¿Recuerdan la presentación del primer Galaxy Note, a finales del verano de 2011? Yo sí. «Han perdido el juicio», «qué cosa tan ridícula», «vaya monstruosidad» fueron algunos de los comentarios hacia Samsung cuando se les ocurrió presentar un smartphone de 5.3 pulgadas. No era el primero en llegar a este tamaño, pero sí el primero que venía de una marca fuerte en la industria. Sólo tres años después, nadie ríe. Al contrario, para muchos este es el verdadero flagship de Samsung o incluso el mejor smartphone del año. Y toda la competencia, con la única excepción de Apple (por el momento) se ha subido a este carro. Hoy hemos probado el Galaxy Note 4.

El Galaxy Note 4 es el primer Note que no aumenta pantalla: se ha quedado en las 5.7 pulgadas. Pese a eso, es un poco más grande que el Note 3: 15.1 cm de alto y 8.24 cm de ancho, punto negativo. Aún así, para cualquiera acostumbrado a smartphones de grandes pantallas será una opción más. Personalmente no se me ha hecho demasiado grande, aunque es mejorable en cuanto a tamaño de marcos.

La gran mejora, seguramente la pantalla.Lo que más se agradece es la mejora en la pantalla. El lector habitual de Celularis sabe lo que valoro ver buenos paneles en los smartphones, y el camino de los últimos meses de Samsung ha hecho que pasemos de ver pantallas como la del S4 a pantallas como la de la Tab S, pasando entre medias por Note 3 y S5 como claros síntomas de mejoría. La pantalla del Note 4 muestra colores muy vivos, en sintonía con las Super AMOLED recientes, y además sin evocar a la etapa de «subamos el contraste a lo bruto, a ver si cuela».

Los defensores históricos de los paneles LCD-IPS tenemos en las Super AMOLED a una opción que ya no es la eterna hermana menor… y además, presenta incluso varias ventajas. Por otro lado, los ángulos de visión son sorprendentemente buenos, quizá no tanto como los del S5, pero aún así más que aceptables en una pantalla 1440p 0.6 pulgadas mayor.

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La cámara es rápida y deja el mismo buen sabor de boca que la del S5. No es la que tiene una mayor resolución ni ha dado señales de resolver las fotos en baja luz de una forma espectacular, pero da señales de mantener aquello en lo que se ha graduado Samsung: cámaras todoterreno, válidas para cualquier situación aunque no sean las mejores en un escenario específico. De hecho estoy casi seguro de que se trata del mismo sensor Exmor de fabricación propia, al que le han añadido la estabilización óptica. Y es una muy buena noticia.

Pasando al diseño, es la evolución natural y acertada del Note 3, aunque sigue teniendo margen de mejora. Por suerte se han eliminado los bordes de falso aluminio. Ahora se combinan policarbonato que parece policarbonato, y por fin, aluminio. La solución de plantar ese reborde de policarbonato que quiere parecer aluminio, con el extra de las líneas en relieve, eran como para maldecir al ingeniero de Samsung que decidió cargarse con esa combinación el que era uno de los mejores smartphones de 2013.

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Otro punto renovado: la interfaz. Sí, se ha renovado pero sigue siendo más de lo mismo respecto a lo visto en el S5, con la iteración a la que obliga una pantalla mayor y el S Pen. Aquí es donde se ve que hace falta una modificación de verdad, algo más profundo, no es suficiente con lo visto hasta ahora. ¿Por qué? Porque la interfaz del Note 4 acaba abrumando con la cantidad de opciones que supone la integración de Android 4.4 KitKat, TouchWiz, S Pen y un buen número de sensores. Falta simplicidad y una mejora estética. Para el grueso de los usuarios seguramente será más que suficiente, pero para quienes queremos algo más, todavía no.

Samsung ha reforzado su imagen de marca en lugar de vivir de ella.Y ahora, vamos a lo importante: la experiencia. Pese a todos estos puntos en los que el Note 4 evidencia margen de mejora, tiene unos cuantos bastante poderosos. Sí, la tapa trasera sigue siendo de policarbonato del blando y la interfaz necesita un replanteamiento aún, pero a diferencia de años anteriores, Samsung refuerza su marca con el Note 4, y no se limita a vivir de lo conseguido con la inversión en marketing.

A expensas de lo que lance Motorola y del presumible Nexus de final de año, al Note 4 no le va a costar demasiado convertirse en el mejor Android de 2014. Los 3 GB de RAM, la batería de 3.000 mAh, el Snapdragon 805 o los complementos en torno a S Health para convertirlo en una opción válida para amantes del deporte, le ayudarán bastante a ello. A los que vamos un poco más allá nos seguirá gustando mucho, pero echaremos de menos el día en que veamos un diseño realmente icónico, tanto por dentro como por fuera.