Hace más de 15 años, mi padre me hizo uno de mis primeros regalos de chico grande. Ya tenían tiempo dándome cosas que no eran juguetes, pero en esta ocasión fue algo tan útil, que lo tomé como filosofía de vida. Me regaló un par de gafas oscuras Bollé.

Se veían bien, me permitían ver a la gente sin que se dieran cuenta de que los estaba mirando, pero sobre todo me daban la capacidad de mirar en la calle sin fruncir el ceño. Así nació mi predilección por usar gafas oscuras todo el tiempo, en todos lados.

La razón que me dió mi padre fue: «si comienzas a usarlos ahora, tendrás menos problemas de la vista cuando seas adulto» y así fue. Mi hipermetropía de 0.50 no aumentó, no me dió problemas de nuevo hasta los 30 años, cuando comencé a usar lentes correctivos, para poder continuar mi hábito de practicar videojuegos al final del día.

Protegerse de los rayos UV y ver bien

Hasta hace un año, alternaba entre las gafas correctivas en la casa/oficina y las gafas oscuras al aire libre. Era necesario siempre llevar algo donde guardarlos, pero no me molestaba. Luego en un viaje, dejé mis gafas oscuras en la mesa del restaurante y decidí no comprar otro par de reemplazo.

Necesitaba disminuir la cantidad de cosas que llevo conmigo, entonces opté por averiguar más sobre las gafas que oscurecen con la luz del sol, denominadas «fotocromáticas» de forma genérica, llamadas Transition y Colormatic, por el nombre comercial de los productos de Transitions Optical Inc y Rodenstock respectivamente.

¿Cómo funcionan?

Dependiendo del fabricante, cada uno de estos productos tiene una composición distinta, pero en general están hechos de un polímero, dentro del cual se incluye una capa orgánica (espiropirano) que reacciona a la luz ultravioleta (UV).

Spiropyran to Merocyanine
A nivel molecular se rompen los enlaces entre los átomos de carbón y oxígeno de dicho compuesto, la consecuencia visible es que el plástico se ve más oscuro con un tono gris o marrón, dependiendo de la elección del usuario. Vale la pena resaltar que este proceso es más eficiente en temperaturas bajas (menos de 30 grados centígrados).

Este proceso tarda de uno a dos minutos y los lentes terminan por oscurecerse por completo a los quince minutos de exposición a la luz solar. Si uno pasa a estar bajo techo, los lentes se aclaran porque no hay suficiente radiación UV para que el compuesto reaccione.

¿La capacidad de oscurecer se desgasta?

Mi padre me dijo:
«si comienzas a usarlos ahora, tendrás menos problemas de la vista cuando seas adulto»
El compuesto orgánico que brinda el efecto se deteriora con el tiempo. La frecuencia y cantidad de exposición a radiación UV son los factores que colaboran con dicho deterioro.

En general, unas gafas que se oscurecen podrían durar de dos a dos años y medio, después de ese tiempo van a oscurecerse menos y podrían tomar una ligera coloración amarilla.

Si seguimos las recomendaciones de la mayoría de optometristas, la fórmula de los lentes correctivos debería revisarse cada año, entonces si su fórmula de corrección cambia cada año, el desgaste de los fotocromáticos, no debería ser un problema.

¿Por qué son más costosos?

Los compuestos químicos involucrados en este tratamiento están patentados y pueden ser adquiridos de manera exclusiva de los fabricantes que lo han desarrollado. Este monopolio hace más cara la fabricación de gafas que se oscurecen.

Además el proceso de fabricación en el laboratorio requiere un templado distinto a los lentes convencionales, que puede tomar de 2 a 16 horas, por esta razón no son lentes que puedan ordenarse con un servicio de entrega rápida de una hora.

¿Estarías dispuesto a cambiar de polarizados a fotocromáticos?