Cada vez que salgo a comer veo a mi alrededor y siempre hay personas que están mirando su teléfono. Notas que hay mesas con cinco y seis individuos, masculinos y femeninos, que están mirando sus pantallas, posiblemente conversando en Whatsapp o leyendo el estado de sus amigos en Facebook. ¿No parece extremo e irónico esto? Es ridículo que estemos sentados con personas frente a nosotros y sin embargo optemos por hablar con alguien que está al otro lado del teléfono. ¿Acaso no podemos hablar con las personas presentes?

Pareciera que esté problema sucede en cualquier lugar donde vayas, así vayas a trotar un poco, a comer, o a ‘relajarte’ en la playa. Y si, por casualidad, se te ocurre ser alguien que no tiene un smartphone no eres más que un forastero en una sociedad que, hoy en día, se siente ofendida por aquellos que deciden vivir su vida sin estar pegados a la tecnología absolutamente todo el tiempo.

El experimento de vivir offline

Muchos han hecho el experimento de desaparecer del Internet durante mucho tiempo y luego regresar a contar su experiencia. Sí se puede hacer, aunque parezca que estás sobreviviendo en vez de disfrutar tu vida.

A principios de este año leí un artículo muy interesante escrito por Paul Miller, uno de los escritores de The Verge, donde cuenta cómo se sometió a una existencia sin Internet durante un año entero. Su vida cambió completamente y su finalidad era saber cómo estar conectado siempre lo había afectado. Se volvió mucho más productivo e hizo todas esas cosas que tenía en una lista de to-do desde hacía mucho tiempo.

Por supuesto, esto es muy extremo y no sería fácil de llevar por muchas personas, así que la siguiente opción es dejar de usar un smartphone. Este experimento también ha sido llevado a cabo por varias personas, como por ejemplo Amanda Scherker del Huffington Post, que cuenta que tenía mejor sentido de dirección, pasaba más tiempo hablando con personas de frente a frente y no se tomaba tantos selfiess.

Lo malo de no usar un smartphone

Dejar de usar un smartphone tiene muchas cosas desagradables, está claro, especialmente cuando se es tan dependiente de él. Si te pierdes no podrás encender el GPS para ver qué dice Google Maps el respecto, tampoco vas a poder distraerte cuando estás solo o en una situación completamente incomoda.

No tendrás música para cuando sea necesario, aunque esto se puede arreglando comprando un iPod o algún otro reproductor de música. Y una de de las peores cosas es no poder tomar fotografías de todo a tu alrededor y compartirlas en Facebook, Twitter, Instagram o subirla de inmediato a Dropbox para guardarla.

Entonces, ¿qué razones tendría para dejar de usar un smartphone?

Hace unos meses decidí vender el smartphone que tenía, un HTC Desire HD, para quedarme con uno chino que era una imitación de un HTC Magic o algo similar. La verdad es que aunque me costó apenas US$60, el teléfono era pésimo, pero solo lo quería para que funcionara para hacer llamadas, enviar mensajes de texto y tener un lugar donde responder Whatsapp.

Mi meta realmente era tener Whatsapp en mi Nexus 7, pero lamentablemente no logré hacer la instalación. De esta forma podía usar un teléfono no-inteligente. ¿Por qué quería hacer esto? Estaba cansada de estar frente a una pantalla absolutamente todo el día; ya no leo, ya no hago muchas otras cosas que me gustan porque siempre estoy conectada de una manera u otra y me parecía agotador.

uso smartphone en la mesa

Si esto les suena conocido, hay otras razones por las que no deberías comprar un smartphone o deshacerte del que ya tienes:

  • Es un círculo vicioso. El año que viene van a salir otras 300 opciones al mercado que suenan mucho mejor que el que ya tienes, que seguramente todavía funciona muy bien pero que ya está obsoleto porque la tecnología móvil se mueve demasiado rápido. Así que vas a querer vender el que tenías y volver a hacer el gasto para comprar otro modelo mejorado al que ya tenías o uno completamente diferente. Es casi una necesidad lo que siente al ver ese dispositivo brillante y lindo que te hará compañía durante un año más y que más adelante irá a parar a la basura; lo que me lleva a la próxima razón.
  • Son una fuente de desperdicios y contaminación. Ya existen más de 500 millones de toneladas de basura electrónica en el mundo, y todo eso va a parar en el mar. Sí, es posible que tú recicles, que vendas tu smartphone antes de comprar uno nuevo, pero tarde o temprano irá a parar en la basura como han parado esos antiguos Nokia 3220 que tan populares fueron un tiempo.
  • Te hacen desperdiciar tiempo. Que cada quien examine su vida y mire qué cosas tienes por hacer. ¿Hay algo que arreglar en casa que tiene meses dañado? ¿Querías inscribirte en clases de baile? ¿Tu trabajo se ha visto afectado porque tu productividad ha bajado? Esto pasa constantemente para muchas personas porque siempre siendo interrumpidos por alguna notificación que ha llegado en el smartphone. Y claro, la flojera gana siempre porque muchas veces preferimos sentarnos a leer nuestra línea de tiempo de Twitter antes de ponernos a pintar las paredes.
  • Dinero, dinero, dinero. Si aún no estás convencido creo que el dinero siempre es un punto importante. Una buena manera de eliminar un vicio o de obtener motivación para hacer algo es sacar la cuenta de cuánto dinero hemos gastado en un solo año en eso. En el caso del smartphone suma cuánto te ha costado comprarlo, los accesorios y los planes que usas, especialmente el de datos que es el que más dinero nos hace gastar. ¿Y si todo ese dinero lo usaras para estudiar o para un plan de retiro? En mi caso he gastado unos US$800 este año solo en mi teléfono.