¿Qué tan segura es nuestra información en Internet? ¿Qué tan fácilmente puede una persona obtener nuestra información personal? ¿Cómo podemos mejorar nuestra privacidad en Redes Sociales? Hablaremos un poco de esto en el post de hoy. Hace algunas semanas, el escándalo de PRISM salió a la luz. La Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos se reveló capaz de interceptar comunicaciones e información a través de Internet (correos electrónicos, fotografías, perfiles sociales, y más) con la ayuda de la información recopilada por las grandes empresas de la red, como Microsoft, Apple, Facebook y Google.

Facebook likes

Si bien posiblemente no hemos sido vigilados de esta manera, PRISM pone de nuevo sobre la palestra la importancia de la privacidad en Internet y, en menor medida pero igual importancia, la privacidad en Redes Sociales. Podemos tener nuestra configuración de cuenta y de privacidad con todas las precauciones posibles, pero nada impide que nuestra información sea filtrada por el mismo Facebook a las autoridades. O, lo que es peor, que esta información sea obtenida de alguna forma por una aplicación que instalamos inconscientemente. Uno de nuestros peores enemigos a la hora de proteger nuestra privacidad son nuestros deslices.

Nuestros perfiles en redes sociales son, en mayor o menor medida, recopilatorios de datos que las empresas quieren usar para mejorar el alcance de sus productos. Las redes sociales son enormes bases de datos y realmente no debería sorprender a nadie cuando el gobierno de Estados Unidos, o de otros países alrededor del mundo, obtiene información sobre usuarios de la misma forma que una cuenta de publicidad puede hacerlo. Las empresas dueñas de las redes sociales se guían por una lógica comercial, pero además están atadas por las leyes de los países donde se encuentran basadas, y de los países donde conducen sus negocios.

Volviendo entonces a la privacidad en Redes Sociales, podemos tomar muchas precauciones a la hora de configurar nuestro perfil para que solamente las personas indicadas puedan ver nuestras publicaciones. Pero muchos de nosotros no tenemos problemas en incluir nuestra información personal, como estado civil o fecha de nacimiento (hasta el nombre de nuestra pareja se puede ingresar), también la ciudad en la que vivimos, nuestro empleo, nuestra educación, y más. Todos estos campos hacen posible que podamos ser segmentados para potenciales anuncios. Es una idea maravillosa desde el punto de vista de la publicidad. Desde el lado del usuario más paranoico, sin embargo, puede ser la fuente de escalofríos en la espalda.

¿Qué es, entonces, lo que podemos hacer para proteger nuestra privacidad en Redes Sociales? Creo que más allá de las formas de obtener información que se tienen –que se combinan además con los registros públicos, por lo que no habría demasiada diferencia en obtener nuestra fecha de nacimiento o empleo si no los dejamos en Facebook- podemos escapar del escrutinio privado a través de un control riguroso sobre todo lo que tiene acceso a nuestra cuenta. En este sentido, el primer paso para llevar adelante este control es revisar qué aplicaciones tenemos instaladas en nuestro perfil de Facebook y remover su autorización para que no tengan más permisos.

Este es un primer paso. Algunas aplicaciones, si bien inofensivas, siguen teniendo acceso a nuestras cuentas y no sabemos qué es lo que puede suceder en el día de mañana. Revisen ahora mismo qué aplicaciones tienen acceso: pueden ser juegos, concursos que se han llevado a cabo con aplicaciones en Facebook, herramientas de métricas para Twitter, y mucho más. En Twitter, gran parte de los problemas de seguridad proviene de las aplicaciones a las que le damos acceso. Los juegos en Facebook pueden ser peligrosos también. Esto no evitará que si la NSA quiere obtener tu información, la obtenga, claro está; pero puede ayudarnos a sentirnos un poco más confiados a la hora de compartir información con otros a través de Redes Sociales.

Es difícil poder mantener una personalidad completamente anónima en la red. Fundamentalmente, en Redes Sociales donde “compartir” es la regla madre. Hay otras cosas que podemos hacer para proteger nuestra privacidad en Redes Sociales, en lo que respecta a otros usuarios. Por ejemplo, estas son algunas de las acciones que podemos seguir:

  • Usar conexiones cifradas: el acceso a Facebook a través de conexiones cifradas (SSL) tiene que ser configurado manualmente desde la Configuración de nuestra cuenta. Para Facebook, que nosotros estemos usando una conexión cifrada significa que tienen un retraso a la hora de servir (esto también sucede en Twitter y LinkedIn). Usando conexiones sin cifrar, una persona con malas intenciones puede tener acceso a nuestras credenciales de redes sociales sin demasiados problemas.

  • Segmentar la información: Facebook nos brinda muchas herramientas para que podamos segmentar la información que compartimos. Desde un link que mostramos en general, hasta las fotos de las vacaciones que solamente pueden ver nuestros amigos, podemos armar listas para que no todas las personas que tenemos como contactos puedan ver lo que estamos haciendo.

  • Controlar nuestras sesiones activas: hoy en día, tenemos una multiplicidad de dispositivos conectados a redes sociales. El smartphone, la tablet, la notebook y quizás una computadora adicional, como la computadora del trabajo. Es importante que controlemos cuáles son las sesiones que tenemos activas para saber que realmente somos sólo nosotros los que estamos teniendo acceso.

  • Revisar las aplicaciones instaladas: de nuevo, insistimos en la importancia de las aplicaciones. Si no estamos usando una app en particular y la tenemos instalada en Facebook o en Twitter, es hora de dejarla ir. Las aplicaciones tienen acceso a los datos que insertamos dentro de la plataforma, y realmente no tenemos forma de saber de qué manera están usando esos datos. Más vale prevenir que curar y, si instalamos una aplicación, desinstalarla apenas terminamos de usarla es una buena idea.

  • Usar el sentido común: ¿uno de nuestros contactos acaba de publicar un enlace o un video sospechoso? Lo mejor que podemos hacer es no hacer clic y hablarle a esta persona para avisarle. Haciendo clic en ese link generalmente le da acceso a un tercero a nuestro perfil general. Para protegernos tenemos que pensar con seguridad, y no asumir que porque tenemos la configuración de privacidad como a nosotros nos gusta estamos libres de todo peligro.

Me gustaría agregar además una nueva cláusula:

  • Decide si vale la pena tu presencia: si eres un maníaco de la privacidad, y realmente quieres estar fuera del radar de la web, es claro que no tienes que tener una cuenta de Facebook. O de Twitter. Hoy en día, es complicado siendo un usuario de a pie (no un experto en seguridad en Internet) poder tener control sobre todo lo que tiene acceso a nuestros datos personales. Si no queremos hacer este esfuerzo extra, entonces valdría la pena no tener una presencia en Redes Sociales y listo.