Del Galaxy Note Edge no había tanto que probar como del Note 4, quizás. O mejor dicho: lo que más había ganas de probar era la mayor diferenciación, lo más nuevo. Hablo de la pantalla con el borde curvado, claro.

Recordatorio para quien no lo tenga en mente: el Note Edge tiene una pantalla de 5.6 pulgadas, así que ya de por sí no es tan manejable como los que están por debajo de las 5. A eso se le suma que el borde curvado de la pantalla es muy difícil de manejar y se hace incómodo. Con una mano no se puede utilizar apenas, hay que cambiar la posición de la mano para adaptarla a la inclinación del borde.

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Y ya que hablamos de manejabilidad… Está pensado para ser usado con la mano derecha. Los zurdos tendrán imposible usarlo con la mano izquierda si también van a usar el borde curvo. Lo curioso es que es posible cambiar la orientación de la pantalla 180º para que también se pueda usar con la izquierda, pero… ¿a alguien le gusta la idea de llevar el smartphone del revés, con los botones físico y capacitivos arriba, y el auricular abajo?

Borde curvo al margen, es un Note 4 con todas las letras. Con la misma cámara, con la misma espectacular pantalla Quad HD, con los mismos 3 GB de RAM, el quad-core a 2.7 GHz… Y eso es buena señal. Apenas cambia la pantalla, 0.1 pulgadas más pequeña, y poco más. Pero com ya hemos probado brevemente el Note 4, vamos a lo más llamativo en el siguiente párrafo.

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La pregunta clave: ¿para qué sirve realmente el borde curvo? Samsung ha metido en él una especie de extensión de la pantalla para utilizar algunos ajustes, accesos directos rápidos o notificaciones. Lo único realmente útil que he visto han sido las notificaciones mientras vemos un vídeo o la posibilidad de usar los controles de la cámara, usando toda la pantalla «normal» como visor. Por lo demás, no me ha dado la impresión de que realmente compense la poca ergonomía.

¿Recuerdan el Galaxy Round? Salió como el primer o segundo smartphone con pantalla curva y pasó al olvido. Seguramente el Samsung Note Edge sea algo similar: un producto con un form-factor rompedor cuyo origen está en la capacidad de hacerlo, pero no en darle un sentido real. Con el Galaxy Note, por ejemplo, Samsung sí le dio un sentido a una pantalla muy grande: multiventana, S Pen… Todavía no hemos visto una implementación así en el caso de pantallas curvadas totales o parciales. Quizás más adelante.