Entre las múltiples novedades presentadas en Google I/O por la compañía de Mountain View, destaca una que ha sido mencionada de pasada al principio de la keynote, un nuevo proyecto: Android One, que apuntará como principal objetivo a los mercados emergentes, mediante una colaboración de Google con fabricantes para fabricar smartphones con la mayor calidad posible, pero manteniendo un precio bajo para aquellos que no se puede permitir comprar un flagship y gastarse 600€/$ o más.

Google sabe que el futuro está en los países en vías de desarrollo, y Android One es la respuesta. Y aquí es donde entra Android One. Android One es un movimiento conjunto de la compañía estadounidense con fabricantes como Karbonn Mobiles, Spice y Micromax. Los dispositivos con Android One usarán Android, pero mediante la Google Play Store las compañías incluirán sus propias aplicaciones, permitiendo una mejor actualización de las mismas, algo similar a lo que hace Google actualmente con sus apps: en lugar de integradas en el sistema, irán independientemente del smartphone. Dichas apps serán, según palabras de Pichai «relevantes de forma local», por lo que quizás saquen apps específicas para dichos países de desarrollo.

Un ejemplo claro de los smartphones de Android One es el smartphone de Micromax, que costará por debajo de los 100$, un precio muy rompedor, superando incluso al Moto E de Motorola. El smartphone de Micromax, contará con una pantalla de 4.5 pulgadas, soporte para tarjetas SD y radio FM, aunque Sundar Pichai no ha especificado en más sobre que llevará lo nuevo de Micromax. Además, el programa Android One garantiza que los smartphones de Android One partirán con la versión más reciente de Android, de forma similar a los smartphones del programa Nexus o el programa Google Play Edition. Un auténtico golpe a los smartphones de Firefox de bajo coste y un aviso de que Google quiere los países de desarrollo como usuarios.