Desde hace un tiempo ya, y especialmente desde la llegada de los teléfonos inteligentes y las cientos de aplicaciones que los usuarios pueden instalar en ellos, las personas se han “mal acostumbrado” a la lluvia de las actualizaciones. Si tienes un smartphone o una tablet, de seguro ya te parece más que rutinario actualizar una docena de aplicaciones varias veces a la semana, y en ciertos días que estás más ocupado, dejas de un lado las notificaciones de “nueva versión de x app”, terminas acumulando una lista ridícula de updates por aplicar que dependiendo del uso que le des a tus dispositivos pueden rondar hasta medio centenar de aplicaciones desactualizadas en meros 7 días (me ha pasado). La mayoría de las aplicaciones modernas tienen un modelo de desarrollo casi desesperado, no podemos esperar lo mismo de un SO.

La cuestión es que en el caso del software de este tipo se ha optado por un modelo de desarrollo rápido, a veces desesperado, que envía las actualizaciones a la tienda de inmediato para satisfacer al consumidor, no importan que tan menores sean, si arreglamos un bug hoy en 1 hora mandamos una nueva versión de la aplicación a nuestros usuarios. Esto es bueno y malo, ¿cuantas veces han descargado una nueva versión de sus apps y en la lista de cambios solo dicen cosas como “bug fixes”, o “mejoras varias”? Es genial tener apps que se mantienen en constante mejora con desarrollo activo, pero más importante es tener apps estables.

La era de los beta testers

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Se ha puesto muy de moda ofrecer versiones beta y hasta alfa de todo tipo de software para que sean los mismos usuarios quienes prueben el producto y reporten los problemas. Cuando pruebas una aplicación inestable y reportas un bug para una empresa, estás trabajando gratuitamente para ellos, sí, así mismo. Las empresas tecnológicas suelen tener departamentos dedicados exclusivamente al testing del software nuevo y reportar bugs. Pero con lo mainstream que se ha hecho la tecnología, es cada vez más fácil conseguir entusiastas que estén dispuestos a probar aplicaciones, programas, juegos, y hasta sistemas operativos completos que son completamente inestables y que te van a causar más penas que glorias. Yo soy una de esas personas, a mi me encanta probar cosas nuevas y he probado de todo lo que se me atraviesa y roto mi sistema más de una vez instalando cosas que simplemente no funcionan.

El problema está en que la linea entre lo que es ofrecer acceso temprano a tus usuarios para probar versiones incompletas de un software y ofrecer siempre versiones incompletas de un software ya casi no se distingue. Un caso muy absurdo en mi opinión, es la del juego DayZ (que se derivó de un mod muy popular para el juego Arma II) que tiene meses de meses en alfa, el juego es completamente inestable, el desarrollador líder hasta ha dicho que deja el equipo, y cobran 30$ por jugar eso en Steam. El mod fue algo genial y se hizo increíblemente popular, el hype cuando se anunció el juego individual completamente basado en la supervivencia en el apocalipsis zombie ruso, fue tan grande que cientos de miles de personas pagaron por ser los beta testers de esta gente. Mucha gente se divierte jugando a DayZ, pero por eso no deja de ser una estafa bastante descarada.

El daño que ha hecho Ubuntu

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Y ahora si voy con la razón principal que he tenido para hacer este post, y antes de que los fans de Ubuntu se enfurezcan, yo no soy una hater de Ubuntu, no formo parte de ninguna secta de odiadores profesionales que no saben ver ningún otro punto de vista, y de hecho defiendo mucho a Ubuntu de todo el odio inmerecido que se ha ganado. Lo malo de Ubuntu es su absurdo sistema de lanzamiento cada 6 meses. Canonical viene desde siempre lanzando una “nueva versión” de Ubuntu 2 veces al año, y la verdad es que lo único que tienen de nuevo la mayorías de los Ubuntu es el nombre y el númerito de la versión. A veces incluso entre versión LTS y LTS (las de soporte largo que salen cada 2 años) los cambios son mínimos. Y ya casi no recuerdo cuando fue la última vez que use una versión de Ubuntu verdaderamente estable. Versión tras versión se heredan problemas de la versión anterior, problemas que no se solucionan y que a veces terminan creando más conflictos gracias las cosas nuevas que les provocó añadir esta vez.

El constante lanzamiento de una nueva versión que lo único que tiene de nuevo es el número.

Básicamente Ubuntu está en beta eterna porque sus versiones tienen de estables lo que la comida de McDonals tiene de ligera. La cuestión es que, no importa. El sistema usualmente funciona y puedes usarlo tranquilamente en tu PC por un par de años sin problemas (siempre que instales una LTS y nunca le hagas upgrade completo desde une versión anterior). Lo que -al menos a mi- me molesta demasiado es que insistan en llamarlas “nuevas versiones” cuando los cambios son tan nulos que llamarlo “parche” sigue siendo darle mucha importancia. Es la necesidad de lanzarlo como nuevo cambiándole el nombre y poniéndole otro número, solo para satisfacer la llamada “versionitis” que infecta a los usuarios, o ¿tal vez para mantener el interés?

Ubuntu es el padre de muchas otras distros, y es sin duda una de las versiones más populares de una distribución Linux en todo el mundo. Por lo que muchos equipos que hacen otros sistemas los miran de cerca y tienden a adoptar el mismo modelito. El modelo de “lanza una nueva versión que lo único que tiene de nuevo es el número“. En este mismo blog, y en muchos otros que leo de comunidades de Linux (comunidad con la que tengo una relación amor-odio) he visto como elementary OS, una distro que todo el que me haya leído más de dos veces en cualquier parte, sabe que amo y defiendo, ha sido duramente criticada porque simplemente no lanza una nueva versión cada 6 meses… como Ubuntu.

En todos los años que tengo usando Linux he probado probablemente más de 20 distribuciones, y ninguna me ha parecido tan estable y bien hecha como elementary OS (salvo Arch Linux, pero esa es otra historia). Entonces ¿que importa si no tienes una versión nueva si la actual funciona? ¿Necesitas que le pongan un número nuevo y le cambien el nombre para que sientas que de verdad funciona? ¿Acaso no se siguen enviando actualizaciones menores y parches de seguridad de la versión actual? Se que muchos estarían felices de llamarla nueva versión solo porque tiene un nuevo kernel de Linux y le cambien el color a los botones. Pero, este equipo pequeño de desarrollo ha optado por hacer lo mejor posible para lanzar una versión nueva de verdad en el tiempo que sea necesario.

Los sistemas operativos no son simples aplicaciones de listas de tareas, son sistemas críticos de los que depende el funcionamiento de los dispositivos, no se puede pretender que sufran cambios grandes y mejoras significativas en periodos de tiempo cortos. Si cualquiera pudiese hacer un SO competente, no tuviésemos tan pocos y no sería Windows el dueño del 90% del mercado en PCs, ni sería el mundo de los sistemas operativos móviles una batalla entre solo dos equipos: iOS y Android.

Windows XP envía saludos

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Para concluir los dejo con el lindo recuerdo de Windows XP, un sistema operativo muy estable que sigue vigente aún cuando Microsoft lo dejó sin soporte. Windows XP funciona, y aún cuando se queden sin actualizaciones de seguridad a la mayoría de la gente no le va a importar hasta que sus monitores exploten como lo hacen los de las películas de Hollywood con virus informáticos de fantasía, simplemente porque el sistema sigue funcionando. XP no necesitó cambiar de nombre cada 6 meses, y las actualizaciones más grandes que tuvo se llaman Service Pack y el 90% de la gente que los usa, no sabe ni que son.

Lo que necesitamos es software bien hecho, estable, que funcione. No necesitamos versiones nuevas “de mentira” solo para descargar una imagen de disco con 10 lineas de código editado. Si el usuario no se acostumbra a pedir estabilidad y solo se enfoca en pedir actualización tras actualización, vamos a terminar olvidando como es usar algo que funcione siempre.