El pasado mes de abril, una compañía desconocida como era OnePlus, presentó oficialmente el OnePlus One, un smartphone que llegaba bajo el lema «flagship killer» y, además, estuvo precedido de un gran hype. Y es que este dispositivo prometía igualar las especificaciones técnicas de los gamas altas recién presentados en aquel momento (Samsung Galaxy S5, HTC One (M8), Sony Xperia Z2…) pero a un precio inferior a los 300€, algo que rompería por completo el mercado. Y efectivamente, así fue.

Todo parecía maravilloso hasta que OnePlus desveló un pequeño gran detalle: el sistema de invitaciones que emplearían para comercializar este teléfono. Básicamente, es imposible ir a una tienda oficial y comprar el OnePlus One (exceptuando el método que os mostramos hace unos días), pues necesitamos recibir una invitación, ya sea directamente de OnePlus o de otro usuario que ya haya adquirido el teléfono (a los poseedores de un OnePlus One se le entrega un número limitado de invitaciones para compartir con sus contactos). Este sistema hace que hacerse con un OnePlus One sea realmente difícil si no eres una persona avispada y posees unos conocimientos mínimos de la materia. El hype es un arma de doble filo que los fabricantes deben manejar a la perfección Pero este no es el único inconveniente con la distribución. Además del irrisorio sistema de invitaciones, OnePlus también ha declarado oficialmente que cuentan con problemas de stock para satisfacer la demanda que han recibido en estas últimas semanas. Mencionan que, componentes como la pantalla, necesitan ser encargados con unos tres meses de antelación a su principal distribuidor, siendo esta una de las causas de estos problemas de stock. Y si tenemos en cuenta que, probablemente, OnePlus no es uno de los principales clientes de sus distribuidores (de ser el caso opuesto, los distribuidores reaccionarían a esa demanda reduciendo los plazos, como ocurre con Apple y Samsung, por ejemplo), la situación parece agravarse aún más.

Es cierto que medir la demanda de un posible producto debe ser algo relativamente difícil, sobre todo teniendo en cuenta la juventud de la compañía OnePlus; pero de aquí podemos aprender una valiosa lección: quien juega con fuego, se acaba quemando. OnePlus ha jugado demasiado con el hype alrededor al OnePlus One, creando unas grandes expectativas con lemas como «flagship killer» y numerosas declaraciones sobre su excelente relación calidad/precio. Pero el hype es un arma de doble filo que puede hacer que tu producto sea un éxito normal o, por el contrario, que los usuarios comiencen a criticar duramente la marca si no es capaz de satisfacer lo esperado. En este caso, por desgracia, parece que OnePlus ha sufrido lo segundo. Y es una lástima que un producto tan bueno como el OnePlus One se vea lastrado por problemas de stock, pero, como he dicho, es lo que ocurre cuando juegas con fuego, que eres propenso a quemarte. Por suerte, la quemadura de OnePlus no es incurable (al menos de momento), y así lo demuestran otros casos similares que han ocurrido con anterioridad, como el del Google Nexus 4.