¿Alguien en la sala recuerda Where’s my Water? Fue quizás uno de los juegos que más ha conseguido engancharme en un smartphone. La física que consiguieron otorgarle al agua era perfecta. En un plano diferente, ahora hay otro juego que me recuerda bastante a aquel, y es Sprinkle Islands, que también hace uso del agua con una muy buena física como protagonista del juego. Porque por lo demás, no hay mucho más: fuegos que apagar, y una suerte de plataforma elevadora en un mini-camión con la que ir avanzando y dirigiendo el agua.

Si algo nos enseñaron los clones de Flappy Bird es que no es sencillo crear un juego con buena física.Los primeros niveles son bastante asequibles y apenas nos costará apagar todos los fuegos dejando el depósito de agua lo suficientemente lleno como para poder obtener una puntuación alta. Conforme pasan los niveles ya será bastante más difícil hacer lo mismo. En total hay 48 niveles que aunque no será muy difícil superar, sí será bastante más costoso solventarlos consiguiendo todas las estrellas, formato que ha logrado enganchar más en este tipo de juegos.

Por cierto, hay boss final tras los últimos niveles de cada isla, para los que como un servidor piensen que es una buena figura de los videojuegos que se está perdiendo. Lo mejor del juego sin duda es la mecánica y la física, totalmente fluidas y naturales. Y si algo nos enseñaron los múltiples clones de Flappy Bird es que no es tan sencillo lograr una buena física, por simple que parezca el juego.

Descarga: Sprinkle Islands en App Store y Play Store. 1.80 euros / 1.99 dólares.