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HTC One, análisis a fondo

HTC One, análisis a fondo

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21 de marzo de 2013

El HTC One es, posiblemente, el mejor teléfono Android del momento. Detrás de un elegante diseño hay un cuerpo potente capaz de ejecutar cualquier tarea con fluidez. Además, la pantalla no tiene rival en el mercado, aunque no se puede decir lo mismo de su cámara.

No es ningún secreto que el mercado de los teléfonos Android (y el de los teléfonos inteligentes en general) está completamente saturado. Por ello, las compañías luchan por diferenciar sus productos, ya sea con hardware o con software. Un ejemplo claro es lo que hizo Samsung con su recién presentado Galaxy S4. Otro, lo que veremos en este análisis del HTC One.

Y es que llega un punto en el que hay poco que ofrecer a nivel de características técnicas. Ahora mismo, prácticamente todos los dispositivos de gama alta ofrecen procesadores similares, 2 GB de RAM, entre 16 y 64 GB de almacenamiento… Hasta las cámaras y las pantallas comienzan a ser las mismas (aunque aquí todavía hay mucha oferta). Por lo tanto, conseguir resaltar depende en gran medida del diseño y del sistema operativo, que a pesar de ser Android puede tener una capa que lo haga prácticamente irreconocible.

Dicho esto, es innegable que las especificaciones de un teléfono, por mucho que no sean originales, son básicas a la hora de elegir. En el caso del HTC One, son las siguientes:

  • Pantalla de 4,7 pulgadas
  • Resolución de 1080 x 1920 píxeles (468 ppi)
  • 2 GB de RAM
  • Procesador Qualcomm APQ8064T Snapdragon 600 quad-core a 1.7 GHz
  • 32 o 64 GB de almacenamiento interno

Los componentes, como se puede observar, son los de un terminal de gama alta. Y es que esto es, ni más ni menos, lo que es el HTC One: el mejor Android de gama alta. Al menos, por el momento. En este análisis verás por qué.

Diseño, materiales y acabados

Lo voy a decir sin tapujos: en mi opinión, el HTC One es el teléfono más bonito del mercado, al menos entre la gama más alta (me gusta mucho el acabado sencillo del 8S).

Su cuerpo de aluminio es precioso y se fusiona a la perfección con su pantalla. Además, las dos piezas de este material en las que están situados los altavoces tienen un aspecto sobrio y elegante. Es, sin duda, uno de los teléfonos cuyo diseño más me ha gustado.

Análisis del HTC One

Pero lo mejor es que esta sensación de elegancia y robustez también se siente al tocar o sostener el HTC One. Otros teléfonos de gran diseño decepcionan al tacto por no recurrir a materiales nobles y conformarse con el plástico. La única ventaja de esto (para el usuario, para los fabricantes es evidente que supone una reducción en el precio) es que suelen ser terminales menos pesados.

Sin embargo, tampoco se puede acusar a HTC de esto. Es cierto que no el One no es precisamente ligero, pero tampoco resulta pesado en absoluto. Con sus 143 gramos está bastante por debajo del Lumia 920, por ejemplo, y eso que el cuerpo del teléfono de Nokia es de plástico.

Las únicas piezas de plástico (policarbonato, en concreto) visibles en el HTC One se encuentran en su contorno y cumplen la función de ‘unir’ las de aluminio. También hay dos pequeñas bandas en la parte trasera, en este caso para permitir la salida de las señales de la antena.

Únicamente hay tres botones físicos: los dos de volumen (en el lateral derecho) y el de bloqueo de pantalla (en la parte superior, lo que resulta algo incómodo en un terminal de este tamaño). A ellos se suman dos controles capacitivos en la parte inferior de la pantalla, cada uno a un lado del logo de HTC. Lo normal en Android es utilizar tres (falta el de multitarea, pero se puede acceder a la función si se pulsa dos veces el botón de inicio) y esto no es vital, pero ayuda.

Análisis del HTC One

Sense 5.0: No eres tú, soy yo

Como decíamos antes, la historia de amor entre los fabricantes y Android comienza a pasar por su primer bache. Todavía no han llegado al punto de creer que es mejor quedar como amigos, pero lejos quedan aquellos días de paseos por el parque y cenas a la luz de las pantallas.

Ahora HTC ya no quiere que sus usuarios digan que tienen un Android, sino que tienen un HTC; y ocurre lo mismo con Samsung. El sistema operativo ha pasado de ser una ventaja a una mera plataforma y las capas que remodelan la interfaz y la experiencia son cada vez más comunes.

En el caso del HTC One nos encontramos con Sense 5.0. Lo cierto es que recuerda bastante al Android ‘puro’ (4.1.2, aunque pronto llegará una actualización a 4.2) y cuenta con herramientas útiles e interesantes. Sin embargo, también hay problemas.

Análisis del HTC One

Para empezar, los iconos son, en general, muy feos. Esto no influye para nada en el rendimiento, pero sorprende que con el gran esfuerzo que se ha hecho en diseño no se hayan podido crear botones menos aburridos. Una cosa es la simplicidad y otra usar unos iconos que parecen un homenaje a lo peor de los 90 (y no, no son retro).

De todos modos, esto es superficial y no tiene ningún tipo de repercusión en el usuario. Sí resulta bastante más molesto Blinkfeed, una suerte de Flipboard que viene instalado por defecto. Desde esta herramienta es posible ver información de diversos medios o de las redes sociales que estén conectadas. Suena útil, y lo puede llegar a ser, pero es un incordio tener que pasar por él cada vez que se acude a la pantalla de inicio.

analisis-del-htc-one-altavozTener un acceso sencillo a la información que se desea siempre es cómodo, pero resulta un problema cuando es el propio teléfono el que decide cuándo se desea esta información. Aunque únicamente es necesario deslizar el dedo para llegar a la verdadera pantalla de inicio, es un paso extra que nadie ha pedido. Afortunadamente, se puede desactivar y hay que reconocer que cuando sí se quiere usar, Blinkfeed es útil, así que tampoco se puede decir que sea un peso muerto. Además, su interfaz es muy visual y queda realmente bien.

Por lo demás, lo cierto es que no hay nada que realmente justifique adquirir un HTC One únicamente por Sense 5.0, pero tampoco es que ésta sea la intención de la compañía, al menos de momento. En cualquier caso, lo más probable es que para los usuarios menos especializados la capa pase ‘desapercibida’, en el sentido de que no supondrá un cambio sustancial en la forma en que utilizan el teléfono.

Cámara

El teléfono de prueba que nos envió HTC One tenía un problema de enfoque, así que para esta parte de la reseña le pedí ayuda a José Jacas, autor del vídeo que acompaña este análisis del HTC One y que sí pudo probar un dispositivo comercial (es decir, igual a los que se podrán comprar). A continuación, sus impresiones:

La cámara del HTC One no sigue las reglas convencionales de la industria. En lugar de sumarse a la carrera del megapíxel, HTC ha evaluado lo que los usuarios hacen con las fotos que sacan para hacer una cámara que se adapte lo mejor posible a esas necesidades.

Lo que está claro es que la gran mayoría de fotos que hacemos con el móvil acaban en Facebook, Twitter, Instagram y demás redes sociales, donde son reducidas en tamaño y resolución, perdiendo las ventajas que un sensor de 8 o 13 megapíxeles pueden otorgar. Hay que recordar que a más megapíxeles no obtenemos más calidad, simplemente tenemos una foto de mayor tamaño que, en teoría, captura más detalle de la escena.

La cámara del HTC One no sigue las reglas convencionales de la industria

HTC ha apostado por un sensor de 4 megapíxeles, retroiluminado, con un tamaño de 1/3″. Esto significa que los píxeles del sensor tienen un tamaño de 2 micrómetros, mientras que el iPhone 5 por ejemplo tiene píxeles de 1.4 micrómetros y el Xperia Z de 1.1. Cuanto más grande es el píxel de un sensor, más cantidad de luz es capaz de capturar y por lo tanto mejor rendimiento en baja luminosidad debería darnos. HTC llama a esto ultrapixel.

No contentos con tener píxeles más grandes, el módulo lleva una lente f/2.0, mientras que la competencia permanece en f/2.4 (iPhone 5) o incluso f/2.6 (Galaxy S3); y por si eso fuese poco también tenemos un estabilizador óptico similar al que lleva el Nokia Lumia 920, aunque en este caso parece ser menos avanzado.

La otra ventaja de tener fotos más pequeñas es la rapidez de procesado. Junto con el ImageChip 2 diseñado por HTC la velocidad de captura es muy alta, y en algunos casos ni nos damos cuenta de que la foto se ha capturado. Por último, el sensor del HTC One está construido en formato 16:9, aprovechando el ancho de la pantalla del terminal y de la mayoría de móviles y tablets del mercado. Esto significa que en caso de seleccionar un modo de captura 4:3 las fotos no ganarán en vertical, si no que se cortará de los lados.

La teoría suena bien, pero, ¿qué tal son las fotos? ¿Cumplen los ultrapixeles lo prometido? Sí y no.

FotoDia1

Centrándonos en un principio en las fotos hechas a la luz del sol, nos encontramos con fotos correctas. La diferencia con un iPhone 5, por ejemplo, no es abismal. La gama de colores es correcta e incluso en algunas situaciones el balance de blancos es mejor, pero queda claro que aquí los ultrapixeles no tienen ninguna ventaja especial, ya que hay suficiente luz para que casi cualquier cámara saque una foto decente.

Donde el sensor marca la diferencia es en baja luz. Ante todo hay que ser realistas, y es que aunque HTC dice que los píxeles del One capturan tres veces más luz, visualmente la diferencia no es tres veces mejor. Cuanto más oscuro sea el entorno que fotografiamos más diferencia veremos con otros terminales, hasta el punto de poder ver detalle en una escena en la que cualquier otro teléfono (exceptuando el Lumia 920) solamente vería negro.

Compara1

En esta imagen comparativa podemos ver cómo el One no tiene ningún problema en resolver el detalle del logo de iRobot e incluso se puede leer ‘Roomba’, mientras que en el iPhone 5 está cerca de ser una maraña de píxeles. Donde el One falla aquí es en el balance de blancos, tirándolo demasiado hacia tonos verdosos.

Compara2

En esta segunda imagen tenemos una situación similar. El logo de Mattel en el Hover Board es imposible de distinguir en el iPhone, mientras que es fácilmente legible en la foto del HTC One. Además podemos ver mucho más detalle en las sombras de la foto.

Donde el One no puede competir es a la hora de resolver detalle fino en escenas exteriores. Puramente por una limitación física, ya que una cámara con más megapixeles siempre podrá hacer fotos más grandes y que combinados con una buena óptica contendrán mayor detalle.

Compara3 Estas fotos son recortes a tamaño completo, donde podemos ver cómo el mero hecho de que la foto del iPhone sea casi el doble de grande hace que contenga mucho más detalle en las ramas de los arboles y en las ventanas del edificio. Además, dada la limitación del sensor del One y su diafragma más abierto aparecen aberraciones cromáticas de color azul/morado en algunas ramas.

Está claro que HTC conoce esta limitación y cuenta con que a la hora de la verdad no importe, porque las fotos que haremos nunca se verán en tamaño completo si las subimos a redes sociales.

He encontrado dos problemas con la cámara del One. El primero son las aberraciones cromáticas que aparecen en los bordes de ciertos objetos. Suelen ocurrir más en escenas sobreexpuestas y probablemente tengan que ver con la distancia focal de la lente, que equivale a un objetivo fotográfico de 28mm. La combinación de un sensor pequeño y una lente tan amplia hace que en los bordes de la imagen la luz cree este efecto.

ChromAberr

Es posible que este efecto esté ligado también al segundo problema, que tiene que ver con el estabilizador óptico. Parece ser que en la versión actual del firmware del terminal el estabilizador, que es un mecanismo físico que mueve la lente en el sentido contrario al movimiento de nuestra mano, no vuelve a la posición inicial cuando hacemos una foto, creando problemas de enfoque aleatorios en algunas fotos. HTC conoce el problema y está siendo investigado, por lo que no creo que tarde mucho en solucionarse. Hasta entonces, puede que tengamos fotos parcialmente desenfocadas.

Desenfoque1

Sospecho que las aberraciones cromáticas mencionadas anteriormente tengan algo que ver con este problema, así que en el mejor de los casos una actualización de software podría solucionar los únicos dos defectos graves que he encontrado en la cámara.

Otro aspecto decepcionante es la insistencia de HTC de configurar, por defecto, un filtro de nitidez para compensar la falta de megapíxeles. Esto crea bordes muy contrastados en los objetos que dan a la imagen una sensación artificial bastante fea. Por suerte es fácilmente solucionable en el menú de configuración de la cámara, simplemente bajando la opción ‘Nitidez’ de 0 a -2. De este modo conseguimos imágenes mucho mas placenteras y naturales.

La cámara implementa un modo HDR como el que ya hemos visto en otros terminales, pero los resultados no son nada espectaculares y me da la sensación de que el modo HDR del HTC One X y S era superior.

Random5

Pasando a la grabación de vídeo, la calidad en general es buena y el estabilizador óptico ayuda a eliminar temblores y permite grabar en entornos oscuros sin mucha dificultad. Los que hayan visto el rendimiento del estabilizador del Lumia 920 quedarán algo decepcionados, pero hay que entender que el estabilizador del One es mucho más pequeño para no tener que engordar el terminal. La decepción viene con el modo HDR de vídeo, que en ocasiones parpadea y no rinde como uno esperaría. En el videoanálisis hay una muestra de la calidad.

La interfaz de cámara es sencilla, pero también es su punto débil ya que todas las opciones están escondidas bajo un único menú. Habría estado bien tener un selector rápido de modo o un control de exposición manual. Además de los botones de captura de vídeo y foto tenemos un selector de filtros que pueden aplicarse en tiempo real y el botón para grabar Zoes.

Random8

Zoe es un modo de captura bastante interesante, y la respuesta de HTC al modo Time Shift de la cámara de BlackBerry 10. Cuando seleccionamos el modo Zoe el One mantiene siempre en memoria un segundo de vídeo antes de que pulsemos el botón de captura, tras el cual capturará otros 3 segundos. Pero no sólo es vídeo lo que captura, sino que podemos extraer fotos a tamaño completo de esos 4 segundos capturados. Es algo que puede venir genial en situaciones en las que tienes que capturar un momento concreto, como por ejemplo a alguien soplando las velas de cumpleaños.

HTC tenía muy claro su propósito con la cámara del One. Sabiendo los patrones de la gente han querido integrar un módulo que cumpliese bien en un espectro muy amplio de situaciones fotográficas que luego serían compartidas en redes sociales. Teniendo eso en cuenta, lo han conseguido. La cámara rinde admirablemente en luz diurna y en noche pero flaquea a la hora de usar las fotos a su tamaño completo. Es posible que en un punto medio, como Nokia ha hecho con el Lumia 720 y sus 6.7 megapíxeles, hubiésemos podido disfrutar de las ventajas de los ultrapíxeles conservando más detalle en las fotos. No obstante, la cámara del HTC One es una apuesta firme y que puede dar comienzo a un giro en el mercado de la fotografía móvil. Usada para su propósito, los resultados serán tan buenos o mejores que los de cualquier otro terminal.

Pantalla

Sencillamente, espectacular. Por mucho que te esfuerces, no verás ni un píxel. La resolución de 1080 x 1920 píxeles en sus 4,7 pulgadas supone una densidad de 468 ppi, la mayor del mercado. Y lo mejor es que responde bien tanto en exteriores como en interiores. En el primer caso demuestra su utilidad, ya que se distinguen todos los elementos a la perfección a plena luz del día. En el segundo es donde realmente demuestra que no tiene rival.

Análisis del HTC One

Es difícil describir con palabras la calidad de la pantalla. Las fotos apenas le hacen justicia y sólo el vídeo que acompaña a este análisis del HTC One puede dar una idea aproximada de su resolución. Pero, en mi opinión, lo mejor es verla en directo. Quien tenga la oportunidad de trastear con el teléfono debería hacerlo, porque disipará cualquier duda que pudiera albergar.

El único aspecto negativo es que una pantalla tan buena consume mucha batería. Sin embargo, hasta al utilizar el teléfono en modo de ahorro la resolución es impresionante y puede mirar por encima del hombro a prácticamente cualquier otro terminal a toda potencia.

Rendimiento

Otro de los pilares del HTC One es su rendimiento. Puede desempeñar cualquier tarea a toda velocidad sin pestañear: desde navegar por redes sociales o Internet a jugar a títulos tan exigentes como Asphalt 7. Todo ello se hace con total fluidez. Es más, durante todo el tiempo que pude probar el dispositivo no noté ni la más mínima ralentización.

Esto hay que agradecérselo al procesador Qualcomm APQ8064T Snapdragon 600 de cuatro núcleos a 1.7 GHz y a los 2 GB de RAM con los que cuenta el teléfono. Eso sí, estos componentes, unidos a la pantalla, hacen que la duración de la batería sea simplemente correcta. Con un uso moderado se puede utilizar el terminal durante todo un día sin sufrir sudores fríos a últimas horas de la noche. No obstante, quienes hagan un uso más intensivo pueden olvidarse de subir fotografías de su cena a Faceboom e Instagram (esto, bien mirado, es una ventaja).

De todos modos, tampoco es justo ser duros con HTC por esto, pues hoy en día es lo común en el mercado y, como decimos, una carga es más que suficiente para una jornada en la mayoría de los casos.

Análisis del HTC One

Por otro lado, hay que destacar que el teléfono se calienta con facilidad. Sólo con sincronizar las cuentas de Gmail aumentó su temperatura de forma perceptible. Lo curioso es que con otras aplicaciones mucho más exigentes no llegaba a calentarse mucho más, así que no hay que darle mayor importancia, pero sí conviene reseñarlo.

En cuanto al apartado de sonido, he de reconocer que nunca he notado una mejora sustancial en los terminales de HTC más allá de que alcanzan un volumen más alto, por mucho que utilicen la tecnología de Beats Audio. Sin embargo, en muchos casos esto es más que suficiente para muchos, que no necesitan que su teléfono sea su reproductor multimedia. Y quienes sí lo necesiten, tampoco se sentirán defraudados en este aspecto. Lo mismo ocurre con la calidad de las llamadas. En teoría, el HTC One elimina el ruido ambiente, pero, curiosamente, todavía no he encontrado un teléfono capaz de sorprenderme por su calidad de sonido durante una llamada.

Conclusión

9
10

Samsung y Sony lo tienen muy difícil. El Galaxy S4 está por encima a nivel de características, pero es complicado que esto se traduzca en un mejor rendimiento (pues el del HTC One es sublime). Por su parte, el Xperia Z tiene poco de lo que presumir frente al teléfono de la firma taiwanesa, aunque no deja de ser un magnífico dispositivo. Así pues, es muy posible que lo único que juega en contra de HTC sea, precisamente, ser HTC. La compañía no suele invertir en campañas de marketing agresivas y esto podría hacer que lanzar al mercado uno de los mejores terminales de los últimos años no se traduzca en unas ventas a la altura.

Pero a nosotros lo que nos importa es el HTC One, no las decisiones de la empresa. Y es un teléfono espectacular, tanto por dentro como por fuera. Su diseño es posiblemente el mejor de esta nueva hornada de terminales de gama alta y sus características técnicas no se quedan atrás. Además, los materiales de construcción y el rendimiento están a la altura (estamos hartos de ver grandes diseños en cuerpos de plástico o procesadores que no responden).

Lo único que se le puede achacar es que la cámara en algunas ocasiones se queda corta, aunque hay que reconocer que es una buena opción todoterreno (no es la mejor, pero responde en todas las situaciones). La batería también podría haber sido algo mejor, pero es posible que esto hubiese aumentado el precio de un dispositivo que, por desgracia, ya es bastante alto.

Pros

  • Diseño elegante
  • Muy potente
  • La pantalla es una maravilla

Contras

  • La batería cumple, pero nos gustaría haber visto algo más
  • Bastante caro
  • Blinkfeed. Gracias, pero no

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