Tal y como anunció Apple en la presentación de los nuevos iPhone y el Apple Watch, la versión final de iOS 8 sería lanzada el día 17 de septiembre. Y así ocurrió. Sin demasiados problemas de instalación esta vez, parece que casi todos los usuarios que lo han instalado están encantados con la nueva versión de iOS. Y es normal.

Considero que el lanzamiento de iOS 8 es tecnológicamente similar a salir de una prisión muy férrea en la que llevas años encerrado. Salir de ella es ver la luz, es poder apreciar todo lo bueno que hay fuera. Y eso creo que es lo que ocurrió ayer. Miles de poseedores de un dispositivo iOS vieron como de repente podían cambiar de teclado, compartir y manejar archivos con más facilidad, disponer de información relevante presentada muy eficientemente en widgets… Un nuevo mundo de posibilidades se abría.

Mientras eso ocurría, usuarios de Android repetían lo de “bienvenidos a 2009”. Y en cierto modo podían tener razón, ya que muchos nos hemos desligado de iOS estos años viendo que era algo limitado para nuestros usos. No era peor sistema operativo, pero le faltaban ciertos toques necesarios, y ya los tiene. Sin embargo, esos toques necesarios no han llegado copiando a Android. Pueden ser parecidos, pero la implementación dista mucho entre los dos sistemas. Sólo hay que ver cómo la nueva app de fotos junto con VSCO Cam es capaz de editar un archivo de manera transparente, o cómo podemos rellenar nuestras contraseñas mediante Touch ID con LastPass o 1Password. Parecidos en forma, pero no en esencia.

Los problemas a los que se enfrenta Google

regalos tecnológicos

Y no, ese no es el mayor problema al que se enfrenta Google. Google podría calcar todo lo que iOS 8 lleva en su interior en Android L y aún así seguiría reproduciendo varios problemas graves con Android. iOS 8 es un sistema base que para funcionar ha de ser completado por extensiones y añadidos que los desarrolladores quieran aportar. Y esa es la clave, desarrolladores (veáse la opinión de Steve Ballmer). En el primer día de lanzamiento, vimos como un gran porcentaje de las apps más usadas por todos ya estaban totalmente adaptadas. Por el contrario, en el Play Store aún encontramos demasiadas aplicaciones que ni siquiera se actualizaron a Holo en 2011, y es previsible que el soporte a Material Design tarde mucho en llegar. No hables sobre supuestos, pensaréis. Pero es una constante, pasó con Holo, pasó con el soporte a aplicaciones adaptadas a tablets y ha pasado con Android Wear.

El precio no puede ser la clave cuando tus desarrolladores viven de los ingresos de appsYa que muchos usuarios avanzados de Android ahora podrán usar iOS sin sentirse vacíos, el argumento principal que le queda a Google es el precio. Android One no es más que esa filosofía llevada al extremo, ser fuertes donde el precio es lo más importante. Y el precio nunca puede ser la clave de tu ADN si persigues vender apps, porque espantas a los desarrolladores. Por ello iOS 8 debe ser el sistema que haga ver a Google que su crecimiento debe venir con innovación. Con un iOS estando ya a la altura de Android y mucho público migrando, los argumentos han de cambiar.

iOS 8, todo un reto para la comunidad de Android

iOS 8 es el mayor reto para Android desde su nacimiento. El sistema de Google se ha tenido que enfrentar desde sus inicios a sus dificultades, y ahora viene una de las más importantes. Si Apple ha vivido un poco de las rentas mientras Android crecía, en Google no pueden hacer lo mismo. ¿Por qué no aprovechar y potenciar enormemente una plataforma pionera como Android Wear? ¿Por qué no proveer de incentivos a los desarrolladores luchando por ejemplo contra la piratería? Yo, que me considero fan de Android no quiero ver como el sistema se estanca mientras no sólo usuarios sino también desarrolladores se van donde son más valorados y ganan más dinero.

Google tiene poderío de sobra para dar un vuelco a la situaciónEn el Google I/O vimos Android TV, Android Auto, la presentación oficial de Android Wear, y Android L. Todos ellos presentados bajo la interfaz Material Design. La apuesta está, en mi opinión, a la altura de la de los de Cupertino, pero la realidad se aleja. En la presentación del Apple Watch enseñaron aplicaciones reales que ya podrían funcionar, y Android Wear, cuyo SDK se hizo público hace meses ni tiene apps “complejas” ni tiene un funcionamiento que nos haga más productivos. Conociendo a Google sé que mejorarán rápido, pero la lección que iOS 8 nos trae es que ya nunca más será suficiente con sus avances, sino que el éxito llegará con una perfecta simbiosis entre las grandes marcas y los que dan valor añadido, los desarrolladores. Generar un buen ecosistema es la clave.