Durante los últimos años, hemos visto cómo los smartphones se han ido haciendo cada vez más populares, gracias a la llegada del iPhone y, sobre todo, a la de Android, quien abrió la posibilidad de crear smartphones con precios más bajos. Sin embargo, el clásico feature phone ha continuado existiendo en los catálogos de las operadoras y las tiendas de telefonía.

¿Por qué ha continuado existiendo? Básicamente, porque aún hay gente que le da un uso muy básico a su móvil (llamadas, SMS y poco más), como por ejemplo las personas más mayores. Estas personas no necesitan más, por lo que tampoco quieren gastar dinero innecesariamente en un smartphone con funciones más avanzadas. Sin embargo, gracias a los últimos lanzamientos de Nokia y Motorola, esa barrera del precio ya deja de existir, haciendo que la democratización del smartphone sea una realidad. Ya no hay motivos para no dar el salto a un smartphone De hecho, la propia Motorola –que fue una de las marcas que más éxito cosechó con los feature phones– ha declarado públicamente que el objetivo del Moto E es precisamente acabar con esos feature phones, los cuales siguen conservando un mínimo porcentaje de cuota de mercado. Y no son los únicos que pretenden hacerlo, pues las operadoras también están mostrando su interés por acabar con esa categoría de producto y hacer que todos sus clientes den el salto a los smartphones.

Estos feature phones ya no tienen sentido ni en los mercados emergentes, en los cuales el poder adquisitivo está muy por debajo de otros mercados más desarrollados. Con precios que rondan los 100$ (Moto E, Lumia 520 y Nokia X, por ejemplo), acceder a un smartphone es más fácil que nunca. Y lo mejor de todo ello, insisto, es que eso no implica sacrificar la experiencia de usuario, pues Nokia y Motorola están haciendo un excelente trabajo en ese sentido, intentando que la experiencia de usuario siga siendo lo mejor posible a pesar de las especificaciones técnicas inferiores (algo que no todos los fabricantes están intentando hacer).

Así pues, con precios tan bajos, experiencias de usuarios cuidadas y las operadoras facilitando el acceso a los smartphones, está claro que los feature phones están muertos. Los pocos grupos de usuarios que aún seguían utilizando este tipo de dispositivos ya no tienen elección ni excusa para no cambiar. La democratización del smartphone es ya una realidad visible en nuestro día a día, y eso es sin duda una muy buena noticia.