A menos de una semana del anuncio de la adquisición de Iusacell por parte de AT&T la información no ha dejado de circular en torno a los cambios que sufrirá esta operadora y las potenciales repercusiones que podría representar este movimiento para la industria de telefonía celular en México. En un mercado con poco más de 100 millones de líneas móviles activas, con América Móvil (Telcel) como la dueña de la mayoría de cuota, con más del 70% y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) interviniendo como ente regulador, el escenario está más que puesto para una nueva etapa en la historia de este mercado, donde todo apunta a que habrá forzosamente una repartición más equilibrada de usuarios y suscriptores a servicios de telefonía entre las distintas compañías participantes, una situación donde AT&T a través de Iusacell podría tener un papel clave.

Como ya hemos visto antes, con casos como el de Nokia y Microsoft, esta clase de adquisiciones están destinadas a eventualmente mutar y migrar de nombre, así como los Nokia Lumia serán conocidos en lo sucesivo como Microsoft Lumia, el nombre de Iusacell se proyecta que sea reemplazado eventualmente, para darle paso de lleno a una nueva identidad que bien podría ser AT&T México o alguna otra, acorde con la estrategia diseñada para la operadora. Es así como Iusacell cambiará de nombre comercial antes de 2017, una vez que su nueva propietaria, AT&T, unifique sus operaciones bajo una misma marca para toda América del Norte.

AT&T

La información, difundida a través de diversos medios, dan cuenta del momento en que se encuentra el proceso de adquisición, y los proyectos que ya se han iniciado con miras al momento del cierre de la transacción, estimada para el primer trimestre de 2015. Uno de los puntos ya establecidos es la eventual desaparición de la marca Iusacell, en paralelo con la adquisición de algunas otras compañías del ramo de telecomunicaciones, como Direct TV.

El reto para AT&T será mantener su base de casi 9 millones de clientes e incrementarla, para establecerse en competencia directa con Telefónica Movistar, la segunda operadora más importante del país. La confirmación de la compra de Iusacell necesita todavía la aprobación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), pero es un hecho que la maquinaria ya está encaminada a su logro.