El evento del pasado martes, aunque no deslumbró por ser muy revolucionario si no que nos brindó más de una sorpresa, y sobretodo grandísimos productos. En este artículo trataremos de esgrimir las claves del iPad Air y el iPad mini Retina, dos grandes saltos generacionales que al mismo tiempo unifican las posibilidades de los dos modelos de tablet.

iPad Air, el iPad llega a la madurez

iPad Air

Ahora el iPad Air tiene tantas posibilidades para consumir como para crear contenidos

Con el iPad Air llega la maduración definitiva del dispositivo que Apple presentó en enero de 2010. El primer modelo era un dispositivo que venía para revolucionar un sector, pero que aun tenía una evolución por delante. El iPad 2 aportó un extra de movilidad muy necesario, pero la pantalla Retina hizo que la tercera y cuarta generación aun no supusieran la edad adulta del iPad.

Este iPad Air viene para demostrar que la era post-PC es más que una realidad, es indudablemente el presente. Dentro de las claves del iPad Air, el primer aspecto es su movilidad. Un tablet no es un sustituto de un ordenador, es un complemento de éste, un dispositivo que aporta otras cualidades y una de las más importantes es la movilidad. Movilidad que depende principalmente de su tamaño y autonomía, y esta son algunas de las claves del iPad Air.

Grosor del iPad Air

El iPad Air reduce en un 20% su grosor, en un 28% su peso y en un 24% su volumen, lo que resulta en unos 7,5mm y 469g (versión Wi-Fi). A Apple le gusta proporcionar este tipo datos sobre el tamaño, y lo cierto es que resulta sorprendente pensar que es más fino que un iPhone 5, tanto como un lápiz. No es casualidad que Apple le cambie el nombre, su tamaño es una de las claves del iPad Air.

Además del tamaño, la autonomía es el principal factor del que depende la movilidad. Apple nos tiene acostumbrados a no preocuparnos por esta cuestión en el iPad, con 10 horas de autonomía que se mantendrán en el iPad Air. Hemos de tener en cuenta que esta reducción de grosor y peso se obtiene en su mayor parte a costa de una reducción en el tamaño de la batería, por tanto, ¿cómo han conseguido mantener la autonomía respecto a la generación anterior?.

claves iPad Air

En contexto, la fabricación propia de procesadores ha sido uno de los mejores movimientos de Apple

La respuesta es el procesador A7, otra de las claves del iPad Air. Este procesador proporciona la eficiencia suficiente como para mantener la autonomía soportando la carga de una pantalla Retina, a la vez que le confiere una gran potencia. Hace unas semanas hablábamos de la importancia del procesador A7 en el iPad, y como sus 64bit harían que subiera un peldaño en potencia de procesamiento, permitiendo el desarrollo de aplicaciones considerablemente más potentes.

Estos 64bit influirán en que la multitarea sea más rápida, las animaciones más fluidas, que el iPad Air pueda llevar a cabo más tareas simultáneas y simplificando: no solo significa un aumento de potencia, si no también un mejor uso de ella. Esto implica la posibilidad de crear aplicaciones mucho más potentes. El nuevo iMovie y iPhoto serán buenos ejemplos de ello, pero los desarrolladores abrirán otro mundo de posibilidades.

Otra de las claves del iPad Air es su conectividad, uno de los aspectos diferenciadores respecto a un Mac o PC. El iPad es el mejor instrumento para trabajar en movilidad gracias a su conexión 4G, y con la nueva generación adquiere aun más bandas disponibles, más eficiencia energética en su chip inalámbrico y la interesante tecnología MIMO.

iPad mini Retina, un hermano pequeño sin complejos

iPad mini retina

La pantalla Retina y el procesador A7 son las señas de identidad de ambos tablets

Por otro lado, el iPad mini Retina no brilló tanto en la presentación. Sin embargo, detengámonos un momento y recordemos que la pantalla Retina al iPad de tercera generación le supuso algunos sacrificios, como aumentar de peso y grosor, que se calentara un poco más que su antecesor y que en algunas ocasiones la densidad de píxeles le cueste un poco a su procesador.

El iPad mini Retina solo ha aumentado en 0,3mm respecto a la generación anterior y 23g, quedándose en los 7,5mm (curiosamente el mismo grosor que el iPad Air) y los 331g de peso (versión Wi-Fi). Por tanto, las dimensiones y peso del iPad mini Retina a penas cambian respecto a la generación anterior.

Nuevamente, el procesador A7 ha sido el genio que ha permitido que el iPad mini Retina conserve la gran clave de la generación anterior: su movilidad. Hace unos meses debatíamos en AppleWeblog sobre las implicaciones que tendría una pantalla Retina en el iPad mini, y cómo Apple podría hacer frente a ellas. Los chicos de Cupertino no solo han solucionado estos problemas técnicos, si no que además han igualado ambos tablet en todas sus características.

Ahora el iPad mini tiene pantalla Retina y monta el mismo procesador que su hermano mayor, por lo que su única diferencia realmente importante son las pulgadas de su pantalla. Las posibilidades de ambos modelos se estrechan, y sus precios también, ahora son una familia de productos equiparada, como por ejemplo los nuevos MacBook Pro Retina de 13 pulgadas y 15 pulgadas o los iMac.