No hace mucho estuvimos hablando del complicado juego en el que nos intentan meter los fabricantes, presentando como dispositivos móviles o portátiles equipos de dimensiones tan exageradamente grandes que difícilmente pueden llevarse a más de unos pocos metros de distancia. Y es que por acá lo vemos como una medida totalmente absurda, un producto que no se siente cómodo ni como ordenador personal ni como tablet al uso, no puede esperar más que un duro golpe cuando se enfrente al mercado de consumo.

Bien, en Intel creen todo lo contrario, y es por eso que como parte de la estrategia de cosas que hacemos para tratar de evitar morir con el PC, han presentado un nuevo modelo de mercado, Black Brook. Una estrategia que cuesta visualizar como exitosa La idea tras de Intel Black Brook es simple, el mercado tablet está levantando un hype inmenso que repercute de manera negativa en las ventas de los ordenadores tradicionales. Por otro lado, sigue habiendo muchas personas que siguen sintiendo la necesidad de confiar su productividad a un sistema operativo con aplicaciones más completas en estos términos, por lo que Windows es fundamental. Por último, parece que también creen que hay gente a la que 12 pulgadas por un tablet se les hacen insuficientes, y necesitan más, bastante más.

La solución es Black Brook, ordenadores que sobre el escritorio pueden pasar por un All-in-One de toda la vida, pero la historia cambia cuando decidimos ponérnoslos sobre las piernas y usarlos para darles uso como si fueran tablets. Lo mejor es que Intel promete tamaños de pantalla de hasta 27 pulgadas, que seguramente serán una delicia de cargar sobre las piernas.

En fin, seguramente el fabricante de semiconductores no quiere dejar idea sin regar, y es que más allá de nuestras opiniones personales, la gente de la propia Intel afirmaba hace nada que la solución al debacle del PC son los barebone, y que los All-in-One habían demostrado ser mala idea. Y bueno, hacer pasar un All-in-One por tablet tampoco se nos hace la idea más brillante.