El tema de la productividad en la época en la que vivimos, es uno que da mucha telita que cortar. Con tantas distracciones a nuestro al rededor las 24 horas del día, tanto entretenimiento esperando para atraparnos, tragarnos y escupirnos en la madrugada listos para empezar una nueva jornada de procrastinación semanal, es difícil para muchos, encontrar un balance satisfactorio, entre el tiempo que invertimos trabajando de verdad, y el que invertimos en nuestras aficiones, o simplemente perdiendo el tiempo.

En este blog se ha escrito mucho sobre productividad, técnicas para ser más productivo, ideas para organizarnos mejor, aplicaciones para ayudarnos a evitar distracciones, etcétera, etcétera, etcétera. Pero, al final del día todo depende de nosotros mismos. Las formular mágicas para dejar de procrastinar no existen, como no existe una manera mágica de perder peso o dejar de fumar. Se trata de tomar una decisión y encontrar la manera menos dolorosa de mantenerse en el camino correcto por el tiempo necesario.

Premiar tu propio esfuerzo

aumentar tu productividad con videojuegos

Hace unos días me conseguí con este genial artículo de Sindin Vadukut «La manera más sencilla de dejar de procrastinar«, en el que relata como desde pequeño, siendo un niño hindú con unos padres que exigían excelencia académica, se las arregló para mantener un buen rendimiento en sus clases gracias a que su papá lo ayudaban a organizar su tiempo de estudio premiándolo con entretenimiento entre una tarea y otra. Si hacía una tarea podría jugar unos minutos con su Gameboy, y luego continuar con sus labores, hasta el siguiente receso. Ahora sigue practicando lo mismo, solo que los premios se los da a si mismo.

Las formular mágicas para dejar de procrastinar no existen, como no existe una manera mágica de perder peso o dejar de fumar.

Sin darme cuenta noté que vengo haciendo lo mismo hace más o menos algún tiempo, y que es una excelente manera de mantenerte motivado cuando te toca trabajar por largas horas, o tienes mucho trabajo, y más si lo aplicas todo el tiempo y no solo de vez en cuando. Yo por ejemplo, trabajo desde casa y eso me da la ventaja (peligrosa también), de poder separarme del computador un rato y distraerme cuando me siento cansada.

Cuando termino de escribir un artículo, usualmente tomo un descanso: veo un capítulo de una serie que me guste (20 o 40 minutos), juego media hora de un videojuego, tomo una siesta de 20 minutos, tomo una ducha caliente, me como algo, juego con mi gato, salgo al jardín a estirar las piernas, cualquier cosa que te distraiga, que sea relajante, que te guste hacer y que te ponga una sonrisa en la cara. La inyección de energía que eso da es enorme, y te renueva las ganas de trabajar (siempre que no odies demasiado tu trabajo, en ese caso la única solución es cambiar de trabajo).

¿Por qué videojuegos?

En mi caso lo que más uso son los videojuegos, por dos razones principales: la primera es que me gustan muchísimo, y la segunda es que son una forma de entretenimiento activa, lo que facilita distraerse totalmente, enfocarse en una nueva tarea y mantener la menta despierta. Luego de esos 30 minutos (hay que tener autocontrol o puedes perder todo el día jugando en lugar de usarlo como un boost de productividad) me siento muy relajada, mi cabeza se ha despejado de preocupaciones por unos minutos, y puedo concentrarme en trabajar nuevamente. Lo mejor de todo, puedo repetir.

Intercalar entre cada objetivo del día un premio personal para satisfacer la necesidad de distracción, puede que no sea la formula mágica, pero se acerca bastante. Si no te gustan los videojuegos, haz algo que te guste. Entrenate como se entrena a los perros, haz un truco y recibe una galletita. Tu eliges cual será tu galletita.

De esta manera tienes control total del tiempo que «pierdes», y lo mejor de todo, lo usas como recompensa por tu trabajo, lo que también aporta un poquito de sensación de realización. Una lista de tareas para el día puede ser abrumadora, pero si entre cada ítem colocas un maravilloso premio de 20 minutos de algo que te encante hacer, va a parecer un hermoso juego. El tiempo que disfrutas perdiendo, no es tiempo perdido.