanas) y algunas aplicaciones como Motorola Assist que pueden resultar muy útiles en determinados casos.

Benchmark Moto G (2014) | Create Infographics

La ausencia de bloatware junto con la buena optimización y el hardware interno que Motorola ha colocado con mimo en este Moto G (2014) hacen que la experiencia de usuario sea en todo momento excelente –dentro de unos márgenes obvios, pues hablamos de un móvil que no supera los 200€ de precio–. Apenas he encontrado diferencias en este aspecto respecto al Moto G (2013), algo que, según se mire, puede ser positivo o negativo.

  • Positivo porque… el Moto G (2013) ya ofrecía un muy buen rendimiento. Era solvente con la mayoría de tareas e incluso superaba a terminales como el Samsung Galaxy S5 en determinadas pruebas. Poco más podíamos pedir por ese precio.

  • Negativo porque… ha pasado un año desde el Moto G (2014) y estoy convencido de que Motorola podría haber hecho un poco más. El Moto G (2013) contaba con un SoC Snapdragon 400 y 1 GB de RAM. En un año, han salido tres nuevos SoCs que podrían haber encajado a la perfección en este Moto G (2014): Snapdragon 410, Snapdragon 610 y Snapdragon 615; todos ellos con unos precios relativamente próximos a los que tenía el Snapdragon 400 cuando se lanzó el Moto G (2013) –especialmente los Snapdragon 410 y Snapdragon 610–. De la misma forma, los chips de memoria se han abaratado sensiblemente en este periodo de tiempo, por lo que estoy convencido de que Motorola podría haber incorporado 2 GB de RAM, algo que habría marcado enormemente la diferencia. Así pues, aunque el Moto G (2014) rinde realmente bien –de hecho creo que pocos smartphones de esa gama de precios rinden tan bien–, me quedo con un sabor agridulce, el mismo que saborea un entrenador cuando su equipo gana un partido a pesar de que sus jugadores no hayan jugado como realmente saben.

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La pantalla es una de las principales protagonistas de este Moto G. No mejora en calidad ni en resolución –de hecho es inferior a su predecesor–. Pero sí aumenta su tamaño hasta las 5 pulgadas, un tamaño más acorde a lo que el mercado demanda pero que, al mismo tiempo, compromete la ergonomía y parte de ese encanto que el Moto G (2013) tenía.

Como podemos ver en el gráfico, la pantalla del Moto G (2014) es peor que la de su predecesor en varios aspectos. De hecho tan solo mejora el gamma. Tanto en brillo como en temperatura de color, el Moto G (2013) supera a su sucesor. Dependiendo del caso, las diferencias serán más perceptibles o menos, pero están ahí, y suponen un ligero paso hacia atrás.

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A este descenso de calidad del panel debemos sumar, obviamente, la menor densidad de pixeles, la cual queda ahora ligeramente por debajo de los 300 ppp. No es demasiado apreciable, pero los que están acostumbrados a un panel de mayor densidad de pixeles lo apreciarán rápidamente.

Nuevamente, no podríamos decir que la pantalla de este Moto G (2014) sea mala –dentro de la gama de precios en la que compite, es de las mejores, de hecho–, pero sí que pierde parte del encanto que también tenia la pantalla del Moto G (2013). Algo menos de brillo y densidad de pixeles, una temperatura de color más elevada… son pequeños detalles que marcan la diferencia en la experiencia de usuario del terminal.

Mediciones de pantalla Moto G (2014) | Create Infographics

En lo que a conectividad se refiere, este Moto G cuenta con casi todo lo que podemos pedir: Bluetooth 4.0, A-GPS, GLONASS, Wi-Fi, dual-SIM, ranura para tarjetas microSD… Tan solo echo en falta el 4G LTE, una conectividad que cada vez está llegando a más países y que muchos usuarios echarán en falta en este Moto G (2014).

Cámara: el gran avance del Moto G

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Una de las pocas quejas que teníamos del Moto G (2013) era su cámara. Se trataba de un sensor Sony de 5 megapixeles acompañado de un flash LED. En condiciones de buena luminosidad, como ya relató mi compañero Javier Lacort, los resultados eran aceptables; pero cuando la luz escaseaba, los resultados empeoraban paralelamente (más ruido, poca nitidez… etc.).

Afortunadamente, en este Moto G (2014), la compañía estadounidense ha hecho un gran énfasis en el apartado fotográfico. Ha montado un sensor de 8 megapixeles –cuyo modelo desconocemos–, una lente con apertura f/2.0 y un flash LED. Un conjunto que, como vamos a ver, supera con creces al que encontrábamos en su predecesor –de hecho, en ocasiones obtiene mejores resultados que el Moto X (2014), un smartphone que cuesta 2.5 veces más–.

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En condiciones de buena luminosidad, el Moto G rinde muy bien. Captura imágenes nítidas y con detalle. El ruido es mínimo y no suele tener problemas para enfocar. Mención especial merece el rango dinámico, el cual es francamente bueno en este Moto G, a diferencia del resto de smartphones de gama media y baja. Obviamente no alcanza a smartphones de gama alta como el iPhone 6 o el Samsung Galaxy S5, pero en condiciones de buena luminosidad no cabe duda de que la cámara es realmente solvente.

Cuando la luz comienza a escasear, obviamente la calidad de las fotografías de este Moto G se ve perjudicada (como en cualquier cámara actual). Eso sí, el descenso de calidad es mucho menor que el que experimentábamos con el Moto G del año pasado. Es capaz de capturar mucha más luz y reducir drásticamente los niveles de ruido. Y el enfoque es, por lo general, bastante efectivo.

Así pues, si la cámara es algo importante para ti, puedes estar de enhorabuena, pues la unidad fotográfica que Motorola ha incorporado en este Moto G (2014) es bastante buena. No se trata de una cámara top pero sí que se encuentra entre las mejores de su gama.

Autonomía y sonido: una de cal y otra de arena

En este Moto G (2014), al igual que en otros aspectos, comparte la misma batería que el Moto G (2013). 2070 mAh de capacidad. En 2014. Con un smartphone de 5 pulgadas. Puede ser mejor.

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En mis pruebas, el Moto G (2014) ha demostrado estar algo por debajo del Moto G (2013) –probablemente por la pantalla, pues, al tener una mayor superficie que iluminar, necesita más energía–. No obstante, sigue dentro de lo que podemos llamar como “buena autonomía”. He podido lograr fácilmente unas 18 horas encendido y unas 4 horas de pantalla con uso medio, el cual implica: conexión alterna entre 3G y Wi-Fi; notificaciones push de varias aplicaciones (como Gmail, WhatsApp, Telegram, Slack y Wunderlist), alguna llamada breve, periodos prolongados de lectura en Twitter, navegación en Chrome y visualización de vídeos en YouTube.

Pero, a pesar de tener una buena autonomía –considerando siempre la gama de precios en la que compite, claro–, me queda la sensación de que Motorola ha podido hacer más. Y dudo que la decisión de no incluir una batería de mayor tamaño sea por tamaño, pues hasta el Moto X (2013) cuenta con una batería de 2200 mAh y unas dimensiones inferiores a las de este Moto G (2014). Si aumentas el tamaño total del dispositivo, no debe suponer ningún drama incluir una batería ligeramente más grande y, por consiguiente, prolongar la autonomía del dispositivo.

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El sonido es, junto con la cámara, un aspecto donde Motorola sí ha dado un paso al frente con este Moto G (2014). Los altavoces del terminal se encuentran en la zona frontal escoltando a la pantalla, una posición inmejorable –aunque estéticamente no acabe de encajar–. El sonido, obviamente, es estéreo y alcanza unos niveles de volumen bastante elevados, algo que se agradece enormemente. La calidad de sonido también es bastante buena, aunque conforme vamos aumentando el volumen apreciamos una ligera distorsión que molestará sobre todo a los más audiofilos.

Conclusión

8
10

El Moto G (2014) es un producto muy recomendable. Mucho, de hecho. Pero Motorola no ha evolucionado en la dirección correcta. O al menos no en la más correcta.

Ha aumentado el tamaño de la pantalla para satisfacer la demanda del mercado, una decisión que, a priori, parece acertada. El problema es el precio que Motorola ha pagado por ese aumento de pantalla: peor autonomía, peor calidad de imagen y peor ergonomía. ¿Realmente merece la pena? Personalmente creo que no.

Asimismo, Motorola ha mantenido el mismo SoC y la misma RAM (Snapdragon 400 y 1 GB de RAM), un duo que, si bien es solvente en la mayoría de tareas, puede quedarse algo corto de cara al 2015. Insisto: el rendimiento es bastante bueno –gracias, sobre todo, al buen trabajo hecho con el software–, pero podría haber sido mejor con un nuevo SoC o un poco más de memoria RAM.

En general, este Moto G (2014) se puede resumir en una frase: pudo haber sido más. Es un terminal muy bueno –probablemente el mejor en este rango de precios–, pero no es tan redondo como el Moto G (2013) resultó ser el pasado año. Estoy convencido de que Motorola pudo haber hecho algo más.


Pros

  • Diseño y construcción. Al igual que su predecesor, se siente sólido y robusto. Además ese toque sobrio le beneficia.
  • Cámara. Un gran salto respecto al Moto G (2013) y una muy buena cámara dentro de su gama.
  • Software. O cómo menos es siempre más. Motorola sigue en sus trece, y me parece totalmente acertado.
  • Ranura microSD. Algo vital para muchos, ahora también presente en este Moto G.
  • Sonido. Alto y claro. Insuperable por menos de $200.

Contras

  • Conectividad 4G. Cada vez son más los gamas medias y bajas que incorporan 4G. Se echa de menos en este Moto G.
  • Ergonomía. Mayor tamaño, grosor similar. El Moto G 2014 es más incómodo de usar que su predecesor.