Moto E
análisis

Moto E

Por 29/05/14 - 11:53

Ficha técnica

Moto E destacada

  • Pantalla: IPS 4.3″, Gorilla Glass 3
  • Resolución: 540 x 960 píxeles, 256 ppp
  • Procesador: Snapdragon 200 dual-core a 1.2 GHz
  • GPU: Adreno 302
  • Cámara: 5 megapíxeles, sin cámara frontal
  • Memoria RAM: 1 GB
  • Almacenamiento: 4 GB + slot microSD
  • Batería: 1.980 mAh
  • Dimensiones: 124.8 x 64.8 x 12.3 mm
  • Peso: 142 g

Hemos analizado el Moto E, el nuevo smartphone de gama de entrada de Motorola. Es un smartphone para gobernarlos a todos.

Una de las conclusiones que sacamos en Hipertextual tras el Mobile World Congress de 2014 fue que la batalla más marketiniana se está dando en los flagships de cada compañía, pero quizás la más interesante esté teniendo lugar en la gama baja, donde algunos fabricantes están dando cada vez más por menos, toda vez que unos pocos están bajando el listón hasta límites hace poco inimaginables.

2013 se cerró con el Moto G y el Nokia Lumia 520 como reyes de la gama baja, y 2014 se ha iniciado con propuestas a la baja en muchos casos. Smartphones con pantalla táctil por 25 dólares de la mano de Firefox OS, o la propuesta de Nokia con sus nuevos candybar, la familia X o la continuidad de los Asha.

Así que Motorola, que está demostrando volver de una forma inteligentísima al mercado, volvió a ir más abajo, volvió a apuntar hacia quien necesita aún menos para poder ofrecerle una solución satisfactoria. Y de eso, en la gama baja, andamos pelados en el mercado.

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La solución se llama Moto E, apenas está por encima de los 100 dólares / euros, y promete ser “el fin del dumbphone” por su buen desempeño pese a su bajo coste. En otras palabras, el Moto E aspira a convertirse en el terminal popular, el que sirva para un gran segmento de la población y en especial como puerta de entrada al smartphone para quien aún no tiene uno.

Sólo que esta vez no es un farol. Ahora tenemos el verdadero smartphone asequible que es realmente un smartphone. El fin de las mediocridades.

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Diseñado para pasar inadvertido

Una de las peores sensaciones que puedo tener cuando pruebo un smartphone barato es notar que el fabricante ha reflejado también su precio en su construcción y acabados. No espero ver un diseño industrial de Apple o HTC en un terminal de entrada de gama, pero sí al menos cierto cuidado por parte del fabricante, dentro de sus posibilidades.

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En el caso del Moto E, su diseño es uno más de un smartphone de gama baja, pero no es un diseño descuidado, ni tosco, ni feo. No es perfecto ni una obra de arte, pero aquí empieza a pesar una frase que ha marcado mi tiempo con él y esta reseña: “¿realmente se le puede pedir más?”

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El Moto E no tiene ni un sólo adorno. Ni un sólo intento por parte de Motorola de aparentar ser lo que no es. Como dijo Da Vinci, “la simplicidad es la máxima sofisticación”. Esto se cumple también en este terminal. ¿De qué hubiese servido meter un marco de plástico pintado de aluminio? ¿O rodear el sensor de la cámara de un gran y llamativo anillo? Como mucho, de tentar al usuario con falsas promesas estéticas.

Pantalla

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Hay una ley no escrita que dice que en 2014, todo smartphone (salvo los que están por debajo de 60 dólares) debe tener una pantalla de al menos 800 x 480 píxeles. El Moto E se asegura al menos un año más de validez, ya que tiene una pantalla de 960 x 540 píxeles. Su brillo máximo es bastante aceptable, de 389 nits, aunque el panel refleja demasiado. Además tiene un contraste más alto que la media, pese a que su precio es muy inferior a ésta, y una representación del color y unos ángulos de visión sorprendentes.

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Sorprendentemente, la temperatura de color es prácticamente perfecta, se sitúa en torno a 6.800 K. En terminales de gama baja estamos acostumbrados a ver temperaturas más frías que luego se evidencian en el uso diario de la pantalla. El panel del Moto E era mi mayor miedo en el uso real teniendo en cuenta lo asequible que es el terminal, y la sensación que invade con él es la misma que con todo el terminal: no es perfecto ni mucho menos, pero no es inadecuado ni mediocre. Y de hecho, si miramos su precio, es bastante bueno.

Cámara

Con la limitada cámara que tiene el Moto E, no hay mucho donde extenderse aquí. Las fotos con muy buena luz son correctas para usos básicos en los que no se vaya a apreciar demasiado el detalle, como el de la subida a redes sociales. Los colores y el rango dinámico son bastante correctos y hacen que la cámara del Moto E sea utilizable sin muchos problemas. No le pidamos más. Porque si vamos a ver la foto en una pantalla grande, o vamos a hacer recortes para mostrar detalles, veremos el gran error de Motorola.

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Aquí un recorte de la esquina superior derecha para ver mejor a qué me refiero con “ese error”.

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Ese error es haber querido disimular lo limitado de su sensor con un postprocesado que suaviza la imagen hasta dejarle como una pintura al óleo, sin detalle, con los contornos difuminados, incluso con tendencia a dejar los colores en tonos pastel. Sobre todo en los bordes de la imagen. En condiciones de baja luz, el procesado que hace el software del Moto E se zampa cualquier atisbo de detalle que podamos encontrar en el borde de los objetos, una vez más. Lo malo es que es imposible enfocar y la distancia mínima (macro) es muy alta. Así que fotografiar objetos cercanos en primer plano es una quimera. Sencillamente, en baja luz, no aparecen enfocados.

Enfocar a 20 centímetros en baja luz, misión imposible.
Enfocar a 20 centímetros en baja luz, misión imposible.

Aquí un ejemplo a algo más de distancia.

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Y aquí, con la exposición manual activada. No permite enfocar con un toque, únicamente se puede arrastrar la horquilla de la exposición. Y en algunos puntos intenta compensar la baja luz sobreexponiendo, dejando resultados como este:

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¿Por qué su rendimiento es superior?

Del Moto E nos ha sorprendido su fluidez y su buen rendimiento, incluso llenándolo de contenidos y en procesos multitarea. En primer lugar, esto nos evoca a la gran optimización de Dalvik que realiza Motorola para su Snapdragon, también en los otros dos Motorola recientes.

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Esto nos lleva al siguiente punto. No dudo que el Moto E tenga rivales más o menos dignos en su gama, pero llevar dentro un Mediatek empeora las cosas. Y el Moto E monta un Snapdragon 200, que aparte de llevar la garantía de rendimiento de Qualcomm, es un seguro ante próximas actualizaciones. Esto hace que el Moto E, pese a adolecer de flash o cámara frontal, gane enteros frente a sus rivales. Al menos para quien valore rendimiento, desempeño a largo plazo y mantenimiento en forma de actualizaciones del terminal. Por si fuera poco, también trae un Adreno 302 frente a los habituales Mali MP2 y compañía.

Autonomía

Con un gran regusto en el paladar por la duración de la batería del Moto G, crucé los dedos cuando metí mi SIM (es dual SIM, por cierto) en el Moto E para que cumpliera los mismos plazos. Con un uso del terminal alto sin llegar a niveles intensivos llega al día completo de uso con hasta 7 horas de pantalla encendida y las notificaciones push de correo y redes sociales activadas. Además, al tener menos de 2.000 mAh que recargar, el tiempo de carga es bastante bajo, y en unas dos horas es capaz de realizar una carga completa.

Lo mejor aquí es que el público objetivo del Moto E, en muchos casos, apenas requerirá ese uso intensivo que sí le damos los hard-users. Para ellos, cuyo uso del smartphone es bastante más testimonial, la batería aguantará hasta el final del segundo día sin problemas.

¿Para quién es el Moto E?

Si simplificamos un poco, el Moto E es el terminal casi idóneo para quien nunca ha tenido un smartphone o para quien le pide lo mínimo a un smartphone. Cumple bien, pero no olvidemos que hablamos del uso más básico de un dispositivo. No olvidemos que Motorola lo ha presentado como el terminal que supondrá la muerte de los dumbphones.

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Para un usuario mínimamente activo, acostumbrado a descargar aplicaciones más allá de redes sociales y las básicas, y hacer un uso intensivo de su terminal, el Moto E no será suficiente. Ni en rendimiento (Snapdragon 200 dual-core vs Snapdragon 400 quad-core). Para ello será mucho más viable el Moto G como terminal económico.

Conclusión

9
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Como le dijo la candorosa Judy Garland a su perrito en El Mago de Oz, “Totó, me da la sensación de que ya no estamos en Kansas”. Algo similar han tenido que pensar el resto de fabricantes al ver el Moto E, y ya lo sintieron con el Moto G. El chollo se les acaba. Relegar los modelos de gama baja a diseños mediocres, acabados mejorables, cámaras pobres y pantallas frustrantes junto a una mala optimización del sistema era una práctica que antes o después tenía que acabarse. Y Motorola, desde que se quitó las gafas de Clark Kent con el Moto G, ya es superhéroe a tiempo completo.

A ese precio no se le pueden considerar imperfecciones. Todos soñamos con un smartphone que cubra nuestras necesidades, haga fotos fantásticas, tenga una pantalla espectacular y además sea ridículamente barato. Pero cuando volvemos al mundo real, nadie ha encontrado tan bien el equilibrio entre calidad y precio en esta gama como el Moto E. El Moto E es un placer para el mercado y un competidor admirable. La crítica a su rendimiento resulta prosaica y forzada, cuando no ridícula.

Si no caemos en futilidades y quejas menores, no hay motivo para no hacerse con él si estamos buscando un smartphone en ese rango. Por encima hay opciones interesantes como el Moto G o el Nokia Lumia 630, pero habrá quien se conforme con lo que ofrece el Moto E. Y hace falta decirlo: díficilmente tendrá queja de él. Sencillamente, Motorola ha vuelto a dar en el clavo. Es el smartphone para las masas. El smartphone para gobernarlos a todos.


Pros

  • No hay imperfecciones. Es un terminal barato, pero no es mediocre. ¿Realmente podemos pedir más a este precio? Mi opinión es que no.
  • Pantalla. Posiblemente la mejor de su categoría.
  • Autonomía. Motorola lo ha vuelto a hacer.

Contras

  • Cámara. Y no por el sensor, sino porque el postprocesado es muy perjudicial.
  • 4 GB. Pese a tener ranura para tarjeta microSD, con 4 GB no se va ya a ninguna parte.