El Apple TV, ese juguete o hobby, como lo denominaba Steve Jobs, que tanto gusta a Apple, es mucho más de lo que parece y hasta ellos mismos así lo reconocen. Entre los muchos usos que le podemos dar hay uno que hasta ahora quizá haya pasado medianamente desapercibido, y es que posibilita que cualquier pantalla o televisión que esté conectada a él sea utilizada como monitor secundario de nuestro Mac, con todas las ventajas que ello conlleva. El proceso para configurarlo es muy sencillo, y con unos simples pasos podremos extender nuestro escritorio y de esta forma trabajar de manera más cómoda en determinadas ocasiones. Vamos a ver cómo hacerlo:

  • Lo primero que tendremos que comprobar es algo obvio, pero que igualmente hay que decir. El Apple TV y el Mac deben de estar en la misma red Wi-Fi. Una vez comprobado esto, vamos a Preferencias, entramos en Pantallas y seleccionamos el Apple TV en las opciones de Pantalla AirPlay, en la esquina inferior izquierda.

  • De esta forma el Apple TV, la pantalla a la que esté conectado este, reflejará la pantalla de tu Mac. Pero como lo que buscamos no es esto, sino que sean dos escritorios diferentes, vamos a la pestaña Alineación y desactivamos la opción Pantallas duplicadas.

  • Ahora ya podremos arrastrar cualquiera de los cuadros azules para cambiar la ubicación en la que se representa una pantalla, de modo que la situemos donde más nos convenga.

Hay dos aspectos a tener en cuenta a mayores, la resolución de pantalla y el sonido. La resolución puede ser ajustada como cualquier otra pantalla, en Preferencias y dentro de éstas en Pantallas. En cuanto al sonido, cuando se conecta una pantalla a AirPlay por defecto se reproducirá a través de dicha conexión en vez de en nuestro Mac. Para cambiar esto basta con ir otra vez a Preferencias, Sonido y configurar la salida de salida de nuestro Mac para seleccionar el dispositivo que queramos. Como veis, un proceso sencillo para trabajar con dos pantallas, sobre todo si queremos hacerlo esporádicamente.