La semana pasada supimos que Nokia pretendía licenciar su branding para poder volver al mercado de la telefonía y de las tablets. El reciente adiós llegó con el Microsoft Lumia 535. Con él, Microsoft despidió de un chispazo décadas de historia de la telefonía. Así pues, los últimos teléfonos en llegar al mercado con su nombre han sido los Nokia Lumia 730/735 y 830, presentados durante la feria IFA. Toda esta serie de hechos son consecuencia de la compra de la división móvil de Nokia por parte de Microsoft, que acabó con la línea de Nokia con Android, los Nokia X. Sin embargo, como ya sabemos, en el trato Nokia pudo mantener algunos activos que ha plasmado en el lanzamiento de la Nokia N1. Repasemos lo que ha perdido y lo que retiene.

¿Con qué activos se hizo Microsoft en la compra?

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Como hemos dicho, con el proceso de compra Microsoft se hizo con la división de móviles y dispositivos de Nokia. En esa división estaban contenidos equipos como el de ventas y marketing, soporte técnico, operaciones, y diseño. Por unos 2170 millones de dólares extra, Microsoft también se hizo con un gran porcentaje de las patentes que la compañía finlandesa tenía en su haber. Es decir en manos de los de Redmond quedó el núcleo importante de la Nokia que todos conocíamos.

¿Qué retiene Nokia?

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En el proceso de compra, Nokia pudo mantener su branding, es decir, el nombre «Nokia», aunque Microsoft también tiene ciertos derechos sobre él durante 10 años, es decir, Microsoft puede publicitar teléfonos que ya existen como el Nokia Lumia 930 o Nokia Lumia 1520, pero si bien la marca «Lumia» es suya, nunca más podrá acompañarla del nombre Nokia, algo que durante esa década si será posible con la gama Asha y la Serie 30.

Nokia también retiene su infraestructura de redes, fuertemente apoyada con la compra de 1700 millones de euros de activos en Siemens Networks. De sus 88000 empleados en el momento de la compra, Nokia retuvo prácticamente dos tercios, mientras que 32000 pasaron a ser empleados de Microsoft. De esos 32000, Microsoft despidió 12500 hace unos meses.

Por último, Nokia mantiene los derechos sobre Here Maps. Aunque sigan en Windows Phone, Here pertenecerá a Nokia, y si Microsoft quiere usarlos en su plataforma tendrá que pagar, algo que probablemente haga debido a que no tiene un servicio de mapas globalmente tan bueno. El actual contrato, nacido del acuerdo de compra, hará que Here siga en Windows Phone al menos 3 años más.

¿Qué puede hacer Nokia en el mercado?

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Pues como ha demostrado con el lanzamiento de Nokia N1, mucho. Puede hacer mucho aún. Si bien no puede actuar como fabricante, Nokia puede diseñar industrialmente el hardware y el software de nuevos equipos, aunque sean Nokia con Android, lo cual le da mucha libertad, teniendo en cuanta que una parte importante de su equipo se quedó en la empresa, aunque la filosofía no sea tan visible. Eso sí, para la fabricación tendrá que contar con ODM como Foxconn, empresa encargada de la fabricación de la Nokia N1. Aunque en la práctica no está muy claro como se hará, legalmente es Foxconn quien debe encargarse de la ejecución de negocios, ventas, atención al cliente y marketing, algo que puede chocar mucho, ya que la empresa habitualmente se dedica a ensamblar.

¿Y sobre la posibilidad de un nuevo smartphone Nokia con Android u otro sistema operativo?

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La posibilidad existe, y probablemente se culminará en un nuevo terminal. Eso sí, como observamos en el recorte de la presentación de Nokia que vemos arriba (vía Nokia Power User), no podrá licenciar smartphones hasta el cuarto trimestre de 2016, es decir, hasta dentro de dos años. Un período excesivamente largo como para hacer conjeturas. Sin embargo, manteniendo una herramienta de marketing tan potente y valorada como la propia marca «Nokia», no fabricar más smartphones sería algo cercano a tirar recursos y desperdiciar oportunidades. En cualquier caso, esperamos que si Nokia vuelve, sea más parecida a la del N95 que a la del N1. Porque una cosa tenemos clara, Nokia nunca morirá