Una de las principales características que desde siempre tuvo la consola de sobremesa de Microsoft. Xbox One era la de contar con Kinect, el sensor de movimientos y voz, integrado de forma «absoluta» en la plataforma, por lo que según muchos de los responsables del ecosistema Xbox, como el famoso Larry Hryb (Major Nelson) aseguraban que sí o sí Xbox One debería contar con Kinect para funcionar. Finalmente, no es así.

Finalmente, Kinect ya no es obligatorio para los usuarios de Xbox OneSi bien desde el año pasado la casa de Windows se ha retractado en varias de las funcionalidades de la consola debido a la lluvia de críticas que le cayó luego de su presentación (por temas como el sistema de DRM que tenía), a partir del próximo mes de junio ofrecerá una nueva versión de Xbox One sin Kinect por un precio de apenas 399 dólares/euros.

Por supuesto, Microsoft dice que para contar con la experiencia completa de la consola es necesario tener Kinect, para dar comandos con la voz y demás instrucciones, pero bien saben los usuarios de la consola que hoy en día Kinect en Xbox One no es casi nada útil por lo que comprar la consola por 100 dólares/euros menos sí que es atractivo, en especial cuando PlayStation 4 está liderando el mercado internacional de consolas, incluso en Estados Unidos (hasta ahora territorio Xbox).

A finales de año también comenzarán a ofrecer el Kinect de forma separada para aquellos que compraron la consola sin él y en algún momento deseen comprarlo, similar a lo que hacen con la Xbox 360. Una movida muy inteligente que podría balancear un poco más sus ventas en comparación con la competencia. Ahora veremos qué sorpresas nos deparan en la venidera E3.