¿Alguien en la sala recuerda el Sony Ericsson T610? Yo sí. Tiene más de diez años y fue uno de esos móviles que me marcaron, que se convirtieron en aspiracionales. Su diseño era espectacular, así como su pantalla y el hecho de tener cámara. Fue el último Sony Ericsson capaz de atraerme. Todo lo que vino después, en forma de Walkman, Vivaz o Xperia, estaba superado por la competencia y no aportaba ningún halo especial. Con el paso de los años, Sony Ericsson se convertió en una marca cosida a la intrascendencia. Muchos olíamos que más por culpa de Ericsson que de Sony.

La adolescencia de Sony como fabricante de smartphones comenzó en enero de 2012. Ya era un hecho que se acabaría con la marca como Sony Ericsson, pero sin estar siquiera la documentación firmada, Sony se destapó con un terminal ya exclusivo: el Sony Xperia S, que ya era únicamente Sony, pero que aún tenía una reminiscencia de la etapa anterior: el logo verde y blanco con la ‘S’ dentro de un círculo en su carcasa trasera. Pero desde su diseño hasta las expectativas que consiguió levantar dejaban claro que Sony no iba a ser lo mismo que Sony Ericsson. Aquella noche de enero, en Sony empezó la primavera. Empezó su adolescencia moldeando su propia identidad, su carácter exclusivo, las líneas maestras de lo que iba a ser.

Sony Xperia S  24

Punto de inflexión: Xperia S, sin Ericsson detrásCámara de 12 megapíxeles, 1 GB de RAM, pantalla HD de 4,3 pulgadas, grabación de vídeo Full HD… Muy bueno sobre el papel, aunque con un pequeño paso atrás respecto a los que llegarían semanas después y serían sus competidores: un procesador dual-core a 1,5 GHz. Aunque entraría en todos los rankings, no conseguiría el título de mejor smartphone del año. Así y todo, el camino de Sony era bastante prometedor en esta nueva etapa. Un año después, dio un paso adelante. Fue con la presentación del Sony Xperia Z, aunque todavía le faltaba una vuelta: su pantalla era bastante decepcionante, y el terrible postprocesado que su software hacía a las fotografías estropeaba el trabajo de su buen sensor. Pero llegó como móvil 4×4, resistente al agua, caídas y golpes, polvo… Con eso ya consiguió diferenciarse notablemente.

Antes de que acabara 2013, Sony golpeó de nuevo con el Sony Xperia Z1 para hacerlo algo más ergonómico y manejable en la mano, y mejorar ligeramente su pantalla, entre otras mejoras. En mi opinión, aún le faltaba otra vuelta para rivalizar seriamente con los cada vez más y mejores rivales en la carrera por ser el mejor smartphone del año. Pero se seguía viendo esa progresión al alza, y sobre todo, mantener una seña de identidad férrea: smartphones robustos, resistentes a todo. Hay fabricantes que en enero de 2014, aún no pueden presumir de una.

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La clave, el ecosistema que ha creado con sus productos entrelazadosEn el CES 2014, Sony ha presentado su última novedad. Y es más que una novedad. Hablo del Sony Xperia Z1 Compact, la forma que ha tenido Sony de entender que había un hueco en el mercado de smartphones Android de gama alta: un tamaño moderado, manejable a una mano, sin renunciar a un procesador, cámara, RAM y pantalla de gama alta. Porque ahora sí, por fin, un gama alta de Sony tiene una buena pantalla.

Mientras tanto, algo más importante: Sony ha estado cultivando pacientemente un ecosistema, y recientemente ha simplificado sus divisiones. El objetivo, dotar de comunicación a sus dispositivos, sean del tipo que sean, dar sentido a hacerse con varios Sony: Smart TV, smartphone, tablet, smartwatch, cámara, PlayStation 4…

Xperia Z1 Compact - Lima trasero

Los primeros frutos de ese cultivo los está recogiendo ya: en España, por ejemplo, es el segundo fabricante de smartphones. En Latinoamérica sus planes a día de hoy son muchísimo más discretos, pero a medio plazo volverán a la carga. Con PlayStation 4, por ejemplo, tengo constancia de que promoverán algunas funciones exclusivas con ella a través de smartphones Sony Xperia que no podrán tener el resto de Android. Dos años después de iniciar el camino, Sony ha madurado, Sony sale oficialmente de la adolescencia. Ha creado un ecosistema y una gama de productos con sello propio para hacer frente a la homogeneización Android y a marcas con más recorrido y cuota.

La ambición ha envuelto la casa de Sony, como una nebulosa, con la ventaja de que hace sólo dos años pocos pensarían que les iban a dar guerra de verdad con sus productos. Esto que digo no implica que todos sus productos sean geniales y vayan a triunfar, pero va a ser uno de los fabricantes que va a plantar cara al poder asentado, a no conformarse con sobrevivir a su sombra.