Hablar de Amazon siempre es (o era) hablar de grandes productos a precios muy competitivos. Lo vimos en sus lectores electrónicos Kindle, que más tarde también dieron nombre a las tabletas con Fire OS, las Kindle Fire. Con ellas Amazon culminaba su modelo de negocio: vender dispositivos casi a precio de coste, y que fueran los contenidos de su tienda los que generasen beneficios. Siguiendo esa corriente, la compañía de Jeff Bezos dio por fin el salto a los smartphones con el Amazon Fire Phone. Sin embargo, como bien pronosticaba Nicolás Rivera, finalmente ha sido un fracaso, pues no habría vendido más de 35000 unidades, según informa The Guardian a raíz de un estudio centrado en cifras de nevagación web.

El cambio de estrategia de precios frente a las tabletas no le ha funcionado a AmazonComo dicen en The Guardian, Amazon Fire Phone es un producto pensado para el largo plazo, pero sin cambiar de enfoque sus ventas no mejorarían. Es lo de siempre, se trata de un buen hardware, pero con varios problemas comerciales. En primer lugar, su precio, ya que hablamos de un producto cuyo precio en Estados Unidos (el único gran mercado donde se vende) es similar al de un iPhone 5S o al de un Galaxy S5, 199 dólares con contrato de dos años. Si estuviera a la altura, sería normal, pero no sólo no lo está sino que no añade ningún valor añadido que le diferencie. ¿Interfaz en 3D? Ya no estamos en 2011. Más allá de la facilidad para consumir contenidos de Amazon (también accesibles con otras plataformas), está lejos de la competencia en apps y en posibilidades, no ofreciendo como sabemos, servicios de Google.

Además, no es ya que el precio sea alto, sino que es un cambio total de estrategia respecto a las tabletas. Se vendían y venden a coste 0 o muy bajo, por lo que el cliente asigna a Amazon un rol de buen fabricante barato. Si pierden eso, pierden la imagen y las ventas. Hay algo más: frente a las tabletas, un smartphone es ya un producto que vale mucho más que para consumir contenidos multimedia, por lo que a la hora de comprarlo el cliente considera muchos más aspectos, y Amazon no tiene ni más experiencia que sus rivales, ni, como han demostrado, una apuesta original y útil en su lucha por vender contenidos. Los clientes que compraban un Kindle Fire frente a un iPad lo hacían por establecer prioridades y necesidades económicas. Haciéndolo entre un iPhone y un Amazon Fire Phone, la ecuación nunca saldrá a favor del segundo.