Productividad

¿Por qué las rutinas son importantes para nuestra productividad?

Por 15/08/14 - 15:03

El uso adecuado de rutinas puede incrementar tu productividad, tu salud y tu felicidad, sin necesidad de que te conviertas en un autómata sin alma.

¿Por qué las rutinas son importantes para nuestra productividad?
Fotografía de Elliot Bennett bajo licencia CC BY 2.0

Las palabras “rutina” o hábito parecen estar llenas de connotaciones negativas en esta época. Mucha gente parece asimilar estas palabras con un horario estricto, una gama de grises, toda clase de cosas aburridas que te sacan las ganas de vivir. No los culpo: yo fui también una de esas personas que dicen “detesto la rutina”, y que esperan que cada día sea distinto al anterior.

Sin embargo, con el tiempo he aprendido que hay otro significado para la palabra “rutina”, y quizás ése sea el motivo de que algunos libros, blogs y similares hayan empezado a emplear en su lugar la palabra “ritual”. El incorporar rutinas en tu vida puede ser precisamente lo que estás necesitando para incrementar tu productividad y, aunque no lo creas, nutrir tu creatividad y tu felicidad.

El desorden genera estrés

El tener la casa o el escritorio lleno de papeles, objetos que no tienen un lugar propio y post-its caducos hace que tu mente esté llena de cosas y no tenga espacio para pensar en lo importante. Eso ya lo sabías, seguramente; lo que quizás no sepas es que ese mismo principio se puede aplicar al uso de tu tiempo: si tu día a día es caótico, eso también genera estrés, y el estrés es contraproducente para la productividad, la creatividad y hasta para la salud.

Aunado a esto, todos los días tenemos que tomar miles de decisiones de toda clase, desde qué rumbo tomar en una importante negociación en el trabajo, hasta qué desayunar ese día. El constante bombardeo por el exceso de opciones disponibles genera cansancio, de hecho es un síndrome y se llama fatiga de decisiones.

Las rutinas se convierten en una manera de construir una estructura alrededor de nuestro día, otorgarnos algunas certezas, hitos para demarcar la jornada, y de esa manera evitar el fenómeno conocido como “agotamiento del ego” (ego depletion), causado cuando esa toma constante de decisiones agota nuestra reserva de fuerza de voluntad. El agotamiento del ego y la fatiga de decisiones generan cansancio, facilidad de distracción, procrastinación y una sensación general de que lo que estamos haciendo no es lo que queremos hacer. Al terminar el día resulta que las horas que gastamos navegando en redes sociales al final de la tarde son causadas porque agotamos nuestra fuerza de voluntad decidiendo levantarnos temprano y desayunar avena esa mañana.

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Fotografía de Silvia Sala bajo licencia CC BY NC ND 2.0

No pienses en horarios, piensa en estructura

Si tu día posee una estructura fija, pero que al mismo tiempo, contiene suficiente “aire” o libertad para dejar que otras cosas sucedan y permitir cierta flexibilidad ante los cambios imprevistos, esto te permitirá reducir las distracciones e interrupciones al mínimo. Las rutinas, además, le ayudan a tu cerebro a entrar en “la zona”, a saber cuándo tiene que prepararse para el trabajo o para el descanso y de esa manera aprovecharlo mejor.

La clave, entonces, es crear tu sistema de modo que evites desperdiciar tiempo en trivialidades, pero que te permita la libertad de no sentir que eres una tuerca en una cinta de ensamblaje.

Algunas rutinas para intentar implementar

  • Unos minutos para planificar el día: Si eres de las personas a las que les gusta levantarse temprano, tanto mejor, ya que el momento ideal para hacer esto es por la mañana, antes de que los demás se levanten. También puedes llegar unos minutos antes a la oficina y de este modo evitar interrupciones. Prepararte para empezar el día, tomar una taza de café o té y decidir cuáles son tus prioridades para esa jornada de trabajo pueden ser los diez minutos mejor invertidos, y hacerlo todos los días incrementará tu productividad increíblemente.
  • Revisión diaria o semanal de tus metas: A mí me gusta hacer esto al finalizar el trabajo, en especial en aquellos días en los que puedo “marcar ficha” a una hora decente, digamos a las cinco o a las seis de la tarde. Con cinco minutos basta para revisar lo que lograste en la jornada, y actualizar tu lista de tareas pendientes. Si lo haces al final de la semana, es una excelente forma de desvincularte del trabajo y disfrutar de tu fin de semana con la mente tranquila.
  • Rutina antes de ir a dormir: Una de las cosas más importantes que podemos crear en nuestra rutina es ir a dormir y despertar todos los días a la misma hora. Esto hace que nuestra mente esté más despejada y nos sintamos con más energía. Una hora antes, despégate de los dispositivos electrónicos y empieza a prepararte para ir a la cama. Después de un tiempo, tu cuerpo se acostumbrará a los indicadores de que es hora de dormir.

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