Las puyas, indirectas y dardos envenenados entre fabricantes de smartphones empiezan a ser ya una tónica habitual. Si en el pasado vimos ya por parte de Samsung un anuncio donde evidenciaba a quienes hacían colas para comprar productos de Apple, Samsung y HTC protagonizaron hace poco una triste pelea de la que LG salió victoriosa con un espíritu conciliador. En las últimas presentaciones de Apple, también hemos visto algunas indirectas bastante ácidas, no sólo hacia la competencia, sino también hacia antiguos empleados, como ha sido el caso de las menciones no explícitas a Forstall en la WWDC 2013. A mi juicio, una pésima actuación de Apple, la de criticar en público y con sorna el trabajo de quien ya no está.

Volviendo a Samsung, ha vuelto a intentar golpear a Apple. Y digo ‘golpear’ porque el tiro le ha salido por la culata. Si el anterior anuncio de Samsung contra Apple me dejó indiferente, en el que se reían de quienes hacían cola frente a una Apple Store, éste me ha dado la impresión de que Samsung se ha pegado un tiro en el pie. El principio del anuncio ya es desconcertante, con un señor frustrado porque sus gestos en el aire no funcionan con una manzana (literal) que tiene en la mano. ¿De verdad sigue siendo un supuesto valor el reconocer gestos en el aire? No me parecen nada espectacular, quizás útil mientras cocinamos con las manos grasientas, pero desde luego, no es algo que fuera a extrañar en mitad de la montaña. ¿Para qué sirve ahí controlar el terminal con gestos en el aire? El anuncio sigue por líneas aún más desconcertantes.

Por si no fuera poco, luego aparecen ninjas encapuchados que bailan y una cabra. Un anuncio que no tiene ningún sentido. La única metáfora, la del final, con el señor sonriente hablando desde su Samsung Galaxy S4 mientras muerde una manzana. Hemos visto anuncios que nos dejan fríos, anuncios brillantes, anuncios geniales, anuncios originales… Y luego están los realmente cutres, como este anuncio de Samsung contra Apple. El Samsung Galaxy S4 me parece un gran smartphone, pero este tipo de marketing sólo invita a pensar que, definitivamente, Samsung no tiene buen gusto.